Actualizando Kubuntu

Se que es mejor considerar los problemas como oportunidades y los fracasos como parte del éxito. Si, lo sé, pero es difícil.
Cuando los problemas se repiten, pero las soluciones anteriores no los resuelven, cuando tienes que dedicar tiempo a resolver problemas que preferirías que hubiera resuelto otro, cuando aplicas una solución y te das cuenta que solo has abierto la caja de los truenos y te han crecido más problemas nuevos que los viejos resueltos, es un fastidio.
Así que no sé que estaba pensando yo cuando el otro día me pareció una buena idea actualizar Kubuntu 24.04.5 LTS a la versión 26.04 LTS porque llevaba unos días diciéndome que la versión que tenía instalada dejaba de tener soporte en unos meses.

El caso es que con las actualizaciones no he tenido problemas «siempre», pero sobre todo porque espero al último momento para que los problemas les hayan explotado en las narices a otros y estén ya resueltos. Prefiero las versiones LTS odio los cambios. Aunque el software no se actualiza inmediatamente a las ultimas versiones cuando están disponibles,
He perdido datos, me he quedado sin sistema gráfico y varios ‘incidentes’ más en otras ocasiones al actualizar el sistema. Para ser positivo diré que solucioné en su momento aquellos problemas y salí más fuerte y un poco más sabio, pero con menos ganas de perder días o semanas en hacer de «fontanero» del sistema.
El primer evento sospechoso ocurrió en el proceso de actualización. Problemas con postfix. Que no lo puede instalar porque «el paquete no está en un estado funcional». Pero vamos a ver, ¿Quien ha instalado postfix? ¿Por qué se supone que hay que instalarlo?, Yo no tengo ningún servidor de correo.
Mareando un poco la perdiz conseguí evitar esa flecha. Luego le sobraban un montón de paquetes instalados. Le dejé bórrarlos. Por fin, acaba y funciona. ¿Bien?. No del todo. Me da la impresión de que ha hecho una escabechina entre los programas que tenía instalados «en local».
A ver a mi ni snapchat, ni flatpack ni otros sistemas de instalación me interesan. Me quedo con el .deb de toda la vida», asi que si puedo evitarlo y encuentro un .deb, me lo bajo y lo instalo.
Otros programas como Vivaldi parecen haber olvidado cosas importantes, como las contraseñas de muchas páginas que tengo que andar volviendo a meter.
Y dos problemas de los que te llegan a alma: espanso y jrnl.
Espanso se ejecuta en el arranque y dice que va de maravilla; pero es mentira. «espanso restart» y dice que si, que está funcionando. Modifico el archivo de configuración, se da por enterado, lo recarga y dice que está funcionando, pero sigue siendo mentira: ninguno de los :atajos de teclado configurados funciona. Y ahí estamos. Lo he reinstalado. He tenido que usar –force porque decía que ya estaba instalado. En vez de instalar el paquete que me había descargado de la página, se ha ido a buscar el del repositorio: ‘espanso-wayland’, asi que debería funcionar. Mis últimas pistas son mensajes sobre algo que le incomoda en el YAML de la configuración. Una puñeta, porque es «un poquito» pejiguero el YAML con las identaciones y tal y tal.
Aburrido me voy a picar otra flor. jrnl no responde. Lo desinstalo y lo reinstalo otra vez. Nueva versión con algunas novedades. Por ejemplo, se va directamente al editor. Está bien. Yo usaba Visual Code, porque no había conseguido que se entendiera con Kate. Pienso, ¿y si vuelvo a intentarlo? Me leo con detenimiento la documentación de Kate. Pruebo y ¡Bingo! funciona. El tema es que hay que usar el parámetro -b porque jrnl espera que el editor se bloquee hasta que hayas introducido tu texto, y entonces abren el archivo temporal, el cual estaría vacío si Kate devolviera inmediatamente el control al programa llamante. El caso es que en el archivo jrnl.yaml de configuración la linea es:
editor: kate -b
Y la cosa funciona. Este pequeño respiro me ha dado fuerzas para ponerme a escribir esto, desahogarme y compartir con los usuarios de Kate y jrnl (que encontré a través de un comentario en Mastodón), este pequeño hallazgo.
También he conseguido desactivar las molestas animaciones del escritorio: ventanas que se deforman y se vuelven transparentes cuando las mueves; cosas sin utilidad ninguna que lo único que hacen es marearte y consumir recursos. A mí modo de ver la configuración de estas opciones está bastante escondida, sobre todo para lo molestas que son.
Así que, aqui estoy, peleándome con pequeños detalles y esperando que pronto vuelva a estar cómodo con mi Linux. No sé si cambiar de distribución había pensado en Debian- disminuiría el número de problemas, o simplemente cambiaría unos por otros nuevos.
¿He dicho que odio perder el tiempo haciendo de fontanero?

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