Artefacto en la playa

Hace tiempo que no publicamos nada, pero es por falta de tiempo, no por falta de material. Hoy no puedo resistir compartir con los lectores una burrada, que quizás solo es parcialmente aeronáutica.
Ayer todos los medios dieron la noticia de que mientras se bañaba en la playa de Barcelona, un guardia civil fuera de servicio vio un extraño objeto que podría ser un proyectil de artillería o una bomba de aviación antiguos.
Una inspección posterior determinó que efectivamente podría tratarse de un artefacto de la guerra civil y ante la posibilidad de que pudiera estallar y causar daño a los bañistas se desalojó la playa.
Una noticia así es como un regalo en un domingo de agosto: una verdadera bomba. Pero por lo visto les pilló con los periodistas de raza de vacaciones y los becarios, hicieron lo que pudieron.
Muchos de los medios repitieron que el artefacto tenía 80 cm. de diámetro. Para la mayoría de la población, que poco sabrá de artefactos militares, puede que el dato no le llame la atención, los que hayan hecho la mili pensarían: «vaya pepino», y a los más ilustrados en temas militares, se les hará difícil imaginar que artefacto puede tener esas medidas, salvo una mina marina, aunque se decía que era «un proyectil».
Sin embargo la primera vez que oí esa medida, acompañaba a unas imágenes cedidas por la Guardia Civil en las que se veían las manos de un buzo. A simple vista se veía que por comparación el objeto de forma aproximadamente cilíndrica tendría un palmo como mucho de diámetro. Para mas detalle unos fotogramas más adelante se veía al buceador pasar una cinta métrica alrededor del proyectil.
La conclusión es obvia: se refieren al perímetro y no al diámetro, un perímetro de 80 cm. implica un diámetro de 25,47cm. (Recordemos, el perímetro es pi, o sea 3,14, veces el diámetro) , algo que concuerda más con las imágenes.

Lo sorprendente es que casi 24 horas después una lista innumerable de medios han repetido este error, en sus ediciones digitales, en twitter… copiar y pegar parece ser lo único que se le exige hoy a un periodista, sin comprobaciones ni razonamiento, los errores se arrastran y extienden.
¿Fake news? No hace falta extender bulos ni tramar complejos engaños, la mentira se extiende por la prensa porque al parecer nadie tiene criterio suficiente para deducir ni tan solo las verdades elementales. O no saben cuanto son 80 cm. o no saben que es el diámetro o, probablemente, ninguna de las dos cosas.
La imagen que he tomado es de La Vanguardia, pero como digo esta burrada la han extendido numerosos medios.

Nota: Este artículo lo he publicado en el blog «Burradas Aeronáuticas» en el que con otros amigos nos dedicamos a destacar cuantos errores, por desidia, desconocimiento y falta de profesionalidad hay en las noticias que se publican sobre aviación.

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Óleo

AGA

Este es mi primer y único cuadro pintado al óleo. Lo pinté en San Javier, probablemente en 1981 y representa el monumento a los caídos en acto de servicio que se encuentra en una placeta junto a la avenida principal de la Academia. Pueden verse también los edificios de alumnos. En aquellos tiempos el que aparece a la izquierda, frente a la placenta era el edificio de primer curso.

Cuando la Armada construyó la Base como sede principal de la Aeronáutica Nava, los edificios eran los alojamientos de la marinería. Los edificios, seis en total, rodean la Plaza de Armas, cerrada al fondo por el edificio del Escuadrón de Alumnos frente al cual se alzaba la famosa palmera.

No he vuelto a pintar al óleo porque me parece una técnica que requiere excesivo espacio y tiempo. Necesitas un sitio donde tener montado el caballete, con luz adecuada, sitio para un despliegue de pinturas, pinceles disolventes, paleta, trapos… y es necesario poder mantener ese despliegue durante el tiempo que dure la confección del cuadro, que pueden ser más probablemente semanas o meses que días.

No añadiré nada sobre el desagradable olor de los disolventes ni las esperas para que sequen las partes que deben hacerlo antes de volver a trabajar en la obra.

Obviamente cada técnica tiene sus ventajas y sus inconvenientes, las ventajas del óleo son sin duda sus posibilidades expresivas, solo hay que recordar las obras de los grandes maestros, que en su mayor parte eligieron el óleo.

Yo tengo la inmensa ventaja de no ser un gran maestro ni pretenderlo, así que para mí entretenimiento uso técnicas quizás menos nobles pero más transportables, rápidas y dicharacheras, como corresponde al deseo de entretenimiento que me motiva a usarlas.

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Saint-Exupéry desapareció hace 75 años

Saint-Exupéry Hoy se cumplen 75 años de la desaparición de Antoine de Saint-Exupéry, y no puedo evitar dedicar un pensamiento a este hombre que de alguna manera ha marcado una parte de mi vida.

