Cajas de acuarelas

Está no es una guía de compras sobre cajas de acuarelas que puedas comprar, sino un repaso de las cosas que he aprendido en los últimos años sobre las cajas de acuarelas y que pueden ayudarte a decidir cuál es la caja que necesitas.
Es posible que nuestra primera caja de acuarelas proceda de algún regalo o la hayamos comprado en el momento que decidimos dedicarnos a practicar está técnica de pintura, siguiendo alguna recomendación o estimulados por un impulso al ver una atractiva caja de acuarelas en un comercio.

Caja Windsor&Newton 12 colores
Un buen consejo cuando se estrena una caja de acuarelas es tomar nota de la marca y referencia de los colores que incluye, para cuando tengamos que reponerlos poder comprar los colores adecuados. También es una buena costumbre hacer una muestra de los colores que contiene la caja, a ser posible con la misma disposición que tienen en la misma, para hacernos una idea de cómo quedan en el papel, ya que al usarlos, el aspecto de los colores cambia y se oscurece y puede resultar difícil incluso recordar cual es el color ubicado en una determinada posición.

Muestra de los colores  

Las cajas que me gustan más son las compactas, sin más espacio entre los colores que las paredes de los pocillos que los contienen. Las cajas que llevan las pinturas separadas entre si me parecen un desperdicio de tamaño, algo importante si como a mí te gusta llevarlas encima para pintar en cualquier sitio.

Las cajas de plástico suelen ser más baratas que las de metal y también más económicas, pero a veces el sistema de sujeción de los godets no es del todo perfecto y en un movimiento extraño, nuestras pinturas pueden acabar por el suelo. Si es el caso hay que procurar asegurarlas en su sitio con cinta de doble cara en su base o aún mejor, con unos tacos de goma moldeable de la que se usa para fijar los posters en la pared en lugar de usar chinchetas.

La caja ideal también tiene que permitir cambiar fácilmente las pastillas cuando estas se agotan. Las metálicas suelen llevar unas lengüetas metálicas entre las que cabe un godet a lo ancho o en su lugar dos medios godets. En algunas cajas hay un espacio reservado inicialmente a los pinceles donde pueden alojarse más pocillos de pintura.

Otra de las dudas que nos asaltan a la hora de comprar nuestra primera caja es cuantos colores necesitaremos. En teoría, todos los colores pueden obtenerse a partir de los tres básicos: amarillo, azul y rojo. Pero para un principiante puede ser un poco complicado. A partir de los tres colores primarios, se suelen incluir los tres secundarios: naranja, morado y verde. A partir de aquí un color negro o mejor de tinta neutra para obtener los colores más oscuros, y aunque «el blanco no existe en acarela» hay quien lo usa para facilitar la obtención de tonos claros en las mezclas. También se suelen incluir colores que son más difíciles de obtener por mezclas, como el siena, (natural y tostado) el turquesa, el verde viridiano o el amarillo de Nápoles. Las cajas básicas suelen incluir: dos tonos de amarillo, dos de rojos, dos azules, dos verdes, dos marrones, el blanco y el negro. Esos doce colores dan mucho juego y son suficientes para empezar.

Cuando estamos empezando nos atenemos a los colores que contiene esta primera caja, sin plantearnos si son o no los adecuados. Cuando la práctica aumenta nuestros conocimientos, nos planteamos si nuestro equipo es el ideal y como podemos mejorarlo.
En el caso de la caja de acuarelas descubrimos que unos colores tienen más uso que otros y se agotan antes. Sí estuvimos acertados en nuestra primera compra tendremos una caja en la que los colores vienen en unas pequeñas cubetas que pueden extraerse y reemplazarse por otras nuevas. Tanto si es así como si los cubículos de las pinturas no pueden sacarse de la caja, siempre podemos rellenarlos con acuarelas que se venden en tubo. Según el clima, después de unas horas la pintura se secará y puede usarse como las pastillas sólidas originales. Hay que esperar a que la pintura seque y no cerrar la caja con ella húmeda y blanda.

 

El uso de los colores también nos lleva a la conclusión de que hay colores que nos gustan más y otros que nos gustan menos. Puede que no usemos el blanco y pensemos en sustituirlo por otro color, que el negro marfil nos resulte excesivamente drástico y queramos sustituirlo por un color de tinta neutra o un gris Payne. En cualquier caso, solo tenemos que comprar una pastilla de ese color y sustituirlo en la caja o cuando se agote la pastilla rellenar el cacillo con pintura de acuarela en tubo.

Normalmente si compramos pastillas sólidas, estas vienen con su propio recipiente. Estos recipientes tienen un tamaño estándar y reciben el nombre de «godet» que en francés quiere decir cubeta. Un godet tiene un tamaño de 30x 19 milímetros y medio godet 19 x16 milímetros, ambos tienen 10 milímetros de altura. Por tanto, sus capacidades son de unos 4 ml. De pintura el godet y unos 2 ml. El medio godet. En las cajas para aficionados los medios godets son el tamaño más frecuente. Permite llevar una paleta suficiente en una caja ligera y compacta o una paleta algo más extensa en una caja algo más grande. pero el diseño de las cajas suele permitir combinar ambos tamaños usando recipientes más grandes para los colores más usados.

