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	<title>Comentarios en: Los Reyes son los padres</title>
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	<description>Las cosas a las que doy vueltas</description>
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		<title>Por: Juan</title>
		<link>http://robertopla.net/blog/los-reyes-son-los-padres.htm/comment-page-1#comment-292</link>
		<dc:creator>Juan</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Jan 2009 00:02:26 +0000</pubDate>
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		<description>Estoy de acuerdo contigo, seguro que lo gano.

Es que la entrada me llegó al alma, y del texto podía haber puesto un enlace pero como la gente es tan baga, lo pegué directamente.

Sigo tu blog desde hace tiempo y me gusta, te seguiré leyendo.

El mio lo empece hace poco, ya ves son un poco los trabajos  que hacemos, y cosas sobre ciencia y tecnología que me parecen interesantes.

Saludos.

Juan</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Estoy de acuerdo contigo, seguro que lo gano.</p>
<p>Es que la entrada me llegó al alma, y del texto podía haber puesto un enlace pero como la gente es tan baga, lo pegué directamente.</p>
<p>Sigo tu blog desde hace tiempo y me gusta, te seguiré leyendo.</p>
<p>El mio lo empece hace poco, ya ves son un poco los trabajos  que hacemos, y cosas sobre ciencia y tecnología que me parecen interesantes.</p>
<p>Saludos.</p>
<p>Juan</p>
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		<title>Por: Roberto Pla</title>
		<link>http://robertopla.net/blog/los-reyes-son-los-padres.htm/comment-page-1#comment-291</link>
		<dc:creator>Roberto Pla</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Jan 2009 22:44:00 +0000</pubDate>
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		<description>Uf!, seguro que si hago un concurso de comentarios breves, no vas a llevarte el premio. Aparte de ese pequeño detalle sin importancia, me parece un comentario estupendo: de la discrepancia surge el conocimiento.

En tu blog me suena haber estado, quizás consultando el artículo del año internacional de la Astronomia en el que mencionas la cookbook 245, o quizás ambos consultamos la misma fuente. De todas formas el enlace a University Optics es obsoleto me da la impresión que los sensores CCD en los que se basa la cámara están obsoletos y hoy en día se adelanta más adaptando una cámara digital comercial. También me suena el artículo anterior, sobre &quot;Metal Storm Fire Fighting&quot;...

Cuando buscas en Delicious quien ha marcado las páginas que tu has marcado descubres que , curiosamente, además de esa página y ese tema, es fácil que coincidas con esas personas en otros temas.

Asi que, efectivamente, me gusta tu blog. Nos seguiremos leyendo, espero.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Uf!, seguro que si hago un concurso de comentarios breves, no vas a llevarte el premio. Aparte de ese pequeño detalle sin importancia, me parece un comentario estupendo: de la discrepancia surge el conocimiento.</p>
<p>En tu blog me suena haber estado, quizás consultando el artículo del año internacional de la Astronomia en el que mencionas la cookbook 245, o quizás ambos consultamos la misma fuente. De todas formas el enlace a University Optics es obsoleto me da la impresión que los sensores CCD en los que se basa la cámara están obsoletos y hoy en día se adelanta más adaptando una cámara digital comercial. También me suena el artículo anterior, sobre &#8220;Metal Storm Fire Fighting&#8221;&#8230;</p>
<p>Cuando buscas en Delicious quien ha marcado las páginas que tu has marcado descubres que , curiosamente, además de esa página y ese tema, es fácil que coincidas con esas personas en otros temas.</p>
<p>Asi que, efectivamente, me gusta tu blog. Nos seguiremos leyendo, espero.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Por: Juan</title>
		<link>http://robertopla.net/blog/los-reyes-son-los-padres.htm/comment-page-1#comment-290</link>
		<dc:creator>Juan</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 Jan 2009 20:23:32 +0000</pubDate>
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		<description>Hola

Pues la verdad, me identifico con tu amigo Ramón.

Disfruto tanto con mi hijo y sus Reyes Magos y el disfruta tanto con migo.

Seguramente disfrutara muchos años, por que el es especial.

Me gustaron mis reyes de pequeño, y con el tiempo comprendí el esfuerzo y el cariño de mis padres durante aquellos años.

Como el gran esfuerzo que me contaron hicieron mis abuelos en la época de la guerra civil, cuando no había nada de nada, por no haber en donde ellos estaban no había ni religión, mejor explicado, la religión perseguida.

Pero tuvieron reyes magos, unas muñecas de trapo, con mil cariños e imagínate lo demás.

