Maletas Perdidas

En la lista de correo «Aerolineas» un compañero ciertamente acostumbrado a viajar con frecuencia por todo el mundo en numerosas aerolineas confesaba haber sudfrido un robo en su maleta por primera vez.
Al hilo del comentario, otros contertulios, conocedores del mundo aeronáutivo vertieron opiniones diversas sobre el tema. Un antiguo trabajador de handling comentaba que en otros tiempos los robos eran frecuentemente perpretados por grupos de delincuentes organizados que se reparten las tareas para perpretar el delito, protegidos por el anonimato entre un grupo mucho más numeroso de trabajadores evidentemente honrados.
En cualquier aeropuerto del mundo puede haber un grupo de desalmados similar, con procedimientos similares. Hay alguien que se encarga de desviar las maletas golosas. Otro la recoge y la lleva a otro lugar en el que se abre para robar lo que de valor pueda contener. Si la víctima tiene suerte, la maleta volverá al circuito una vez «saqueada». Si no, será arrojada en cualquier parte. Las precintadas son, evidentemente «golosas».
Un procedimiento muy habitual es hacer «el látigo» con el tren de carritos. Se toma una curva pronunciada a más velocidad de la que el convoy debería desarrollar y algunos equipajes se caen, el conductor «no se da cuenta» y sigue su camino. Otro vehículo va detrás y aparentemente la recoge, pero el destino es el desguace.
También se apuntaba que las maletas precintadas son más «golosas», pero en ese extremo no había acuerdo, pues si bien es cierto que las medidas de seguridad pueden revelar la presencia de algo valioso que proteger, la ausencia de las mismas ofrece la posibilidad de actuar más rápida y cómodamente, dando más garantías de impunidad al bandido. Un contertulio afirmó haber leído estadísticas en el sentido de que las maletas forradas con plástico eran asaltadas más frecuentemente, al tiempo que otros arremetian contra el coste de esta protección que constituye además un testimonio de la impotencia de compañías y autoridad aeroportuaria para proteger los bienes de sus clientes. Además de pagar su billete y una cantidad por tasas aeroportuarias, el pasajero se ve obligado a realizar un desembolso adicional para proteger sus bienes de los ladrones y de la incompetencia de los custodios.
No obstante en cualquier robo la víctima suele lamentar más el valor sentimental de algunos objeto desaparecidos que su valor económico, rara vez restituido por los 20 dólares que de forma estandarizada se obtienen de las compañías después de lo que a cualquier expoliado le han de parecer largos y tediosos trámites.
No es que los guardianes del orden sean corruptos o incompetentes. La policía realiza con cierta frecuencia operaciones infiltrando agentes en los centros de trabajo donde se pueden producir los robos. Según comentaba haber presenciado otro componente de la lista esto ha llevado en mas de alguna ocasión a poder detener a los delincuentes también infiltrados entre los trabajadores que se conforman con el sueldo que honradamente perciben.

Y en definitiva, se apuntaba que el objetivo final de cada uno es preservar su equipaje del saqueo y en caso contrario minimizar los daños de este sobre el resultado del viaje. Una opción apuntada es la de viajar con poco equipaje y bastante dinero para poder solventar las situaciones de necesidad que surjan y por supuesto, el dinero siempre encima de uno y los objetos valiosos o imprescindibles (ordenador, cámara de fotos…) en el equipaje de mano, en cabina y siempre a la vista de su propietario.
Yo, a mi maleta, le pongo un candado, más que nada, para notar la manipulación si la ha habido y nunca la plastifico, porque me parece que una película fina de plástico no es una excesiva protección y para no llamar la atención… aunque mis maletas son casi todas viejas y baratas porque de esa forma supongo que no anima a los amigos de lo ajeno que deben preferir las caras y nuevas.
Como para confirmar esta suposición en una última intervención que dio por clausurada la parte más interesante de la conversación electrónica, nos contaron un chascarrillo muy jugoso.
En un vuelo Madrid-Montreal le perdieron su maleta nada menos que al que fue Presidente ejecutivo de Iberia, Fernando Conte . Siendo presidente de Iberia, nada pudo hacer: solo esperar y la dichosa maleta nunca apareció. Realizaba el viaje para asistir a la IATA World conference y no sé si plantearía el problema ante tan alta instancia del transporte aéreo.
En cualquier caso, todo sigue igual: cuando facturas equipaje, el momento más emocionante del viaje es en la sala de las cintas a la espera siempre impaciente, siempre incierta, de tu maleta, de tus cosas, de la esperanza de seguir tu vida sin contratiempos.
NOTA 30/06/2010 : Escrito sobre la marcha durante el viaje, he editado este articulo para añadirle el video y aun tendré que hacerlo para añadir alguna foto.

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