Los colores obtenidos por mezcla  son más apagados que los que proceden de un único pigmento. Por ello las cajas con más colores permiten realizar acuarelas más brillantes, con tonos más saturados. La práctica en las mezclas nos enseña que no es lo mismo mezclar dos colores cualquiera para obtener el secundario correspondiente, sino que los diferentes pigmentos multiplican las posibilidades de las tonalidades y matices en la mezcla. Esto nos lleva a desear cajas con más colores. Hay que tener cuidado en no cargar con cajas grandes porque pesan, son difíciles de manejar dibujando en localización y puede que contengan un buen número de colores de uso muy esporádico. Hay que combinar los colores que más usamos, los que solemos usar más para mezclas y los propios del lugar o la estación del año que vamos a dibujar, y para ello podemos tener cajas diferentes para ir al bosque o a la playa o cambiar los colores según donde vayamos de vacaciones.

Caja de acuarelas hecha en casa

Una posibilidad, de la que escribiré en un próximo artículo, es hacerse uno mismo las cajas de acuarela a su gusto, comprando cajas vacías y rellenandolas con nuestra paleta favorita o reciclando alguna caja adecuada.

 

 

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AVLO

Mi primer viaje en el AVLO, el tren de alta velocidad «low cost», lo he hice el día 23/11/2021, para poder participar en una reunión en Madrid y no tener que pernoctar en la capital. No lo he escogí por su precio, sino por su horario. Desde Figueres-Vilafant a Madrid y regreso sólo el primer y el último tren del día son AVLO.

Vagon AVLO
Los precios son los más baratos del trayecto, pero por la mañana hay que madrugar para coger el tren, que sale a las 5:35.
Copiando las técnicas de las peores compañías aéreas «low cost», al sacar el billete ya te anuncian costes adicionales por equipaje adicional o elección de asiento. Es cierto que el «equipaje de cabina» incluido en billete: 1 bolso mano (36x27x25cm) y 1 maleta de cabina (55x35x25cm), es razonable para un viaje de uno o dos días, pero la práctica supone una novedad en el negocio ferroviario español.
Por si acaso no lo habías entendido al adquirir el billete, en un mensaje de SMS el día anterior te advierten que puedes adquirir el derecho a transportar equipaje adicional a través de la web, cuyo enlace te proporcionan.
El procedimiento de embarque en la estación es exactamente igual a cualquier otro tren de alta velocidad.
El tren lleva una librea especial de color morado y los vagones son nuevos con un diseño diferente a los AVE. Al sacar el billete y elegir asiento me di cuenta de que la mitad de los asientos van en el sentido de la marcha y la otra mitad de en sentido contrario, dividiendo la cabina en dos mitades que se encuentran en los ocho asientos enfrentados entre sí con dos mesas entre ellos en el centro del coche.
Tras la salida del tren los anuncios suenan igual que en otros trenes ignorados por la mayoría de los pasajeros en varios idiomas.

Maquina expendedoraLa ausencia de cafetería, que ya habíamos advertido, se sustituye por la existencia, anunciada por la megafonía de máquinas de venta de bebidas y aperitivos en el tren. Estas se encuentran en el espacio entre la plataforma y la cabina, enfrentadas la de aperitivos y bebidas con la de bebidas calientes lo cual impide prácticamente utilizar ambas al mismo tiempo. Solo puede usarse la tarjeta de crédito para pagar y la cantinela con las instrucciones se oye en buena parte del vagón. Sorprendentemente, no despachan en el trayecto entre Figueres y Barcelona (ni a la ida ni a la vuelta). Como el aviso está en un panel sobre la máquina se deduce que estos coches no hacen ningún otro recorrido.

Asiento AVLOLos asientos son bastante decepcionantes. Creo que son más incómodos que los de algún media distancia y yo diría que completamente inapropiados para un viaje largo. No son reclinables, una comodidad que como frecuente «durmiente» ferroviario me parece indispensable. Sin está posibilidad el espacio entre asientos no permite mucho margen de maniobra, obstaculizado por la papelera cuyo objetivo parece ser exclusivamente castigar mi espinilla y el reposapiés que no sé si tiene alguna utilidad para las personas de menor estatura pero al que yo nunca he encontrado otro uso que el ir plegado restando espacio a mis piernas.

El revistero situado en el asiento de delante tiene su superficie de retención, que en otros trenes es una red elástica, de plástico rígido, lo que le confiere un espacio limitado.
El soporte de la mesita individual desplegable incluye en diseño un gancho que puede servir de perchero para colgar una chaqueta o un bolso, aunque lo que colguemos ahí inevitablemente va a molestar, especialmente si los dos asientos están ocupados. En la mampara, sobre la ventana, hay un gancho que puede deslizarse y cumplir la misma función.

Revistero y papelera

La mesa es amplia, yo diría que más grande que en otros tipos de coche. Permite colocar cómodamente un ordenador portátil y algún elemento más. Tiene un reborde que impedirá que un lápiz o similar caiga al suelo si rueda sobre su superficie y puede servir de primer dique de contención, evitando que, por ejemplo, un vertido de líquido acabe directamente sobre las piernas del viajero.
Por suerte, existen dos enchufes entre los dos asientos, debajo del reposabrazos que comparten, una comodidad que los viajeros agradecerán pues hoy en día serán pocos los que suban al tren sin su teléfono, y muchos con el ordenador portátil y la esperanza de poder trabajar durante el viaje sin consumir la batería que ha de durar todo el día.
En los asientos no existe ninguna instalación de sonido lo que reduce la utilidad de los cuatro monitores sobre el pasillo a la exhibición del mapa, paradas y recorrido, algo que resulta bastante ilegible por el tamaño de la letra, salvo quizás para el viajero situado justo debajo del monitor. El sistema de megafonía, además de los avisos de llegada a las estaciones repite con excesiva frecuencia auto publicidad de la compañía, algo bastante desagradable, que debe estar especialmente pensado para evitar que, a pesar de la incomodidad de los asientos, algún pasajero se duerma.
En definitiva, el AVLO no es ningún chollo. Cuesta menos porque vale menos: es incómodo en sus horarios y en su diseño del espacio para los viajeros, impropio de un tren de largo recorrido.
Renfe ha enganchado vagones de cercanías a una máquina de alta velocidad para cerrar el paso a otros intentos comerciales y proteger su monopolio que ejerce, como siempre, en detrimento de los clientes. A pesar de su decorado moderno, es todo un tren borreguero del siglo XXI.