Como dices al final, es cierto que los psicólogos y pedagogos afirman que los tres primeros años son fundamentales para la formación del carácter y la personalidad.

Pero también es cierto que a esas edades el mundo de la realidad y la ficción se mezclan de una forma natural, niños que tienen amigos invisibles
o que hablan con sus muñecos y personajes y les cuentan sus aventuras mezcladas con sus realidades.

Y que pensar de en que creen los niños mas mayoritarios en nomos, super héroes, dragones y mazmorras  y demás personajes sin ningún punto de realidad


Yo no me siento traumatizado por creer en los reyes magos, ahora soy uno de los que les ayuda cuando llegan a casa para dejar los juguetes de mi hijo.


Te pongo un texto que me encanta:

Apenas su padre se había sentado, al llegar a casa, dispuesto a escuchar como todos los días lo que su hija le contaba de sus actividades en el colegio, cuando ésta, en voz baja, como con miedo, le dijo: .Â«¿Papá?Â»

-Sí, hija, cuéntame.

-Â«Oye, quieroâ€¦que me digas la verdadÂ».
- Claro. hija. Siempre te la digo, respondió el padre un poco sorprendido.

-Â«Es que ... Â», titubeó Cristina.

- Dime, hija, dime.

-Â«Papá, existen los Reyes Magos?Â».
El padre de Cristina se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.

-Â« Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?Â»

La nueva pregunta de Cristina le obligó a volver la mirada hacia la niña, y tragando saliva le dijo: -¿Y tú qué crees, hija?

-Â«Yo no sé, papá: que sí y que no. Por un lado, me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen esoÂ».

-Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos peroâ€¦

-Â«Entonces es yerdad? -cortó la niíia con los ojos humedecidos-.¡Me
habéis engañado!Â»

-No, mira, nunca te hemos engañado, porque los Reyes Magos sí que existen, respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Cristina.

-Â«Entonces no lo entiendo, papáÂ».

-Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar, porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla, dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.

Cristina se sentó entre sus padres, ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:

-Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente, guiados por una gran estrella, se acercaron al Portal para adorarlo. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:

&quot;¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían&quot;.

&quot;¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo&quot;.

Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó: &quot;Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito ... &quot;

Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió, y la voz de Dios se escuchó en el Portal: &quot;Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos.

Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?&quot;

&quot;¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas-

Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes, no existen tantos&quot;.

&quot;No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno, sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo&quot;.
&quot;¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible?&quot;, dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.

&quot;Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños y conocer muy bien sus deseos?&quot;, preguntó Dios. &quot;Sí, claro, eso es fundamental&quot;, asintieron los tres Reyes.

&quot;Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?&quot; Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:

&quot;Puesto que así lo habéis querido y para que, en nombre de los tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, Yo ordeno que, en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte, regalen a sus hijos los regalos que deseen.

También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos.

Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y, a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y alrededor del belén, recordarán que, gracias a los tres Reyes Magos todos son más felices&quot;.

Cuando el padre de Cristina hubo terminado de contar esta hisÂ­toria, la niña se levantó, y dando un beso a sus padres dijo:

-Â«Ahora sí que lo entiendo todo, papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañadoÂ».

Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano, mientras decía:

-Â«No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dineroÂ», y todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.

Texto anónimo que circula estos días por Internet


Bueno que se hace muy largo el comentario.

Felicitarte por tu Blog, lo sigo atentamente y me gusta mucho.

Espero que te pases por el mio, creo que te gustara.

