Falsas Lamy

Los que hayáis leído alguno de mis escritos sobre plumas sabréis que mis plumas favoritas son las Lamy del «Sistema Safari», es decir aquellas que comparten el plumín y algunos detalles de diseño con las moderas Safari.
¿Quiere decir esto que opino que la Safari es la mejor pluma del mundo?. No, no he probado todas las plumas del mundo y entre las que he probado y uso a diario hay otras marcas que tienen estilográficas excelentes con las que disfruto mucho escribiendo. Pero de momento entre ventajas e inconvenientes, las que considero que tienen una mejor relación precio-calidad, diseño, comodidad, etc. son las Lamy Safari. Es mi opinión, y ya se sabe que «para gustos los colores».
Debido a su peculiar diseño y a su éxito comercial, la Lamy Safari ha sido muy copiada. Entendamos que copiar es reproducir determinadas características en un producto diferente, mientras que falsificar es fabricar un producto diferente pero tan parecido que pueda pasar por el verdadero.


El primer criterio para detectar una copia/falsificación es el precio. Sería absurdo intentar vencer copas del producto a tres veces el precio del original. El segundo criterio para diferenciar una copia es que aquellos que copian, para protegerse de las demandas por infracción de patentes suelen introducir diferencias en el producto para poder asegurar que simplemente es ‘parecido’.
Las imitaciones me han llamado la atención. Como muchos consumidores de cualquier marca, me he preguntado, ¿Merecerán la pena? Hace ya bastantes años compré en uno de los bazares de productos chinos en internet una pluma, más por su precio y su plumín que por ser una imitación de Lamy: La Jinhao 599, que llevaba un plumín de 1.5, curiosamente un plumín nada parecido a los típicos plumines Lamy. La Jinhao 599 tiene la forma del cuerpo capuchón y agarre de una Lamy Safari, pero el clip es una lámina metálica en lugar de un alambre y el plumín es un plumín Jinhao tradicional, en este caso de 1.5. Me costó algo así como un euro y medio puesta en mi casa y la llevo usando hace unos diez años no de forma diaria, porque la uso para rotular mi agenda, pero en todo ese tiempo no ha pasado ningún periodo sin estar entintada. Sigue haciendo su trabajo, así que no es basura. Las plumas de esos precios tienen una vida de entre seis meses y un año para que el ‘clic’ que da estanqueidad al capuchón desaparezca, o el plástico se agriete o las roscas de plástico se desgasten. Aun suponiendo que la usase una vez a la semana, ya habría superado con creces ese límite, asi que, dado su precio creo que no esta mal.


Después de esta compré la Jinhao 599 de color rojo. La usaba con tinta de su color para subrayados y cosas así, pero me dio mal resultado. Creo que por mi culpa, ya que pienso que usé cartuchos inadecuados. Ninguna imitación —que yo conozca— usa el cartucho Lamy, y me manchaba. Antes de averiguar por que era, dejé de usarla.
La de color dorado iba en un blister con cuatro cartuchos y un convertidor y creo que me costó como cuatro euros y medio. El tapón lleva en su extremo el típico tapón con una cruz que en las Lamy sirve para diferenciar la pluma del bolígrafo cuando los llevas en el bolsillo de la camisa. No obstante no hay que ser especialista en metales para identificar el dorado de la pluma como una simple capa de purpurina. Al abrirla, el plastiquillo barato del reverso disiparía las dudas del más crédulo de los usuarios.
Como detalle curioso, el alimentador incluido es una imitación «casi» idéntica al de Lamy, con la sección transparente, el tornillo y émbolo negro y la pieza por donde se agarra para hacer girar el mecanismo, de color rojo. El agarre es transparente y el plumín marcado EF es una típica «aguja» asiática. El clip es quizás el más parecido a Lamy. No la he probado de forma intensiva.
La de color titanio y clip negro parece del mismo fabricante que la anterior. Las roscas son iguales, el agarre alimentador y plumín también y el clip es de alambre algo más fino. Sin embargo no lleva la marca en forma de cruz en el extremo del capuchón y la junta de estanqueidad entre el cuerpo y la sección va integrada en el cuerpo y es también la pieza con la rosca para unir cuerpo y capuchón. Sin duda alguna la diferencia más importante es que el capuchón y puro son de metal. Muy fino y ligero, puede que aluminio, pero metal. Tampoco la he probado intensivamente y sin esa experiencia no puedo opinar sobre su desempeño.

Plumin Jinhao Falsa cruz en el capuchon

En definitiva, la pregunta es, ¿Merecen la pena?. Seguramente, es también una cuestión de opiniones, como todo tienen ventajas e inconvenientes. Sin duda son baratas, no: baratisimas. Las Lamy no son caras, pero si alguien no puede pagarlas, por mucho menos puede disfrutar de un diseño con algunas de sus ventajas. Ninguna da el pego. Nadie con ojos en la cara las confundiría con una Lamy.
Su principal inconveniente es la calidad de los materiales. Incluso entre las Jinhao, el plástico de la negra se ve de una calidad superior a la roja, pero el clip de lámina me parece un detalle insufrible. En general los clips uno de los detalles más característicos de la Lamy Safari no tienen ni por asomo la calidad de la pluma alemana.
Los plumines tienen lo que todos los plumines baratos. Si salen bien, no están mal, si rascan o tienen otro defecto, son baratos.
Hasta hace poco los plumines de estas plumas de imitación no eran compatibles con los Lamy. Por algunas décimas no eran de la misma medida y no se podían montar en una Lamy ni viceversa.
Hoy en día en el vendedor chino de internet se pueden comprar plumines anunciados «para Lamy» que van perfectamente en las plumas alemanas a una quinta parte del precio del original, yo diría que con un porcentaje de desecho del 20%, es decir de cada 5 plumines, uno tendrá problemas. Pero a un 25% del precio, te pueden sacar de un apuro.
Creo que las marcas europeas no deberían perder de vista a los fabricantes asiáticos. Cada vez producen con más calidad y han demostrado que pueden reventar precios. Naturalmente cuando hayan acabado con la competencia pondrán los precios que ellos quieran: como usuarios no debemos engañarnos.
Compré estas imitaciones por curiosidad. Saciada esta, no voy a comprar más. Personalmente no me merece la pena. Puedo pagar lo que cuesta una Lamy y, lo que pueda ahorrarme, no me compensa la perdida de calidad y satisfacción que me proporcionan las auténticas.

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