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Trucos de tipografía

Portada Me han regalado este libro para el Dia del Libro. Con mucho acierto, no en vano lo tenía en mi lista de deseos en Amazon. Llegó ayer y ya lo he leído: me ha durado menos de veinticuatro horas.

El resumen rápido es que es un libro muy interesante, pero en mi opinión, muy mal editado.

De lo primero que te das cuenta al cogerlo en tus manos es de que la encuadernación, de tapas duras, es muy rígida y no permite abrirlo a 180º y mucho menos permanecer abierto sobre la mesa. Mantenerlo abierto con la mano es un ejercicio físico desagradable que acaba dejando la mano dolorida.

Al abrir el libro te espera otra sorpresa: el dudoso gusto en la elección de colores. Todo el libro está impreso en negro, gris y un color rosa fosforescente, incómodo y desagradable que solo resulta empeorado en una página donde se añade un color rojo difícilmente distinguible del anterior para una clave de colores (pág.140).

Fosforescente Partes de las letras

Hay que decir que la editorial, que es de Barcelona, ha tenido a bien imprimirlo, y supongo que encuadernarlo en Malasia. Si abaratamos costes, ¿Qué puede salir mal?. Personalmente creo que para comprar otro libro de esta editorial tendré que acumular mucho interés y estar seguro de que no puedo reemplazarlo por otro.

El libro es una recopilación de consejos sobre diseño de tipografía. Dice en la contraportada que son más de 200 consejos. No los he contado pero es cierto que tiene mucha información útil, gráficos explicativos, a pesar del uso del rosa fosforescente, y la gran mayoría se entienden.  En general la información es interesante, está bien estructurada, contiene un montón de detalles útiles y solo alguna página resulta confusa, como la explicación del método de Walter Tracy para el espaciado de mayúsculas.

Información del libro:

  • Titulo: Trucos de tipografía
  • Subtitulo: Descubre los secretos del diseño de fuentes
  • Autora: Sofie Beier
  • Editorial: promopress
  • Editado: En Barcelona, 2018
  • Primera edición: 2017
  • ISBN-13 : 978-8417412012
  • Precio (23/04/2021): 14.01€
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Eso siempre será así

Con frecuencia oigo a la gente quejarse de la corrupción de la administración. No solo de la corrupción pura y dura de aquellos que engordan su bolsillo a costa del contribuyente, explotando el cargo publico que ostentan, sino de las decisiones injustas de prevaricadores agradeciendo favores, los siempre clásicos «enchufes» que colocan a uno de los suyos en puestos claves, al «amiguismo» y al manido «tocar unos palillos» o «mover unos hilos», o de la burocracia y la incompetencia de la administración en general y de los funcionarios en particular, de la falta de justicia y de la lentitud en la administración de la injusticia.
Pero a esos mismos que protestan, si les pregunto que es lo que ellos hacen para remediar esta situación, como reclamar, protestar o hacer saber a los políticos que solo les votarán si intentan corregir estas lacras sociales, obtengo con mucha, demasiada frecuencia, una respuesta enervante: que «da igual», que «eso siempre será así».

A mi lo que me parece es que esas son excusas para no hacer nada y que todo siga igual. Claro que importa cada cosa que hagamos, si cada una de las injusticias que se cometen es denunciada, si cada uno decide no aprovecharse de la injusticia, de los favores, de las ventajas, de las mentiras, en sus estudios, en sus negocios, en la política, la sociedad se vería transformada de una forma revolucionaria.

Entre los enemigos más siniestros de una sociedad imperfecta se encuentra el conformismo, expresado en una actitud de sus individuos, que consideran que la injusticia o la corrupción son inevitables, por que según te espetan en la cara cuando las señalas «eso siempre será así». Esta actitud acepta resignada lo cotidiano e inmutable de la imperfección y señala la inutilidad de cualquier intento de cambio. Como lo que no se cambia siempre sigue igual, si aceptamos que la imperfección es invariable al menos por nuestra acción, la sentencia seguirá cumpliéndose, pues efectivamente las injusticias se seguirán sucediendo si nadie actúa para impedirlo.

Es cierto que el mundo siempre será imperfecto, pero no es cierto que la imperfección no pueda reducirse y algunos defectos subsanarse. Cuando eso suceda aparecerán sin duda otros, pero esa lucha contra la injusticia el dolor la avaricia, la corrupción y el mal en general, es precisamente lo que da sentido a la vida: dejar a los que nos sucedan un mundo mejor, sin duda imperfecto pero en el que ellos podrán seguir mejorando la situación, es decir, progresando. Ese es el sentido de la vida y la evolución. Aceptar que es inevitable un mundo injusto e imperfecto supone no solo el fracaso de un modelo de sociedad sino nuestro suicidio como especie, algo antinatural pues, no ya la nuestra, sino todas las especies llevan grabado en su ADN el instinto de conservación.

