Terminal público

Esta tarde he llegado a Barajas hecho polvo pues llevaba siete horas de pié sin sentarme. Después de pasar otro rato de pié en la cola para facturar y tomarme un café también de pié, me he bajado a la zona de puertas de embarque. Tras el control de equipajes y camino de la puerta D58 iba buscando una máquina de bebidas para sacar una botella de agua cuando he visto en la pared un extraño terminal público. ¡Una cabina de internet!.

Yo comprendo que mi reacción ha sido como la del que sale del pueblo, pero al fin y al cabo, alli estaba yo, el del pueblo, en la capital y no me iba a perder la ocasión de echarle un vistazo al invento.

Para navegar por la red me pedía un euro por quince minutos así que he echado mano del monedero y he empezado a echar céntimos por la ranurita y la cuenta parecía no llegar nunca al euro, hasta que después de rebañar la última moneda del fondo de monedero se ha puesto en 1,10 euros y he empezado a navegar. No sé por qué he entendido que tenía un minuto, así que me he ido a la página de Twitter donde he pensado que en ese tiempo me dejaría poner un mensaje. He introducido mi usuario y password y he pulsado el botón correspondiente para enviar la información.

Ha tardado lo indecible en conectar. Abajo a la derecha unos cuadraditos realizaban un circuito indicando que estaba intentando conectar con la página, pero sin que apareciese nada en la pantalla. Al final le he dado a la tecla ‘actualizar’ y entonces he visto la página. Yo estaba nervioso y convencido de que solo tenía un minuto y como había tardado muchísimo en conectar, me he puesto a enviar una serie de mensajes que seguramente han salido bastante inconexos y en los que alucinaba de lo mucho que duraba un minuto (¡claro, eran quince!).

Los mensajes (tal como salen en Twiter, primero los últimos enviados):

Al final aun he dado un repaso al blog y a la página en Flickr para ver como se veian y me he ido al avión, después de intentar -sin éxito- conectar con mi PDA en el area Wi-Fi.

El tema de la PDA me tiene super-mosca porque y creo que no he podido conectarme nunca (o jamás si se prefiere) a una Wi-Fi. Se trata de una hp4150 y el programa para seleccionar la red es horroroso.

Cuando he llegado a Girona estaba sediento. Mercedes había comprado una botella de zumo de mandarina que estaba fresco y delicioso, pero ha alucinado cuando le he dicho que me había gastado el suelto en conectarme a Internet en vez de comprar agua. Y es que las mujeres no lo entienden, pero,…¡lo primero es lo primero!.

Terminal

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1 respuesta a Terminal público

  1. Alvaro dijo:

    Me fui a por agua y acabe gastándome los duros en un terminal de Internet, sin duda esto puede costar algún que otro disgusto con las mujeres, pero como no chequear el estado de la vida virtual, mientras haces tiempo.

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