Mientras pensaba en la fecha, sentado esta mañana en mi despacho, la mano se ha deslizado al hilo de mis pensamientos sobre el papel y ha trazado el garabato que acompaña estas letras, algo que también comparto con Saint-Exupéry, que adornaba sus cartas y escritos con expresivos y sencillos dibujos que muestran algo del niño ilusionado y a veces melancólico que albergaba dentro.

Apenas nos conocimos en la primera mitad de los 70, cuando yo estudiaba bachillerato y no atendía en las clases de francés. Creía que no necesitaba atender porque estudiaba francés desde los 7 años y soslayaba mi ignorancia gramatical con una comprensión y una dición del idioma notable, al menos en comparación a mis compañeros.

En una de aquellas clases la profesora nos puso a leer en voz alta «Le Petit Prince». Pero me pareció una estupidez y no le presté atención. No sé en que momento, tiempo después, retomé la lectura de El Principito. Pero lo leí. Y me quedé asombrado. ¿Como podía haberme obcecado de tal manera en la falta de sensibilidad que suponía ignorar aquella maravilla?.  Hoy, El principito es uno de los pocos libros que he leído más de una vez. Con mucha diferencia el que más veces he releído, en castellano y en francés; Lo sigo leyendo a veces, y todavía encuentro claves que había pasado por alto, ideas inspiradoras, sencillas y maravillosas.

Una de las que me enganchó en la primera lectura es la referencia al zorro que hace el protagonista cuando dice «No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo».

Esta idea sobre la amistad y que los amigos, no son seres excepcionales, si no que son como los demás, pero al conocerlos, al dedicarles el tiempo y el esfuerzo de comprensión cariño que les dedicamos como amigos, los convierte en algo excepcional, porque de esta forma vemos a la persona que hay dentro de ellos, única en el mundo, con sus virtudes y sus defectos. Yo he dicho muchas veces que no necesito que mis amigo sean perfectos. Si solo buscase la amistad de los perfectos, tendría escasas posibilidades de tener amigos.

Y así la literatura de Antoine Saint-Exupéry se convierte en filosofía y da para innumerables descubrimientos. Ese entramado de literatura poética y filosofía se teje sobre una vida dedicada apasionadamente a la aviación. No en un momento cualquiera, sino en uno de los que con razón pueden considerarse los más extraordinarios de la historia aeronáutica: el periodo entre las dos guerras mundiales, cuando la aviación es tecnología punta, aventura, descubrimiento, conquista de rutas y de récords.

Los hombres que rompen los límites se convierten en legendarios y su testigo es Saint-Exupéry, que los eleva a través de los personajes inspirados en ellos, al rango de seres míticos.

Entre todos, yo destacaría a Rivière, el jefe de la linea aeropostal en «Vol de Nuit». Un hombre duro al que le es indiferente parecer justo o injusto, porque hace lo que cree correcto y cuya recomendación, «amad a aquellos que mandáis, pero sin decírselo» he recordado muchas veces en mi vida. Saint-Exupéry se inspiró en Daurat, el jefe de pilotos de Latécoère, para crear su personaje de Rivière. Este hombre real,  tan severo como virtuoso, a la vez inflexible y extremadamente humano cuya capacidad de liderazgo fue la clave del éxito de «La ligne». Titulado en la prestigiosa escuela de la Administración pública, participó en la primera guerra mundial, siendo herido como soldado de infanteria en la batalla de Verdún, y recibiendo diversos ascensos antes de pasar a aviación, donde se distinguió como piloto. Termina la guerra con el rango de capitán,  la Legión de Honor y la «Croix de Guerre» con ocho citaciones honoríficas. Es él quien decide, en 1927, enviar a Antoine de Saint-Exupery, cuya inteligencia y don para las relaciones humanas ha notado, como jefe de escala en Cabo Juby, donde sabrá negociar con los moros el apoyo y los rescates de los pilotos caídos o extraviados en el desierto.

Breguet XIV

En Cabo Juby convivió durante dos años con la guarnición española y comenzó a escribir su primer libro, «Correo del Sur», a partir de sus recuerdos y de sus notas de vuelo, narra de forma épica, las primeras entregas de correo aéreo desde Francia hasta Dakar, a través de España, Marruecos y Mauritania.

Y es Saint-Exupery quien introduce Figueras en el campo de la literatura y la aeronáutica, cuando en uno de sus libros relata el paso de los Piineos y como desde el avión se observa la capital ampurdanesa.

Seria largo detallar, aunque fuera someramente, los convulsos avatares de su biografía, sus aventuras aéreas, su amor apasionado por Consuelo, su esposa de origen salvadoreño, que lo recordaría en el libro «Memorias de la rosa». Las consultas al buscador o la visita a una biblioteca, ofrecen abundante información sobre su biografía y su obra.

