Transporte sostenible (I)

Como si hubiera estado programado en una conspiración ecologista, esta semana se han producido dos noticias que apuntan en el mismo sentido, hacia un futuro de transporte sostenible. El interés de ambos temas me obliga a dividirlos en dos entregas.
Dentro del ciclo de conferencias del Museo de la Técnica de l’Empordá asistimos a la conferencia de José Luis García Fierro que habló sobre los combustibles para el transporte del futuro. Investigador del CSIC su largo historial de títulos, reconocimientos y patentes le confieren autoridad para que sus palabras sean escuchadas con atención. Intentaré resumir el contenido de la conferencia.
La humanidad lleva un siglo explotando los combustibles fósiles. Aunque la tecnología ha mejorado, los principios básicos, no. Seguimos explotando las reservas que a la naturaleza le costó millones de años fabricar de forma ineficaz y peligrosa para nuestra salud y para el medio ambiente.
Las previsiones apuntan que mientras que el consumo crece exponencialmente, las reservas podrían agotarse en tan solo tres o cuatro décadas.
Lejos de mostrarse pesimista por esta circunstancia el Dr. Fierro aseguró que existe la tecnología adecuada para sustituir estos combustibles que ahora constituyen una parte importante de la energía utilizada en el transporte y son una parte importante también de la contaminación que el hombre vierte a la atmósfera con el agravante del poco rendimiento que obtiene de la dilapidación de estos recursos.
Esta tecnología se irá imponiendo cuando las circunstancias económicas o la presión de la sociedad obligue y actualmente se manifiesta como una clara tendencia a la mejora en el rendimiento de los motores y el uso de combustibles con componentes obtenidos a partir de biomasa, que nunca deben ser productos sustraídos a la cadena de alimentación por carecer esta solución de lógica.
Otro aspecto en el que el sector del transporte evoluciona rápidamente es en la construcción de vehículos mixtos -diésel/eléctricos- y de vehículos eléctricos aunque por ahora se ha empezado por los vehículos ligeros, más fáciles de fabricar e introducir en el mercado, llegará un momento en que esta revolución alcance a los vehículos de transporte pesado para lo que es necesario que se forme al mismo tiempo una red de distribución de combustibles de nueva generación entre los cuales el conferenciante apostaba decididamente por el Hidrógeno como elemento fundamental de las pilas de combustible y como equivalente de la electricidad en la cual puede transformarse a través de una pila de combustible y a partir de la cual puede obtenerse hidrógeno, proponiendo como modelo de estación de servicio una instalación que obtenga electricidad del viento y en las horas de menos consumo eléctrico la dedique a la fabricación de hidrógeno que pueda ser suministrado a los vehículos que allí acudan a repostar.

Pila de Hidrogeno. Wikipedia

El horizonte de cumplimiento de esta predicción de consumo generalizado de energía procedente del Hidrógeno se estableció entre la década de los años cincuenta y setenta de este siglo, son las debidas reservas a tenor de la tecnología de almacenamiento y distribución que es necesario desarrollar y la posible evolución de otras tecnologías como la fusión nuclear controlada.

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