Los conformistas, los complacientes, los tolerantes son ramas podridas de la evolución, la fruta estéril de la sociedad y deben ser ignorados. Su apatía y tristeza no puede impedirnos luchar por el bien común, por una vida mejor en una sociedad más justa, este esfuerzo es una exigencia de nuestra propia naturaleza y triunfemos o fracasemos en el empeño como individuos, el hecho de haber luchado constituye una victoria para la especie.

La bondad. la generosidad y la nobleza siempre son actos fructíferos que justifican nuestra propia existencia

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Lamy

Muchos amigos que conocen de mi afición por las plumas creen que las colecciono. No es cierto. Tengo bastantes plumas (78), pero no soy un coleccionista, no atesoro objetos ni cuando compro una pluma lo hago por que sea diferente a las que tengo. Para mi las plumas estilográficas son objetos de escritura y mi historial de comprador es la del buscador de la pluma perfecta.

Es cierto que hace tiempo que llegué a una conclusión y después he seguido comprando plumas de otras marcas, pero tengo que decir en mi descargo que ha sido solo para comprobar que no me había equivocado.

En mi humilde opinión, la pluma perfecta, o al menos la que tiene una relación precio calidad abrumadora respecto a la competencia es la Lamy Safari. Diría incluso que solo encuentra competencia en otras Lamy de lo que yo llamo el «Sistema Safari», que es la clave de su éxito. ¿En qué consiste este sistema?. Trataré de dar aquí una explicación

Lamy Safary Vista

En primer lugar está la calidad del plumín. una de las primeras Lamy que probé estaba de muestra en Viena, la famosa tienda de regalos y estilográficas de la calle Fontanella de Barcelona. Escribí con ella sobre el papel de prueba y me quedé asombrado de que se deslizaba suavemente, creo que no había probado nunca una pluma con la que resultase tan agradable escribir. Cuando lo comenté con la dependienta, esta me dijo que llevaba dos años en ese sitio soportando las pruebas de los clientes. Así que a pesar de haber pasado durante dos años por tantísimas manos diferentes, aquella pluma seguía escribiendo sin rascar el papel y sin atascarse la tinta, que fluía con suavidad.

Me hice el propósito de comprarme una y como me gustan las plumas con carcasas transparentes (de «demostración» en el argot del mundillo) poco tiempo después me compré una Safari Vista con un plumín M.

Los plumines son comunes a todas las plumas del sistema. No a todas las de la marca, sólo a las plumas del «Sistema Safari». Los plumines son fácilmente intercambiables: para cambiar el plumín o desmontar la pluma no suele hacer falta usar herramientas. Esa facilidad de montar y desmontar el plumín y el resto de la pluma, es otra de sus características brillantes.

Volviendo a los plumines, tienen un precio razonable y una variedad muy interesante. En casa Viena, cuando te venden la pluma directamente te colocan -al menos, cuando yo compré la mía- el plumín que desees. En la página de la papelería Debod de la calle Ferraz en Madrid puedes ver toda la gama, que incluye las EF, F, M y B, y un plumín LH para zurdos, en color acero y negro. Además, tres plumines caligráficos de 1,1, 1.5 y 1.9 de ancho en la punta en acero.

Plumines Lamy

Entre las características sobresalientes de la Lamy Safari hay que destacar su capuchón doble. Es de sobras conocido que uno de los principales puntos flacos de las plumas es que la tinta se seque y no fluya hacia la punta de iridio. Esto se debe, normalmente, a la falta de estanqueidad del capuchón, ya que la humedad de la tinta, en contacto con el aire, desaparece. Los capuchones de presión, que cierran con un «click», inevitablemente se desgastan. Tarde o temprano el uso produce el desgaste y la consiguiente holgura hace que pierda estanqueidad. Los materiales baratos, frecuentes en las plumas de gama baja se desgastan con facilidad y plumas, que cuando son nuevas funcionan de maravilla, a los pocos meses, máximo un año, dan problemas de «click».

La alternativa son los capuchones a rosca. Esto encarece su fabricación, hace más tedioso abrir y cerrar la pluma y por ello son, en mi opinión, más incómodos. Los materiales de la rosca, si no son de calidad, también se desgastan.

El capuchón de las Lamy Safari ajusta a presión sobre la parte central de la pluma que tiene una junta tórica reemplazable, mientras el capuchón interno ajusta, con otra junta  sobre la base del plumín. Con esta doble protección, la pluma puede pasar largas temporadas entintada sin uso y cuando la vuelves a usar la tinta fluye como el primer día.

El clip de las Lamy es característico. Al estar formado por una fina varilla curvada, se adapta perfectamente a la tela del bolsillo sujetando firmemente en él la pluma y sin embargo permite introducirla y extraerla con facilidad.  Otro detalle del capuchón que comparten las Safari y las Al Star es un adorno de plástico en el extremo con una cruz. Se podría pensar que es un tornillo  que la cruz sirve para desatornillarlo y desmontar el capuchón, sin embargo no es así: es para distinguirlo del bolígrafo cuando se llevan los dos en el bolsillo.

El punto fuerte que quizás es más controvertido en las Lamy Safari es su diseño. Para mí es sumamente cómoda, pero he leído opiniones en sentido contrario. También es verdad que el diseño tronco-cónico triangular de la boquilla induce sujetar la pluma de forma correcta para escribir y quien no haya adquirido ese hábito encontrará esa forma incómoda. Yo lo encuentro muy cómodo y su ergonomía me permite usar la pluma durante largos periodos de escritura sin que la mano se resienta.