El Principito se publicó en 1943. Ese mismo año, se reincorpora a su escuadrón aéreo francés en el norte de África. Debido a su edad, se le prohibe volar pero insistió Para poder realizar misiones de guerra. El 31 de julio de 1944, salió de Borgo, Córcega, en una misión de reconocimiento en la que debía a sobrevolar la Francia ocupada. Nunca regresó. Su desaparición estuvo envuelta en la leyenda hasta que un pescador encontró en el mar, en 1998, una pulsera que se identificó como suya y mas tarde fueron hallados los restos de un avión, que en 2004 se confirmó que se trataba del P-38 Lightning que pilotaba Saint-Exupéry.
Nota: Este artículo se empezó a escribir el día del aniversario, pero para darle forma y que saliera completamente a mi gusto, he ido retrasando su publicación hasta hoy.
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Yo estaba allí

Mentiría si dijese que recuerdo el día. No soy bueno recordando fechas y otras cosas que pueden consultarse fácilmente, en un libro, en Wikipedia o en Google. Internet no ayuda a hacer el esfuerzo para recordar esos datos, pero sin embargo guardo clara e intensa la memoria de la noche en que llegamos – nosotros, la humanidad- a la Luna.

Desde niño, yo era un auténtico entusiasta de los viajes espaciales. Seguía con atención cualquier cosa que hablase del programa Apolo o de la carrera espacial. No había muchas fuentes de información en los años sesenta: TVE, la única televisión de España, la Prensa y Radio del Movimiento, la biblioteca de La Caixa y alguna colección de cromos. Esas eran mis fuentes de información.

Para compensar, disfrutaba de una imaginación muy productiva.  Y mis dibujos. Dibujaba naves espaciales, batallas de naves espaciales …y soñaba con ir al espacio y ser astronauta.

Como prestaba poca atención a los estudios, con unos once años, mis padres decidieron hacerme un test psicotécnico. Para ver si era tonto de remate o un listillo con mucha geta. Me lo hizo mi pediatra de toda la vida, que además era un pionero en temas de psicología infantil, El Dr. Cambrodí.  Durante varias tardes asistí a su consulta y rellené test de diversos tipos. El último día, me dijo: «Roberto, hoy no rellenaremos test, te voy a hacer una pregunta, es importante que no contestes enseguida, sino que la pienses muy bien. Quiero que me digas una cosa que deseas muchísimo, que sea factible, pero que sabes que tú no podrás conseguir». A pesar de las indicaciones del médico, casi no había acabado de hablar cuando la respuesta salió disparada de mi boca: «ser el primero en llegar a la Luna».

Saturno V Modulo Lunar Un gran paso

El buen doctor se quedó con una cara de asombro, meditó un momento y anotó algo en su hoja. Muchos años después cuando se encontraba a mi madre por la calle siempre le preguntaba por «el astronauta». El diagnóstico de la evaluación no me dio por tonto, pero esa es otra historia.

El caso es que para mis padres, que ya sabían de mis aficiones astronáuticas quedó patente mi interés por el espacio. Cuando unos meses después el módulo del Apolo XI aterrizó en la Luna, los astronautas permanecieron dentro durante unas horas antes de pisar la Luna. El momento histórico se tenía que producir a altas horas de la noche en horario de España, y a esas horas los niños estábamos durmiendo. Sin embargo mi madre me despertó para que pudiera verlo. Me levanté y me senté en el sofá, con los ojos fijos en la pantalla en blanco y negro de la TV, que ofrecían unas imágenes borrosas, y pude ver como Neil Amstron descendía hasta decir su frase histórica y pisar la Luna. Recuerdo la emoción del momento y como comentaba con mi madre que aquello que presenciábamos era, realmente, un momento histórico. Arrebatándome mi codiciada hazaña, el primer hombre estaba caminando por la superficie de la luna. Y yo estaba allí, viéndolo todo en directo. Un gran paso para la humanidad.

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Lamy Experience

Lamy es una marca de plumas estilográficas alemana. Las plumas Lamy son conocidas por si diseño ergonómico y gran calidad, pero sobre todo por sus modelos más económicos que ofrecen una fantástica relación precio calidad, en mi opinión, sin competidor próximo en el mercado.
Tengo varias plumas Lamy y en las redes sociales sigo a personas relacionadas con la marca en España, así como a algún urbansketcher que usa plumas de esta marca para dibujar.
A través de las redes sociales, me enteré de la convocatoria de un evento en Barcelona al que llamaron «Lamy Experience». Lo que ofrecían era básicamente tres talleres de dibujo con desayuno, comida y fin de fiesta con música y copas, además de un paquete de bienvenida que incluiría una pluma Lamy.  El precio era de 100€.
Así de primeras dices 100 euracos y escuece. Yo no había ido nunca a un taller pagando. Los que he visto oscilan entre 25 y 70 euros sesión y he llegado hasta aquí de forma autodidacta, aflojando muy poco dinero en clases de dibujo, a base de libros, fijándome en como lo hacen los demás y preguntando cuando hay ocasión.
Los talleres los impartían dos urbansketchers de Barcelona, a los que conozco desde hace bastante tiempo: Santi Sallés y Swasky. Ambos tienen un estilo que me gusta mucho y sin duda alguna muchas cosas que enseñar. El tercer interviniente era Hugo Barros Costa, al que no conocía. Hugo es arquitecto y da clases en la escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Valecia.