Saludos

Juan Pascual
Electrónica Pascual</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola</p>
<p>Pues la verdad, me identifico con tu amigo Ramón.</p>
<p>Disfruto tanto con mi hijo y sus Reyes Magos y el disfruta tanto con migo.</p>
<p>Seguramente disfrutara muchos años, por que el es especial.</p>
<p>Me gustaron mis reyes de pequeño, y con el tiempo comprendí el esfuerzo y el cariño de mis padres durante aquellos años.</p>
<p>Como el gran esfuerzo que me contaron hicieron mis abuelos en la época de la guerra civil, cuando no había nada de nada, por no haber en donde ellos estaban no había ni religión, mejor explicado, la religión perseguida.</p>
<p>Pero tuvieron reyes magos, unas muñecas de trapo, con mil cariños e imagínate lo demás.</p>
<p>Como dices al final, es cierto que los psicólogos y pedagogos afirman que los tres primeros años son fundamentales para la formación del carácter y la personalidad.</p>
<p>Pero también es cierto que a esas edades el mundo de la realidad y la ficción se mezclan de una forma natural, niños que tienen amigos invisibles<br />
o que hablan con sus muñecos y personajes y les cuentan sus aventuras mezcladas con sus realidades.</p>
<p>Y que pensar de en que creen los niños mas mayoritarios en nomos, super héroes, dragones y mazmorras  y demás personajes sin ningún punto de realidad</p>
<p>Yo no me siento traumatizado por creer en los reyes magos, ahora soy uno de los que les ayuda cuando llegan a casa para dejar los juguetes de mi hijo.</p>
<p>Te pongo un texto que me encanta:</p>
<p>Apenas su padre se había sentado, al llegar a casa, dispuesto a escuchar como todos los días lo que su hija le contaba de sus actividades en el colegio, cuando ésta, en voz baja, como con miedo, le dijo: .Â«¿Papá?Â»</p>
<p>-Sí, hija, cuéntame.</p>
<p>-Â«Oye, quieroâ€¦que me digas la verdadÂ».<br />
- Claro. hija. Siempre te la digo, respondió el padre un poco sorprendido.</p>
<p>-Â«Es que &#8230; Â», titubeó Cristina.</p>
<p>- Dime, hija, dime.</p>
<p>-Â«Papá, existen los Reyes Magos?Â».<br />
El padre de Cristina se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquella pregunta, pero sólo pudo ver un rostro sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.</p>
<p>-Â« Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?Â»</p>
<p>La nueva pregunta de Cristina le obligó a volver la mirada hacia la niña, y tragando saliva le dijo: -¿Y tú qué crees, hija?</p>
<p>-Â«Yo no sé, papá: que sí y que no. Por un lado, me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen esoÂ».</p>
<p>-Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos peroâ€¦</p>
<p>-Â«Entonces es yerdad? -cortó la niíia con los ojos humedecidos-.¡Me<br />
habéis engañado!Â»</p>
<p>-No, mira, nunca te hemos engañado, porque los Reyes Magos sí que existen, respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Cristina.</p>
<p>-Â«Entonces no lo entiendo, papáÂ».</p>
<p>-Siéntate, cariño, y escucha esta historia que te voy a contar, porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla, dijo el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.</p>
<p>Cristina se sentó entre sus padres, ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:</p>
<p>-Cuando el Niño Dios nació, tres Reyes que venían de Oriente, guiados por una gran estrella, se acercaron al Portal para adorarlo. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:</p>
<p>&#8220;¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían&#8221;.</p>
<p>&#8220;¡Oh, sí! -exclamó Gaspar-. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo&#8221;.</p>
<p>Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó: &#8220;Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito &#8230; &#8221;</p>
<p>Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió, y la voz de Dios se escuchó en el Portal: &#8220;Sois muy buenos, queridos Reyes, y os agradezco vuestros regalos.</p>
<p>Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?&#8221;</p>
<p>&#8220;¡Oh, Señor! -dijeron los tres Reyes postrándose de rodillas-</p>
<p>Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes, no existen tantos&#8221;.</p>
<p>&#8220;No os preocupéis por eso -dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno, sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo&#8221;.<br />
&#8220;¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible?&#8221;, dijeron a la vez los tres Reyes con cara de sorpresa y admiración.</p>
<p>&#8220;Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños y conocer muy bien sus deseos?&#8221;, preguntó Dios. &#8220;Sí, claro, eso es fundamental&#8221;, asintieron los tres Reyes.</p>
<p>&#8220;Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?&#8221; Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que Dios estaba planeando, cuando la voz de nuevo se volvió a oír:</p>
<p>&#8220;Puesto que así lo habéis querido y para que, en nombre de los tres Reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, Yo ordeno que, en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte, regalen a sus hijos los regalos que deseen.</p>
<p>También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos.</p>
<p>Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y, a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y alrededor del belén, recordarán que, gracias a los tres Reyes Magos todos son más felices&#8221;.</p>
<p>Cuando el padre de Cristina hubo terminado de contar esta hisÂ­toria, la niña se levantó, y dando un beso a sus padres dijo:</p>
<p>-Â«Ahora sí que lo entiendo todo, papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañadoÂ».</p>
<p>Y corriendo, se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano, mientras decía:</p>
<p>-Â«No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dineroÂ», y todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.</p>
<p>Texto anónimo que circula estos días por Internet</p>
<p>Bueno que se hace muy largo el comentario.</p>
<p>Felicitarte por tu Blog, lo sigo atentamente y me gusta mucho.</p>
<p>Espero que te pases por el mio, creo que te gustara.</p>
<p>Saludos</p>
<p>Juan Pascual<br />
Electrónica Pascual</p>
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