Entre los modelos del «Sistema Lamy» hay bastantes diferencias. Algunos modelos de gama más alta de Lamy comparten la forma de los plumines, pero fabricados con materiales más nobles. No soy usuario de estas plumas porque no entran dentro de la gama de las plumas «económicas» que son las que a mi me interesan.

Lamy ABC
La Lamy ABC es una pluma infantil, diseñada para iniciar a los niños en la escritura con pluma. Es la más económica (14 €) que comparte el sistema Safari y con cuerpo de madera y capuchón y adorno en plástico azul o rojo. Me encanta que en el capuchón se puede poner una etiqueta de pape con el nombre del propietario.

Lamy Nexx

 

La Lamy Nexx (16,90 €) es una pluma escolar pero para estudiantes algo más mayores. Sus capuchones son de colores brillantes pero a mi me encanta su diseño, que se ha modificado para hacerla algo mas discreta. La Nexx de la foto, de mi propiedad, es del modelo antiguo. Hay una variante denominada Nexx M (19,90€) con colores más discretos. La boquilla de las Nexx es también facetada como las Safari, pero va recubierta de una goma muy agradable para sujetarla.

Lamy Safari Blue Petrol

Las Lamy Safari (19,90€) tienen el cuerpo de plástico y se fabrican en multitud de colores, los básicos y los que van apareciendo cada año para regocijo de los coleccionistas en las «ediciones especiales». Su diseño ergonómico ha obtenido premios y es muy cómoda, con una relación precio calidad fantástica. En la foto una Lamy Safari color Blue Petrol, edición especial de 2017.

Lamy Al Star Bronce

La Lamy Al-Star (25,90€) tiene el cuerpo y el capuchón en aluminio. lo que la convierte en una pluma más «seria» que la Safari, con la que comparte diseño. La Lamy LX es como una Al-Star «de lujo». Se diferencia en mínimos detalles de diseño, en los colores y en el grabado laser del plumín. Su precio (49 €) excede de lo que yo considero una «pluma económica» pero resulta muy elegante, especialmente el color «rutenio», un aluminio anodizado precioso.

La Lamy Joy es como una Safari con el cuerpo de plástico, muy estilizado y que llevan plumines de caligrafía. Hay dos variantes: con capuchón de plástico (19,90€) o de aluminio (24,90€).

Hay otros modelos de Lamy que comparten los plumines con las del «Sistema Safari» pero mencionaré solo a la única que me tiene robado el corazón, que es la Lamy Studio, con un diseño magnífico y que aunque su precio (65-160€, según el plumín que lleve) la aleja de mis costumbres de compra, tiene un diseño fascinante, y no dudo que un desempeño magnífico.

Todos los precios son los oficiales de 2020. La marca es poco amiga de los descuentos. Los alemanes piensan que si un producto es de calidad y su precio es justo no hay por qué devaluarlo. Lo cierto es que lo hagan como lo hagan, hay vendedores finales que venden a precios más baratos, aunque no mucho.

También hay que tener en cuenta que como marca de éxito, el diseño de las Safari ha sido profusamente plagiado y se fabrican descaradas imitaciones de calidad ínfima, pero muy difíciles de reconocer en una foto. Así que como en todo, hay que desconfiar de los chollos, porque en cuanto la tienes en la mano, se nota a la legua cual es la imitación. La mejor garantía son los comercios y distribuidores de prestigio: el desembolso no es excesivo y merece la pena.

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Barretinas y Estrellas

No suelo leer sobre la política o la situación actual en Cataluña.  Me pone de mala uva.  O me da vergüenza. Si, me avergüenza que hayamos permitido que la tierra antes conocida por su laboriosidad y el sentido común de sus gentes se haya convertido en una casa de locos  dirigidos por una pandilla de sinvergüenzas corruptos. No suelo seguir el camino fácil de echarle la culpa a los políticos, vivimos en una democracia y a los políticos los elegimos todos. Y llevamos demasiado tiempo haciéndolo sin pedir cuentas.

Por eso no se me había pasado por la cabeza leer el último libro de Albert Soler. Este es su tercer libro, los dos anteriores eran recopilaciones de artículos publicados en el Diari de Girona: La familia Joad en Disneylandia (2015) y Estábamos cansados de vivir bien (2019).

Sabía que escribe bien porque he leído alguno de sus artículos. Suele dar en la diana con un humor fino, irónico usando el truco de ponernos frente a las cosas y los casos absurdos de la realidad como si lo dijera completamente en serio.  Ese tipo de humor del que no da la impresión de que te quiere hacer reír creo que es muy catalán.

El caso es que un compañero de trabajo lo estaba leyendo y nos dio algún apunte sin desvelar demasiado y cuando lo acabó lo trajo y nos lo ofreció: «¿alguien quiere leerlo?, se lo dejo». Con el fin de semana por delante pensé «si el lunes no lo he leído, es que no lo leeré, se lo traigo otra vez y ya está».

Si que lo leí. Lo empecé el viernes por la noche y lo acabé el sábado por la noche. Los libros que me gustan los leo así, de un tirón. Este es fácil de leer. Son pequeños artículos, no sé si anteriormente publicados en el diario, porque no he leído tantos artículos suyos.

Hay que tener en cuenta  el sesgo de confirmación: No dudo que a mi me hace gracia encuentro el libro brillante, pero que aquellos a los que despelleja y sus partidarios, no lo encontrarán tan gracioso. Si el lector tiene una estelada colgada en el balcón o un lazo amarillo en su corazón, a lo mejor no le hace tanta gracia.