Pluma Pluma Pluma

El «regalo» de una pluma Lamy no era una cuestión determinante, pero si una cuestión a considerar: entre el precio de la pluma, el desayuno comida y copas por la tarde, es cierto que los talleres salían a un precio bastante razonable. Y a mi me apetecía disfrutar de la experiencia e iniciar así mis ‘regresos’ a Barcelona, después de haberme trasladado de nuevo a mi casa en Figueres.
Me decidí y la experiencia fue bastante satisfactoria. Un ambiente de camaradería muy agradable con gente muy motivada e inspiradora.
El evento era en un restaurante, y después de recoger nuestra identificación y el kit de bienvenida, empezamos con un desayuno bien surtido. Allí sobre mesas estaban algunos de los productos Lamy. Lo que más me llamó la atención fueron los nuevos colores de tinta. bueno, si no eran nuevos, yo no los había visto y poder escribir con ellos fue muy agradable. También me llamaron la atención las plumas caligráficas, de las que en varias ocasiones he estado a punto de comprar una, cosa que no he hecho debido a que aún tengo un buen surtido de las plumas caligráficas del Tiger-store.
Otro elemento del kit era un cuaderno de dibujo en acordeón. Es el primero que he usado de este tipo. Es muy sencillo pero cómodo y práctico. Me enteré de que los habían hecho con sus propias manos los instructores que impartían los talleres.
Los talleres fueron muy interesantes. Siempre se aprende algo.  Quizás el que menos me gustó fue el de perspectiva, que daba Hugo. Puso mucha voluntad, pero yo no estaba receptivo, el dibujo arquitectónico me aburre y conozco los principios de la perspectiva, pero cuando se trata de una perspectiva complicada, el dibujo reclama mucha atención, yo me aburro y acabo metiendo la pata y trazando una inconsistencia, lo cual me molesta muchísimo: estar prestando atención, para al final meter la pata.
La calle
Si quisiera hacer dibujos de perspectiva, usaría reglas, escuadras y cartabones, o aun mejor; un programa de CAD. Y si es así ¿por que sigo dibujando estas cosas?. Pues pienso que para mejorar tenemos que salir de nuestro circulo de confort. Si dibujamos lo que nos sale «bien» y lo que nos hace sentir cómodos, no evolucionamos. Yo me fuerzo a dibujar lo que me resulta más antipático para controlar la mano y el dibujo, y si, también la atención.  Aunque espero que Hugo me disculpe la falta de interés que puse en su taller en el cual había que dibujar una calle por la que bajaban unas escaleras y que era, a mi modo de ver, horrorosa. Yo solo jamás me habría puesto a dibujar aquello.
El taller de Swasky me gustó bastante, pero creo que le habría sacado más partido si no hubiera elegido un motivo vegetal para ejercitar la linea.
Y por la tarde , después de una comida que resultó muy agradable social y gastronómicamente, sin tiempo para recrearnos con el café y la sobremesa, fui al taller que impartía Santi Sallés, en el que pude disfrutar de la pluma que nos habían entregado. Aunque inicialmente supuso una decepción que el plumín fuera ‘F’ en lugar de ‘EF’ como yo esperaba, la verdad es que disfruté bastante haciendo varios dibujos algo más sencillos para finalmente dar un toque de color con acuarela líquida para resaltar el volumen.

amarillo Musicos

No pude quedarme nada más que un momento a las copas y la música, lo suficiente para hacer un dibujo rápido de los músicos y tomarme un gin-tonic con poco gin, como a mi me gustan.
El resumen es que fue una experiencia enormemente positiva. Me habría gustado que nos contasen más cosas técnicas de como se hacen las plumas, los diferentes plumines, como limpiarlas y cuidarlas, pero un día se hace muy corto.
Como anécdota diré que he usado mi nueva pluma Lamy (la quinta que he tenido de esa marca) en mis dibujos in situ, …lo cual tiene su peligro, pues el día 28 de junio, en un acto oficial, fue la ultima vez que la vi. No sé si se me cayó, la dejé olvidada saltó de mi bolsillo,.. El papel con los últimos dibujos que hice con ella volvieron a casa, pero la pluma no ha aparecido.  Espero que quien la haya encontrado la disfrute. Tiene un color horroroso, pero es una pluma excelente.

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Julián, un aerotrastornado

Julián Oller, aerotrastornado, historiador y amigo, nos dejó para siempre el 09/03/2019. Han pasado casi tres meses y aún no me hago a la idea que no está ahí para poder llamarle y hacerle cualquier consulta o hablar de la común afición a la aeronáutica. Con motivo de su fallecimiento, escribí esta nota de recuerdo para la web Aire.org, de la Asociación «Aire», que el contribuyó a fundar y de la que fue su primer presidente electo.

