Durante mucho tiempo he aborrecido usar la tinta azul para escribir. En parte, porque todo el mundo escribía con tinta azul. Los bolígrafos, los tinteros, los cartuchos, todo. La tinta para escribir era azul. A mí me parecía algo demasiado obvio y uniforme. No me gustaba la escritura azul. El negro me pareció una buena opción para salirse de la fila y, durante mucho tiempo, la tinta negra ha sido mi favorita para escribir. Tampoco había muchas más opciones.
Sin embargo, he vuelto al azul. No a un azul cualquiera, vulgar, brillante o eléctrico. Cuando tuve que decidir qué azul toleraría, descubrí que mi tinta azul favorita es un azul grisáceo pálido. Con esa tinta tengo escrito un texto de mi época de estudiante. Apenas una cuartilla. Me parece que podría transcribir el Quijote con esa tinta sin cansarme del color.
Solo tengo un pequeño problema: no sé qué tinta es. Estos últimos años he buscado esa tinta, como si fuera el Santo Grial. He de decir que sin demasiado éxito, aunque también es cierto que no he empeñado mi fortuna en ello, sino solo pequeñas cantidades con la idea de no hacer excesos que derivaran en excesos de stock, aunque algunos sí se han producido.
En este camino he encontrado algunas tintas que han sido mis favoritas del momento. El primer hallazgo que me robó el corazón fue la «Blue Petrol» de Lamy. Apareció con la Lamy Safari del mismo color, que fue la pluma del año de ese modelo. Entonces usaba básicamente tinta negra. El tono verdoso, quizás turquesa oscuro, que tenía la tinta me pareció muy atractivo. La tinta solo iba a fabricarse durante ese año, así que me conseguí un tintero que todavía me dura.
Un tiempo después encontré la Diamine «Twilight». En muchos foros se comentaba que era muy similar a la «Blue Petrol», y de hecho yo la compré como un sucedáneo de esta por si acaso no la volvía a encontrar.
El sucedáneo superó al original, pues el tono de la Twilight era más azulado que el de la Petrol, que era algo verdoso, y me gustó más.
En una de esas sesiones de serendipia consumista en el gran vendedor de Internet con nombre de río largo, encontré una oferta que me pareció imposible de evitar. Un frasco de Jacques Herbin «Bleu Myosotis» de medio litro por 27 euros. En lo que me pareció que había sido un momento de locura, pulsé el botón y lo compré.
Felizmente, fue un momento de fortuna, porque cuando probé la tinta me encantó. No solo es una tinta excelente en cuanto a su comportamiento dentro de la mayoría de las plumas en las que la he usado, sino que además, su color es realmente atractivo. Más apagado que los «Azul-Azul» que tan poco me gustan, aunque no tan grisáceo o poco saturado como la tinta que andaba buscando. Pero con suficientes cualidades como para proponerme gastar el medio litro escribiendo con ella.
Aún así, tengo suficiente como para poder permitirme hacer un intercambio de muestras de tintas si alguno de los lectores está interesado.
En toda esta historia, una de mis grandes frustraciones fue la tinta Monteverde «azul-negra». Sin duda es una tinta de gran calidad, pero creo que yo solo la he usado una vez y me pareció más negra que azul. De hecho, completamente negra. Candidata también para intercambios de muestras o incluso de tintero completo.
Eso me desanimó bastante y durante un tiempo la búsqueda decayó.
Como tenía la idea de que el «Santo Grial» podía ser la Parker Quink «azul-negra», compré un tintero. No es, pero el color me parece próximo al «Blue Myosotis» aunque más oscuro y perfectamente admisible para mi uso frecuente. De hecho, creo que es muy probable que la Quink azul-negra sea la tinta de mi muestra misteriosa, ya que, de las marcas comunes que yo usaba en la época, es la que más se parece.
A pesar de mi gran reserva de «Blue Myosotis», me tentaba probar el color «Vert de gris», también de Jacques Herbin. Me preocupaba que, al verla en el mundo real, no fuera tan atractiva como parecían las muestras de colores que veía en la pantalla del ordenador. Pero en un momento que descendió de precio, aproveché para comprar un tintero.
No solo no quedé decepcionado, sino más bien encandilado; actualmente es mi color de tinta preferido. El tono medio, ni claro ni demasiado oscuro, la saturación moderada pero patente y tratarse de un color poco frecuente la hacen muy distinta a las demás. Si tuviera que usar un solo adjetivo, diría que me parece una tinta «muy elegante».
Sin embargo, sigo usando Díamine «Twilight» en mi Bullet Journal y «Blue Myosotis» en mi cuaderno de escritura, básicamente porque no soy de generar desperdicio, pero sin duda, cuando se agote la de Díamine «Twilight», será sustituida por «Vert de Gris».
Por la misma razón, y como me gusta el «Blue Myosotis» ya no pongo tanto interés en la búsqueda del «Azul Misterioso» de aquella cuartilla. Estoy empezando a pensar si con el paso del tiempo no habrá sufrido un efecto de decoloración y en realidad estoy buscando un fantasma. He visto muestras de color en internet que no son aquella tinta, porque nunca he tenido tinteros de esas marcas, pero podrían ser colores muy próximos al que busco.
Recientemente he probado el «Azul profundo» de Jinhao y me resulta bastante atractivo, aunque el hecho de que no sea frecuente en el comercio local no lo hace muy idóneo.
Por ahora, aunque he hecho una pausa, no he abandonado la búsqueda del Azul Grial.