El caso que tampoco suelo tener muchas lecturas con esa coincidencia en puntos de vista porque es como ver dos veces una película. Si te sabes el argumento no es lo mismo , y si te sabes hasta los diálogos, es pesado. Pero hay personas brillantes que expresan eso que tú ya sabes, con maestría. En este caso, con auténtica maestría y humor. Y vas leyendo un artículo y te apetece leer otro y chino-chano, cuando te quieres dar cuenta te has acabado el libro y te has quedado con ganas de más.

No, todos los artículos no son igual de buenos ni igual de divertidos u ocurrentes, pero todos son al menos acertados y entretenidos. No quiero desvelar demasiado. Me he quedado con ganas de ir a pasear por el barrio de Santa Engracia, y por Vila Roja, a tomarme unas cervezas en el Bar Cuellar, le he echado un vistazo en Google y tiene Estrella de Galicia y unas tapas con una pinta estupenda.  El capitulo del Bar Cuellar es glorioso. El personaje de Conrado, otro de los ciudadanos sobre cuyas reflexiones escribe Albert, es sorprendente y nos permite asomarnos a un mundo o a una parte de nuestro mundo por la que no solemos pasear.

Albert pasea por nosotros por la realidad. Hace su trabajo de periodista y nos cuenta que el rey no lleva camisa aunque los cortesanos no dejan de alabársela y de decir lo bien que le queda; que los únicos helados que nos esperan para el desayuno son amargos como la achicoria; nos dice que en este mundo hay personas inteligentes y estúpidas, pero más de lo segundo y que cuando vamos en manada, la gente somos idiotas.  Nos lo dice con gracia y parece que duele menos pero por favor, cuando estéis relajados, hay dos conclusiones a las que no se puede llegar: no penséis que la culpa es de «los otros», ni que «esto no lo arregla nadie». Por que si el rey no lleva camisa, hay que decirlo. Con educación pero firmemente. Y hay que votar, porque a los políticos los elegimos nosotros. Y denunciar sus excesos es cosa nuestra, porque a quienes roban y quienes les pagamos los sueldos con nuestros impuestos, somos nosotros. Recuperemos el sentido común.

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Made in china

He encontrado esta etiqueta encima de mi mesa y he querido saber de qué era. Resulta que venía en las cajas de mascarillas que nos han suministrado. Me resulta sorprendente como el origen del problema es también el origen de las soluciones. Hay que meditar sobre el grado de dependencia que tenemos de China y sobre qué significa nuestra auténtica autonomía o independencia, cuando algunos claman por una independencia que resulta un concepto romántico y trasnochado, porque hoy en día la auténtica independencia es, entre otras cosas, no tener que depender de otras potencias para las más elementales medidas sanitarias y eso no lo conseguiremos yendo solos sino uniéndonos en comunidades con la suficiente fuerza para poder negociar. Estoy hablando naturalmente de Europa, no de Vilaconills del Camp.

etiqueta Made in China

Tenemos que entender que enviar los diseños a fabricar a china es pan para hoy, hambre para mañana. La solución no es diseñar nosotros y que fabriquen los chinos. En uno, cinco o treinta años, los chinos aprenderán a diseñar y no necesitarán nuestros diseños, pero aquí no habrá una industria. Asi que la única vía es crear una industria que no solo no fabrique en China, si no que pueda competir con la china.
Y no se trata solo de productos manufacturados, se trata también de cosas tan fundamentales como el 5G, el comercio electrónico o la Inteligencia Artificial, que será una tecnología determinante no ya en el futuro, sino ahora mismo.
Como consumidores podemos optar por consumir productos europeos, pero la realidad económica se impone y no todo el mundo puede elegir por otro criterio que no sea el precio. Por tanto, hay que consumir menos y fabricar más. En China, el crecimiento del mercado interior y el nivel de vida hará subir los precios. Pero si no mantenemos viva nuestra propia industria, nuestra economía, la generación de riqueza, no habrá un intercambio posible y estaremos condenados a la pobreza, la necesidad y al papel de marionetas en el concierto internacional.

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Bullet Journal

Así, en inglés, «Bullet Journal» es como se conoce a una modalidad de agenda que se lleva sobre una libreta donde en las páginas hay impresa una cuadricula de puntos en lugar de líneas paralelas o cuadriculas. También es el nombre del sistema de organización desarrollado por Ryder Carroll para si mismo. Después de compartirlo con algunos amigos vio que muchas otras personas le preguntaban por la forma de hacerlo y allí empezó la historia del sistema, la web, libros, conferencias,  el negocio y todo lo demás.

Semana a la vistaA mi me atrajo por dos motivos fundamentales. Me dio la impresión de que era algo artesanal, casi artístico, escrito a mano, con rótulos y dibujos. Magnífico, pensé. una excusa perfecta para escribir con pluma, hacer rótulos maravillosos y dibujar al tiempo que me organizo. La segunda razón es que cuando oí la historia del método, contada por el propio autor, confesaba una serie de trastornos que me resultaban muy familiares. Básicamente despiste a niveles inconmensurables, dificultad para concentrarse, organizarse y ordenar. Contaba que, como nos pasa a las personas algo dispersas, solucionó en parte estos problemas a través de la experiencia y que su método consistía en tener un cuaderno donde lo apuntaba todo, con unas pautas que son las directrices del método, que es muy sencillo y completamente flexible.

Los principios que lo rigen son: «registrar el pasado, organizar el presente y planear el futuro«. Es decir, no olvides que hiciste y cuándo, guarda los datos importantes, ten control sobre lo que tienes que hacer cada día y planea en lo que quieres o tienes que hacer en el futuro. Un resumen bastante exacto que podría servir para muchos sistemas de organización.