 

Conocí a Julián Oller como he conocido a la mayoría de los socios de esta asociación: por Internet. Fue a finales del siglo pasado en la lista de correo de Aviación Militar. Creo que Julián venía de Aerolínea la otra lista veterana de aerotrastornados. Fue en Aviación Militar donde se gestó la idea de crear una asociación para asumir los gastos de la web “Aire.org”

En el grupo heterogéneo de entusiastas que apoyaron la idea, Julián era el ideólogo: una fuente de inspiración y de erudición aeronáutica con modos de profesor sabio y de iniciativas enardecedoras. Tuve ocasión de conocerle personalmente en un viaje que hacía con mis dos hijos pequeños de Figueres a Murcia. Había quedado con él a comer y debido a una tormenta apocalíptica llegué dos horas tarde. Allí estaba Julián, esperándome con una sonrisa. Charlamos largo y tendido, sobre aviación y asociacionismo, y la tensión del viaje desapareció.


Cuando la junta gestora que creó la asociación con las aportaciones económicas de los patronos que formaron la “fila cero” y convocó la primera Asamblea Ordinaria, no se nos ocurrió mejor candidato para Presidente que Julián. Alguien ha dicho de Julián que le encantaba ser el centro de la reunión y ejercer de “reinona”, está claro que era así y también tengo clarísimo que a todos nos gustaba ejercer de cortesanos en aquella corte. Con la menor excusa desplegaba sus dotes magníficas de narrador y desarrollaba una amena y exigua conferencia sobre un insospechadamente interesante tema aeronáutico salpimentado a alguna anécdota graciosa y de hechos sorprendentes. En las reuniones físicas nos encantaba escucharle, en los foros digitales sus mensajes se leían con atención.

Julián veía la asociación como el semillero de la aeronáutica, una cónclave de aerotrastornados de todas las especies, procedencias y clases, dedicados a la construcción de un ateneo digital que se constituyera en generoso templo de la cultura aeronáutica en español.

Así nació la idea del ecumenismo aeronáutico, la idea de que todos los aerotrastornados son igualmente dignos, sean pilotos de Jumbo, constructores de cometas, coleccionistas de tarjetas de embarque, lectores de biografías aeronáuticas, spotters o paracaidistas, espectadores de exhibiciones o coleccionistas de cromos de aviones. Y la idea del asociacionismo 2.0, la conexión de las minorías a través de la red para tener la fuerza suficiente para llevar a cabo proyectos de envergadura.

No sé si estas ideas se le ocurrieron a Julían o a otro. Era el punto de vista ilusionado de los primeros socios de Aire y Julián era el capitán del barco que nos lanzaba al abordaje de los sueños. Le recuerdo en Albacete, con su bastón y su sombrero de paja y su camiseta con el letrero “Aire!!” en la espalda, casi corriendo hacia el avión P-3, cuyo comandante nos invitó visitar a los socios presentes. Aquel hombre lleno de achaques, cojo y aquejado de varias cardiopatías le volaban los pies cuando se trataba de subirse a un avión fuese para volar o solo verlo en el suelo. Su mala salud era tan evidente y persistente que sinceramente, siempre pensé que nos dejaría mucho antes. Su historial médico solo era superado por el aeronáutico y él hacía poco caso a los médicos y mucho a la aviación Y a fuerza de pasión se convirtió en un caso sorprendente de resistencia y de voluntad de vivir y de disfrutar la vida. Se tomaba a chirigota los diagnósticos, o al menos siempre los contaba con humor y nunca le vi apesadumbrado por la evidente, cierta y próxima posibilidad de emprender el viaje definitivo en cualquier momento. Y le he visto pararse en la plaza de Callao para meterse un chute de nitroglicerina y bromear después de haber sufrido un tratamiento de quimioterapia para un cáncer… y gestar proyectos, uno detrás de otro, escribir libros amenos y documentados, viajar para dar conferencias y subirse a un avión a la menor oportunidad.

Julián no era un tipo perfecto. De hecho, ninguno lo somos, pero a mí personalmente me ha enseñado muchas cosas sobre cómo vivir disfrutando de la vida y cómo compartir con generosidad aquello que te apasiona, en definitiva, Julián era simplemente, como le gustaba definirse, un aerotrastornado.

