La vida te da sorpresas

Hoy me he llevado unas cuantas sorpresas mayúsculas. Por un tema relacionado con los dibujos que se publicaron en La Vanguardia Digital, hoy he hecho algo que no hacía desde hace algún tiempo: buscarme en Google.

Si busco ‘Roberto Plà’ el reflejo es difuso, hay muchas referencias al músico cubano nacido en Barranquilla y al parecer bastante popular en Estados Unidos. Pero esta vez había una novedad. He encontrado el dominio robertopla.es y me he quedado de piedra. Yo no intenté registrarlo, me fui directamente a robertopla.net.

robertopla.es

Resulta que se trata de un joven diseñador (tiene la edad de mi hija Beatriz) y es de Valencia. Cuando intenté registrar hace unos años mi cuenta en Gmail y no me dejó, no me planteé que otro roberto.pla tenia que haberla registrado. No pensaba usar la cuenta como principal ya que desde hacía años tenía esta desde la que escribo, de forma que registré una similar y a vivir.

Por otra parte mi padre me había contado una experiencia suya sobre una vez que estando en un hotel de Madrid un botones buscaba a Roberto Pla Vivanco con un telegrama en la mano y él le dijo:”soy yo”. Le entregó el telegrama y este decía algo de un concierto. Mi padre, que desde luego no se dedicaba a la música, pensó que alguien se había equivocado. Al poco tiempo apareció el botones azorado diciéndole “le he dado el telegrama, pero Vd.no es el señor Pla”.

Resulta que existe o existía un compositor que tenia los mismos nombres y apellidos que mi padre, Roberto Pla Vivanco. En 1986, practicando Vuelo sin Motor desde Santo Tomé del Puerto, en un aterrizaje fuera de campo cerca de Segovia fui a tomar tierra en una finca cuyo propietario me atendió amablemente hasta que llegó el equipo de recogida. Roberto Pla Vivanco, el compositor, había sido su profesor de música e incluso me enseño un disco con su nombre.

Buscando mi nombre completo, “Roberto Plà Aragonés” aparecen 97 resultados. Entre todos estoy seguro que se puede hacer una buena biografía, ya que resumen desde algunas de mis conferencias a la traducción que hice del Informe Kenwood para Hispalinux o la reseña del hotel de Roma en Venere , mi página en Twiter o Flickr, mis páginas de usuario en la Wikipedia en español y en catalán, una reseña de mis artículos en Revista de Aeronáutica y una sorprendente profusión de versiones de la Wikipedia que incluyen copias de mi página de usuario.

Hasta aqui, más o menos es el rastro ‘normal’ que se puede ir dejando en la red cuando, como es mi caso, se tiene una cierta actividad cibernética, pero ha habido otra sorpresa que no esperaba. He encontrado un artículo en una web de noticias que según decía estaba “Basado en artículo de Roberto Pla Aragones” y yo no tenía ni idea del tema del que hablaba el artículo. He seguido el enlace para encontrar otro artículo con el mismo argumento. No salía de mi asombro cuando una tercera referencia me ha orientado. Se trata de un artículo del portal Aire transcrito en otro portal. Como en Aire.org lo publiqué yo, a pesar de que yo citaba mis fuentes, a mi me citan como autor. Eso me lleva a pensar que voy a tener que usar un seudónimo para el portal o va a parecer que voy plagiando artículos en la página de Aire.

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