Para empezar, los dibujos, los rótulos, el diseño y en general los aspectos plásticos y coloridos, no forman parte del método. Cada uno debe usarlos en la medida de su afición a ellos, de su habilidad y de su utilidad para reconocer el asunto en cada página del cuaderno. En mi cuaderno he hecho una decoración bastante austera y funcional. Pocos colores, pocos dibujos y rotulación donde prima la facilidad de lectura sobre las florituras. ¿Por qué entonces no comprar una agenda «normal»? Ninguna agenda prediseñada será tan flexible y adaptada a tus necesidades y tus gustos como la que tú mismo te hagas. CuadernoHacer tu propia agenda da salida a la creatividad que hay en ti, un efecto muy saludable que genera una gran satisfacción. Yo por ejemplo, no solo he rotulado mis agendas. También he elegido el papel, he impreso los puntos en las hojas, las he numerado y he encuadernado el cuaderno. Una forma excelente de cultivar mi interés por la encuadernación artesana, a pesar de que habría podido comprar cuadernos con puntos en la papelería de la esquina (normalmente algo caros, debido a la «moda») o en internet (muy baratos, pero de calidad desconocida).

También hay que decir que a pesar del nombre y de que se recomienda un cuaderno de puntos para facilitar el diseño de las páginas, cualquier cuaderno, sirve.

Guarda Los rótulos de mi «Bujo» (abreviatura de Bullet Journal) son simples: pocos colores y caligrafía con pluma de un ancho de unos 2mm. y no hay muchos dibujos en las páginas interiores, aunque sí alguna banda con cinta adhesiva o papel recortado para llamar la atención. Por ahora solo me he permitido diseñar una portada vistosa y poner un dibujo en la primera página.Aunque como he dicho hay varios negocios alrededor del sistema, también hay mucho material gratuito que puedes encontrar gracias a los buscadores. Para empezar puedes consultar de forma gratuita el manual de referencia en español, un buen punto de inicio para entender un sistema que es bastante sencillo.

Insistiré en que puedes adaptarlo sin esfuerzo y que debes amoldarlo a tus costumbres y capacidades, ya que esto es uno de los secretos del éxito. Si no quieres dibujar, usa adhesivos, sellos de goma, o limítate a usar las mayúsculas y uno o dos rotuladores. Lo importante es que tú lo entiendas y lo leas con facilidad, lo importante es que se trata de tu sistema personal y te tienes que sentir cómodo con él. Recuerda esto cuando leas todos esos manuales. No son leyes inmutables, son consejos o experiencias de otras personas que debes adaptar para que te sean útiles.

El cuaderno debería viajar con nosotros allá donde vamos, por tanto, hemos de elegir un formato adecuado aunque se recomienda un mínimo de tamaño A5 (mitad de folio) y aunque se recomienda un libro de puntos, sirve cualquier tipo de cuaderno.  Lo que no puede ser es que recibamos un dato sobre una cita, un examen, un teléfono, un evento…y no tengamos el cuaderno a mano para apuntarlo. Eso es fundamental: lo que apuntas no se pierde, no se olvida. Para mi me parece adecuado el formato A5, porque me resulta cómodo ya que cuando salgo de casa casi siempre llevo al menos un bolso de ese tamaño para llevar los útiles de dibujo.

Clave   Dibujo Pag.1

Puedes añadir colores o nuevos signos y puedes añadir cuantas listas, notas o tablas de datos te sean necesarias, pero ¡cuidado!; no lo compliques en exceso. Lo sencillo funciona mejor que lo complejo. En mi Bujo usé una página para pegar un calendario impreso del año en curso, y en otra una lista para recordar los libros que tengo pendientes de leer, alguna página con teléfonos y direcciones, listas de los colores de tinteros y de las plumas en uso, listas de deseos, pedidos de compras en curso… en fin cualquier cosa que necesitéis, incluido un dibujo porque lo necesitas para algún proyecto o solo por relajarte, a mi me gusta practicar caligrafía y en alguna página anoto una cita o un texto que me motiva o quiero recordar. En realidad, cualquier cosa que sea relevante en tu vida tiene cabida en el «Bujo». Eso sí, en cuanto acabes de crear una página, recuerda anotarla en el índice para que puedas encontrarla.

Estas son solo unas impresiones y unas ideas básicas. Aunque alrededor del Bullet Journal han florecido muchos negocios, también hay mucho material gratuito que puedes encontrar gracias a los buscadores. Para empezar puedes consultar de forma gratuita el manual de referencia en español, y si decides probarlo, espero que lo disfrutes y te sea útil.

Por otra parte, algo que hice para mi, he decidido ponerlo aquí para descargar por si a alguien le resulta útil. Se trata de una plantilla con los días de los meses del año 2021 en columna: número y día de la semana. La verdad es que me parecía una tarea tediosa escribir los números cada mes, así que lo hice con Inkscape, para después recortarlo y pegarlo en la parte izquierda de la página del Plan Mensual.  También he añadido otros rótulos, que si no tienes tiempo o no se te da bien rotular puedes recortar y pegar en tu bujo. Si sabes usar Inkscape u otro editor de gráficos SVG, puedes cambiar colores, tamaños, tipos de legra o cualquier otro detalle a partir del archivo SVG. El archivo está bajo licencia CC-SA y puedes modificarlo y hacer cualquier uso de él si lo distribuyes bajo esa misma licencia.

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Bic «Easy Clic»

Bic Easy Clic en blisterQuiero presentaros la plumas más perfecta de las que no me gustan. Parece un contrasentido, pero el gusto es subjetivo y no tiene que coincidir con las características técnicas.