Otras reseñas:

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Perdices a la vinagreta de pollo

Cuando llega el buen tiempo apetecen más las comidas frías. Estas semana pasada ha hecho calor de verano y Mercedes hizo un pollo en escabeche que salió delicioso. Compramos unas pechugas de pollo para hacer también «Pollo lento», algo que habíamos leído en los comentarios de la cuenta de @boticariagarcia en Instagram.
El caso es que estamos sumidos en un caos de bricolaje y ordenar la casa después de reformas y un traslado, y lo del pollo lento no llegó a perpetrarse, y algo había que hacer con el pollo, así que todas las existencias fueron al escabeche, que es algo sencillo de hacer (la receta de Zeditas la poderis ver en su blog «Rezeditas», Las recetas de Zeditas). Como no podia ser de otra manera, el resultado fue fantástico y abundante. No hay problema porque este guiso es algo que se conserva muy bien y a mi, de lo que me gusta, no me importa repetir.
Ayer el planteamiento de la cena era, como otros días algo frío. Y había en la nevera unas perdices murcianas, (también llamados cogollos de lechuga en el resto del mundo) y la idea inicial era hacer una ensalada con el pollo troceado como aderezo. Pero se me ocurrió un invento que resultó exquisito. Tanto, que hoy lo he repetido, y entre la experiencia de un día y el otro, creo que ya puedo compartir una receta. Y aquí va:

Receta de las «Perdices a la vinagreta de pollo»

Lo primero se toma una perdiz por comensal, se parte en cuatro trozos que se ponen abarloados (esto es importante) en el plato.
A continuación en un bote alto para triturarlo, o en el vaso de la Thermomix quien goce del popular robot de cocina, se pone:

Carne de pollo en escabeche -con cuidado de que no lleve ningún trozo de hueso si el guiso los tuviera- acompañado de la zanahoria, la cebolla y jugo del propio escabeche al gusto.
Una cucharada de postre de mayonesa, una de mostaza y otra de aceite. La mayonesa puede sustituirse por yogur o añadirse además otra cucharada de yogur. Estos ingredientes básicos determinarán la textura de la salsa y deben combinarse al gusto pero de forma que no quede demasiado líquida ni tan espesa que en lugar de extenderse sobre las perdices, quede a pegotones que haya que extender con una espátula. Como consejo diré que para corregir la fluidez, el líquido siempre es fácil de añadir, por lo que es mejor que inicialmente quede espesa que pasarse de liquida.

Se sigue añadiendo algunas variantes, que pueden ser pepinillos y opcionalmente zanahoria y cebolletas en vinagreta, según el gusto y los amantes del picante pueden añadir una o más guindillas. Por último, añadir unas aceitunas deshuesadas. Yo las he puesto gazpachas, pero creo que sirve casi cualquier tipo de aceituna, a condición de que se prescinda del hueso. Si son rellenas de anchoa también serán bienvenidas, pero habrá que tenerlo en cuenta a la hora de añadir la sal.

Se tritura hasta que quede con la textura de una crema espesa pero fluida y si es necesario se rectifica de sal.

Finalmente la salsa se pone sobre las perdices. El hecho de que se encuentren abarloadas retendrá la salsa entre ellas, de ahí la importancia de la colocación.
Por último el plato puede adornarse como he hecho yo con unas semillas variadas, pero también con variantes o aceitunas. Ayer bajo la salsa acompañaban a las perdices unos deliciosos pepinillos agridulces. Se me ocurre que para el toque final se quedaría bien cebolla crujiente, o alguna hierba como cebollino, eneldo o hinojo, pero siempre descartando completamente el perejil.

Esta noche se me ha ocurrido que algo de tocino entreverado o no, frito hasta estar crujiente sería un adorno delicioso, pero ya no tenia ganas de sacar la sarten y freirlo, así que lo dejo para una proxima ocasión, o podeis vosotros hacer la prueba y contármelo.

Que aproveche.

 

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Cuadernos de papel reciclado

Hacia tiempo que quería introducirme en la encuadernación. Por una parte para elegir yo mismo el papel de mis cuadernos de dibujo, por otra para poder hacer cuadernos de papel reciclado y por último para disfrutar también personalizando el diseño de mis cuadernos.

El primer objetivo lo cumplí con el cuaderno nº 4 en el que utilicé papel de acuarela de unos 300gr. que me dio unos resultados excelentes, ya que hasta ese momento había usado, en mis primeros cuadernos papel excesivamente fino, que se ondulaba con facilidad al mojarlo. Para ese cuaderno simplemente reciclé unas tapas y usé una espiral, haciendo en tapas y hojas los agujeros con una máquina especial para esa finalidad.

El siguiente paso fue el cuaderno nº 13  y luego el cuaderno nº 16 en el que usé como tapas unos cartones del embalaje de un envío de Amazon y papeles de diversos orígenes, pero sobre todo papel de tipo «kraft», el típico papel marrón de embalar. De este hice un cuaderno gemelo para mi amigo José Ochoa.  La encuadernación seguía siendo del tipo «espiral».

Ese cuaderno lo vieron los participantes en el 2º Sketchbike -cuya ruta discurría por El Prat- y espacialmente a Eliana, la organizadora y alma-mater de la idea de los Sketchbike, le encantó. Ahí tuve la idea de hacer un cuaderno con motivos ciclistas para regalárselo, en agradecimiento a su contribución a la comunidad.

