{"id":1049,"date":"2010-07-14T23:14:35","date_gmt":"2010-07-14T21:14:35","guid":{"rendered":"http:\/\/robertopla.net\/blog\/?p=1049"},"modified":"2010-07-14T23:14:35","modified_gmt":"2010-07-14T21:14:35","slug":"la-medalla-negra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/robertopla.net\/blog\/la-medalla-negra.htm","title":{"rendered":"La Medalla Negra"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/fotero\/4795160348\/\" ><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/farm5.static.flickr.com\/4115\/4795160348_0f7c2761a9_m.jpg\" style=\"border: medium none ; margin: 0px 8px 8px 0px; width:146px; height:240px; float: left;\"  alt=\"Medalla Negra\" title=\"Medalla Negra\"\/><\/a>Se trata, sin duda alguna, de una de las leyendas m\u00e1s extendidas entre la tropa de reemplazo. Seg\u00fan la misma un determinado oficial o suboficial estaba relegado en la profesi\u00f3n porque pose\u00eda una \u201cmedalla negra\u201d. Este tipo de distinci\u00f3n consistir\u00eda en una medalla como las que todos los militares lucen sobre el pecho, pero con dos caracter\u00edsticas principales: una su color, que como su nombre indica es negro y la otra que en lugar de sobre el bolsillo izquierdo, a la vista de todo el mundo, las medallas negras se llevar\u00edan en el mismo sitio pero por la parte interior de la guerrera, prendidas en el forro y ocultas de la curiosidad p\u00fablica, para verg\u00fcenza y contrici\u00f3n de su poseedor.<br \/>\nEn la mentalidad de aquellos soldados de reemplazo la cuesti\u00f3n no dejaba de tener su l\u00f3gica. Si por actos meritorios los militares recib\u00edan honores y distinciones que exhib\u00edan orgullosos sobre el pecho, aquellos que realizasen actos vergonzosos o reprobables deb\u00edan ser sancionados, precisamente en la forma completamente opuesta, vi\u00e9ndose privados de ostentar las medallas que luc\u00edan hasta los m\u00e1s poco espabilados e incluso cargando con el oprobio de una distinci\u00f3n negativa.<br \/>\n\u00bfD\u00f3nde quedaba entonces la aplicaci\u00f3n del C\u00f3digo de Justicia Militar?. Al respecto hay que hacer varias consideraciones. La primera es que el \u201cimperio de la Ley\u201d y el concepto de \u201cEstado de Derecho\u201d solo han entrado a formar parte de la cultura popular de nuestro pa\u00eds en fecha reciente y aun as\u00ed habr\u00eda mucho que discutir sobre la exactitud con la que, a\u00fan hoy, el pueblo asume y entiende estos conceptos. Pero al caso que nos ocupa baste decir que se aceptaba sin reparos la existencia de un interregno entre la aplicaci\u00f3n de la Ley y la pura impunidad muy frecuente en cualquiera de los \u00e1mbitos cerrados de la sociedad -uno de los cuales eran sin duda los Ej\u00e9rcitos- en los cuales o \u201clos trapos sucios se lavaban en casa\u201d o se aplicaban normas jur\u00eddicas incompatibles con el concepto de justicia actual, como los Tribunales de Honor en los que los propios compa\u00f1eros del miembro d\u00edscolo de la comunidad decid\u00edan su castigo de una forma m\u00e1s o menos discreta, para no perjudicar a la fama del colectivo o enjuiciaban conductas no delictivas pero vergonzantes para el colectivo como el hecho de ser cornudo consentido, ladr\u00f3n de fondos dudosos, jugador moroso, galante con las esposas de compa\u00f1eros o superiores o pr\u00f3digo en confianzas con los inferiores aun no siendo subordinados.<br \/>\nSe viv\u00eda sumido en esta cultura de hipocres\u00eda, donde los vicios eran admitidos siempre que no fueran p\u00fablicos, lo que hoy consideramos abusos formaban parte del ejercicio de cualquier puesto de autoridad como prebendas institucionalizadas -pero no reguladas, salvo de forma t\u00e1cita- del que ejerc\u00eda el mando y exist\u00eda una pl\u00e9yade de compensaciones, favores, recomendaciones, castigos o represalias que cab\u00eda esperar del favor, la amistad o el humor arbitrario de quien ejerc\u00eda cualquier parcela de poder.<br \/>\nLa existencia pues de un castigo misterioso y vergonzante de uno de los miembros de la clase poderosa, aun cuando fuera de sus escalones m\u00e1s bajos, un suboficial o un oficial, no resultaba pues inconcebible para aquellos muchachos que cumpl\u00edan su servicio militar sin llegar a entender las complejas reglas que reg\u00edan el mundo castrense, para ellos tan absurdas y ajenas a su experiencia en la vida civil.<br \/>\nA pesar de la discreci\u00f3n con la que hipot\u00e9ticamente se distribu\u00edan las medallas negras, su existencia se hac\u00eda evidente para la tropa por una serie de indicios inconfundibles.<br \/>\nEl primero era la ausencia completa de condecoraciones meritorias en el uniforme del estigmatizado. Otros detalles eran el hecho de que el supuesto portador de la medalla negra era normalmente m\u00e1s mayor que el resto de los de su empleo, indicio de haber sido relegado para el ascenso y su \u00e1nimo era siempre ceniciento y malhumorado, rayano en la crueldad en los castigos e inmisericorde a cualquier causa atenuante que se pudiera alegar. Era, en definitiva, un amargado que arrastraba la verg\u00fcenza y el rechazo de los de su clase y sublimaba sus frustraciones fustigando a los desgraciados que ten\u00eda bajo su mando.<br \/>\nAunque resulta obvio decir que tal distinci\u00f3n vergonzante no ha existido nunca, hay que admitir que entre los arquetipos de la milicia s\u00ed que nos resulta f\u00e1cil recordar a alguno de los que f\u00e1cilmente habr\u00edan podido ser objeto de esta historia legendaria.  Como profesionales sabemos bien que si un profesional con el n\u00famero adecuado de a\u00f1os de servicio no posee medallas y condecoraciones es bien seguro que no solo ha hecho pocos m\u00e9ritos para merecerlas sino que probablemente ha acumulado razones para que sus jefes desistieran de proponerlos a tales honores. Profesionales escasamente formados, v\u00edctimas de vicios dif\u00edcilmente reprobables por la v\u00eda jur\u00eddica o disciplinaria quiz\u00e1s porque se han mantenido en el \u00e1mbito de lo privado, mayores o avejentados, frustrados, resentidos e irritables, nos gustar\u00eda pensar que son producto de otra \u00e9poca, pero lo cierto es que la naturaleza humana es lo suficientemente compleja como para que salvo la improbable circunstancia de que consigui\u00e9ramos una organizaci\u00f3n perfecta, dichos tipos sigan existiendo en mayor o menor medida.<br \/>\nLa mejor soluci\u00f3n no ser\u00eda imponerles una medalla negra, sino encontrar la forma de motivarlos, formarlos e ilusionarlos para que nos veamos obligados a proponerles para los m\u00e9ritos y condecoraciones que todo militar desea y el reconocimiento que todo ser humano anhela.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se trata, sin duda alguna, de una de las leyendas m\u00e1s extendidas entre la tropa de reemplazo. 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