La pluma Bic «Easy Clic» es, para mí,  algo pequeña (12,5 cm. con tapón y 11,5 lista para escribir), solo puede usar cartuchos cortos y el tapón no se puede poner al final de la pluma mientras escribes, porque no se sostiene bien. Una lástima que pierda esos dos centímetros de más que para mí la harían mucho más cómoda.

Por eso no me gusta, pero he de reconocer que sus características son extraordinarias.  El plumín, que podría calificarse de ancho fino (F), aunque la marca la anuncia como Medio (M), se desliza maravillosamente sobre el papel aún escribiendo rápido dejando fluir la tinta en una cantidad adecuada, sin necesidad de hacer presión. El diseño ergonómico, con dos partes hundidas en la boquilla para poderla tomar adecuadamente, forradas con una goma antideslizante la hacen muy cómoda y fácil de usar sin cansancio durante horas.

Hay que decir que es una pluma para diestros o zurdos y que sin duda alguna su característica más acusada es su original sistema de carga.

abierto cerrado capuchon

Para introducir el cartucho hay que estirar hacia atrás de la parte final del cuerpo y girarlo según un eje perpendicular al de la pluma de esta forma se muestra el alojamiento del cartucho. Colocado este de forma correcta en su posición solo hay que volver a cerrar la pluma y empujar su parte móvil para que está y el cartucho encajen en su sitio sin errores.
Lamentablemente esto obliga a que solo se pueda utilizar un tamaño de cartucho estándar y por supuesto no se puede guardar dentro del barril otro cartucho de repuesto.

Después de usarla durante más de un año sin ningún tipo de problemas, al acabarse la tinta, la guardé en una caja con el cartucho puesto. Unos tres años después, solo he tenido que cambiar el cartucho y mojar el plumín en el grifo para que volviera a escribir como siempre. Uno de los factores que ayudan a que esto sea así es el capuchón que encaja en la boquilla herméticamente gracias a dos juntas tóricas que se encuentran en esta.

abierto

Para limpiarla, aunque el mecanismo de carga no puede desmontarse, el alimentador y el plumín sí que han salido sin mucho esfuerzo. Una vez limpios para volverla a montar ayuda el diseño del alimentador, que lleva unas muescas donde encajan unas aletas posteriores del plumín. Al introducir el conjunto en la boquilla la forma de punta de flecha del plumín hace de tope y ayuda a saber cuándo tienes que dejar de empujar. La calidad del plástico y los acabados hace que las piezas encajen fácilmente. Se fabrica en al menos tres colores: violeta, azul y verde.

detalle aletas plumilla detalle alimentador alimentador y plumilla

Otra de sus características sobresalientes es su precio. Creo recordar que compré la de color violeta en España por una cantidad alrededor de los seis euros, pero la azul que aún está en el blister la compré en 2019 en una gran superficie en Francia por tres euros y medio. Puede comprarse en Amazon más cara: entre 10,52€ un blister con dos o 11.99 un blister con una. Y alguna vez con color aleatorio. (Nota (17/03/2021): He visto la pluma en sus tres colores a la venta en Tedi por 4,50€, aunque solo en la tienda física, no en la web)

En definitiva es una pluma técnicamente impecable, buena calidad y funcionamiento, muy económica y que a mí modo de ver tiene el inconveniente, que para otros puede ser ventaja, del tamaño reducido que además no se puede extender colocando el capuchón al final mientras se escribe. Es sin duda una buena elección para niños y estudiantes así como adultos que gusten o necesiten una pluma pequeña.

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Etiquetas sucias

Odio profundamente a los fabricantes y comerciantes que adhieren a sus productos etiquetas con un adhesivo imposible de limpiar, que frecuentemente daña el producto o lo deja sucio y afeado.

Me parece una burla al cliente que paga por el objeto fabricado, no por la etiqueta que lo estropea y envilece. Este desastre llega al paroxismo cuando la finalidad del objeto es fundamentalmente decorativa o su principal cualidad es su aspecto.

Caja metalica Etiqueta sucia Producto limpiador

Esta pequeña caja metálica con apariencia de radio es muy barata, pero entre el fabricante con su código de barras y el vendedor (la cadena «Muy Mucho») con su etiqueta de seguridad garantizan una experiencia de compra desastrosa.
A pesar de que para limpiarlo usé un producto especializado, la superficie de la caja pierde su brillo y queda llena de pequeñas rayas que la invalidan como regalo navideño.

Al publicar esta reseña en Instagram y las fotos en Flickr, algunos amigos me sugirieron diferentes procedimientos para solucionar el problema. Cisco me recomienda un método a base de aceite, de cualquier tipo, que le ha funcionado donde los disolventes fracasaron. Al parecer el aceite es un buen disolvente de los pegamentos. Carlos me recomienda aplicar el secador muy de cerca antes de empezar a retirar la etiqueta. Elisabet me recomienda usar alcohol o acetona y rascar con cuidado para no estropear la caja.

Cuando el recipiente es de cristal, aunque tedioso, no suele ser problemático usar acetona, lavavajillas, cuchilla de rascador,… porque el vidrio lo resiste. El problema son estos productos que son de plástico o van pintados y no sabes si saltará la pintura, se rallará, se derretirá el material o la superficie quedará mate en lugar de brillante. Algo así pasa con el secador. Las decisiones siempre son arriesgadas. En definitiva que o te quedas con el precio puesto o te arriesgas a cargarte lo que compraste con tanta ilusión.

 

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