Encuadernación

El Sketchbike es una idea sencilla, se trata simplemente de hacer una excursión en bicicleta con paradas para dibujar. Se trata de que sea una actividad «para todos los públicos», de forma que los recorridos se eligen para que no sean muy duros.

El cuaderno que hice para Eliana era un clásico: cuadernillos cosidos con unas guardas, tapa, lomos y cinta para señalar la página. El papel elegido para forrar las tapas tiene un motivo de modelos de bicicletas. El papel de las hojas, sin embargo era un papel gris, reciclado de los embalajes de Amazon que además mi nieto Víctor había «decorado» en algunas partes, por lo que algunas páginas tenían «pre-dibujos». Quedé bastante satisfecho del resultado y creo que gustó también a quienes lo vieron. Eliana me hizo mucha propaganda, llegando a anunciar que vendería los cuadernos a quien quisiera uno, aunque yo no había pensado en ello.

Cuaderno Cuaderno
Cuaderno Cuaderno

La mayor parte del papel del que disponía procedía de sobres reciclados en el trabajo. La cosa empezó un poco en broma, pensando en que la trama de color azul de la mayoría de los sobres serviría como «cielo» para algunos dibujos. Por otra parte, los remites, matasellos, logotipos y membretes de los sobres, les daban un encanto especial, como una especie de historia paralela del cuaderno.
En el primer intento usé un cordel excesivamente grueso y lo cambié por el que aparece en la foto, comprado en el «Tiger». Los papeles de guarda, que cubren la parte interior de las tapas y la contraportada, son procedentes de sobres reciclados.

Pero para aprovechar al máximo estos papeles es difícil hacer librillos con ellos. De los sistemas de encuadernación de hojas sueltas, el que me pareció más compatible con un cuaderno de bocetos fue la encuadernación japonesa. Busqué por internet y como no, en YouTube encontré varios videos que mostraban en detalle como proceder para realizar el cosido del cuaderno. Con los papeles de notas reciclados de los folios que se imprimen solo por una cara en mi oficina, hice una prueba del concepto.

Bloc de notas Hojas Contraportada

Para el siguiente cuaderno de cosido japonés ya me atreví a usar papeles de calidad en la portada y las guardas, pero para la contraportada hice mi propio diseño.

Busqué una imagen de una bicicleta en internet. La simplifiqué con GIMP hasta convertirla en una imagen de un solo color sobre fondo blanco, fondo que retiré para exportarla como una imagen PNG transparente. Importé esta imagen en Inkscape y la convertí en un diseño vectorial con la opción «Vectorizar mapa de bits». Repitiendo esta imagen creé una trama que pudiera imprimirse en un folio. Después de varias pruebas imprimí la trama definitiva en un papel kraft, con las bicicletas de diversos colores, todas en la misma dirección, excepto una, para dar un toque que rompiera la uniformidad de lo diseñado en serie.

Cuaderno japonés Diseño contraportada
Guardas Hojas

El cuaderno tiene un tamaño muy agradable para dibujar, las hojas son de 21 cm. de ancho por 17 cm. de alto, aunque con el cosido de la encuadernación se pierden unos 2 cm. de ancho. Está formado por hojas de diversas procedencias, aunque en su mayoría son sobres reciclados.

Sin embargo la apertura de la portada puede que de problemas a la hora de dibujar. En próximas versiones tengo que asegurarme de que puede abatirse completamente mejorando la canaladura que se le hace para poderla doblar y que se pueda abrir cómodamente el cuaderno. Tampoco sé como resultará abrir el cuaderno para dibujar cuando vaya por la mitad, por ahora he hecho un único dibujo en él.

No he puesto detalles del proceso de confección porque yo he encontrado toda la información en la red ayudado del buscador. El material no reciclado, como papeles, cordel, cinta de guarda, pinzas punzones, etc lo he comprado en diferentes sitios. Hay tiendas super-especializadas como BaileAmillo en Madrid. En la primera fui a comprar papel y fueron muy amables, la segunda solo la conozco por referencias.

En Barcelona no conozco ninguna tienda especializada exclusivamente en material de encuadernación, pero compro papeles en Raima una papelería de culto donde es un placer perderte viendo todo lo que tienen allí. Otros sitios interesantes son Servei Estació, que tiene muchas cosas, pero no es barato, JPuy donde las veces que he entrado, a pesar de la variedad de productos nunca he encontrado nada interesante, y Casa Piera, en la calle mariano Fortuny, donde como siempre sobresale la profesionalidad, competencia y amabilidad de su personal. No sé si los mismos productos pueden encontrarse en Vicent Piera, porque estas tiendas, aunque están relacionadas, no son la misma empresa.  Y no puedo dejar de mencionar a Abacus que en algunas localidades está barriendo a las pequeñas papelerías por su gran surtido en libros, juguetes, material escolar y de manualidades, todo a precios difíciles de batir, pero no siempre con el surtido y la calidad que puedes encontrar en un tema específico en otras tiendas.

No obstante yo recomiendo pasear mucho por los bazares chinos y buscar, porque hay muchas cosas, como punzones, agujas gruesas, pinzas metálicas de mariposa, reglas metálicas, presas de carpintero, … que por el hecho de ser una tienda especializada te clavan y pueden encontrarse en los bazares de barrio a precios más económicos, igual que los hilos, o los adhesivos, que es mejor buscar en tiendas especializadas, como mercerías o droguerías, no de manualidades, porque las manualidades se han convertido en un capricho y los caprichos van a intentar cobrártelos. Y cuidado también con Internet, que a veces sale más caro que la tienda de la esquina.

Espero que con este artículo os animéis a hacer vuestros propios cuadernos. Si necesitáis más información, en la portada de mi dominio podéis encontrar mi dirección de correo para preguntar lo que sea: estaré encantado de compartir mis experiencias.

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El ocaso del verano

Las lluvias y sobre todo las temperaturas que han descendido a niveles muy agradables, me hacen pensar que el verano se acaba,pero las nubes y la suave brisa dan cuerpo a las mejores tardes de esta temporada.
Ahora disfruto de las tardes en la terraza, algo que el exagerado castigo del sol no me había permitido hasta ahora.
Tras el seto del jardín, los pinos ocultan la vista del mar, cuyo olor salobre trae la misma brisa que empuja sobre mi cabeza algunas nubes dramáticas, vestidas de azul, morado, rosa y vainilla.
Un festival de colores que no me resisto a intentar plasmar torpemente en una acuarela.
Mientras el sol esquivo se adentra en el ocaso, corro al cuarto de baño para detener, con la ayuda del secador, los colores que fluyen por el papel húmedo, fijando la imagen, de la misma forma que me gustaría fijar está agradable tarde en la memoria, y nostálgico, añado: hasta que sea yo quien deba adentrarse en mi propio ocaso.
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Adiós Amazon, adiós…

La empresa Amazon es un gigante de la distribución. No solo son los pioneros en el sector sin que han estado muy atentos a su desarrollo, analizando exhaustivamente los datos de sus clientes y de hecho inventando muchos de los aspectos del comercio electrónico que hoy nos parecen elementales.

Yo he disfrutado durante muchísimo tiempo de mi cuenta Amazon. Cuando empecé a comprar en Amazon no conocía a nadie que comprase por internet. Tendría que preguntarle a Amazon desde cuando soy cliente ‘Prime’, por que yo ni me acuerdo, pero ellos seguro que lo tienen apuntado.

La razón principal es que me compensaba más pagar ese servicio que los gastos de envío de mis compras. Cuando empezaron a añadir ventajas, la verdad es que me mosqueé. Son de esas cosas que dices: «ahora es gratis para que te acostumbres pero luego querrán que pagues». Yo soy de esos clientes desconfiados que saben que nadie regala nada y que los chollos son raros, muy raros.

Ya ha llegado ese momento. No dudo que Amazon ha echado cuentas y tiene calculado cuantos clientes nos vamos a dar de baja. Quizás somos muchos, pero con la brutal subida que han aplicado a la suscripción,  los que queden les compensarán en la cuenta de resultados.

Me alegro mucho. Así son los negocios. Yo también he hecho mis cálculos y a mi no me compensa.  La subida me parece un abuso de posición dominante y tengo proveedores alternativos. Es una oportunidad para los que quieren entrar en el negocio del comercio electrónico: A Amazon le sobran clientes. Otros pueden intentar seducirlos.

Incluso puede que les compre a ellos, concentrando mis compras en un mes en que me daré de alta por 4,99€. Ya es mucha gente la que comenta esto e la red. A lo mejor lo suben. He repasado mis compras de este año. Son 9 pedidos. La mayor parte de ellos los hice, sencillamente porque los portes eran gratis. Como un tubo de pintura, porque me llegaba al día siguiente, y en ese plazo de tiempo no podía ir a la tienda donde compro habitualmente, que está a siete minutos andando de casa.

Otros productos están a a venta en otros proveedores que no cobran portes, aunque tardan algo más en llegar. Y otros son simplemente compras impulsivas y prescindibles, motivadas por la facilidad de la «compra en un click». De los nueve pedidos, vovlvería a hacer a Amazon solo uno de ellos. Incluso pagando los portes, me compensaría hacerlo, porque el precio era bajo. Una buena compra.

Así que no voy a decir que «Amazon se equivoca», ellos sabrán como quieren llevar su negocio,  yo espero que pierdan tantos clientes que decidan (oferta y demanda) bajar los precios. De todas formas nada volverá a ser igual. Cuando le echas un vistazo a tus compras te das cuanta cuanto dinero nos dejamos en tonterías, puro consumismo.

Asi que, …adiós, Amazon, adiós.

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