No había que hacer negocios con argentinos

PortadaEs posible que el curioso titulo de este libro fuera lo primero que me atrajo del mismo. De entrada resulta sospechoso de provocación, pero cuando te enteras que el libro ha sido escrito, precisamente por un argentino, imaginas que es producto de ese fatalismo que cuadra tan bien con nuestro estereotipo.
Como el editor es amigo mio, estuve curioseando en la web de su recientemente creada editorial, “Edicions Caligraf” y encontré un avance del libro que contiene uno de los relatos que lo componen y que me gustó mucho, aunque luego he podido comprobar que no es una muestra representativa, porque el libro no es un conjunto homogéneo y ordenado de relatos, sino más bien un mosaico. Como tal, las piezas que lo componen son diferentes, cada una de ellas con sus cualidades de color y textura y aunque su lectura individual es posible, resulta muy difícil juzgar la obra a través de una de ellas. Si mantenemos el símil del mosaico, incluso me atrevería a decir que el resultado es una imagen abstracta, cuyo mensaje va a depender en buena medida del estado de ánimo o la experiencia del lector. Lo que el autor comunica es una vivencia, muchas veces melancólica a través de experiencias contadas en un tono intimista, sin descripciones ampulosas o detalladas. El conjunto cumple uno de los formatos de las grandes obras al trazar un camino vital, una búsqueda del sentido de la vida contado desde hechos cotidianos más o menos extraordinarios y los sentimientos y recuerdos de los protagonistas.
Una de las cosas más sorprendentes para los lectores de este lado del Atlántico es que el libro está escrito en un perfecto castellano de argentina,… que a veces se hace difícil de seguir sin un diccionario que podría titularse “Argentino de Córdoba para castellanoparlantes ampurdaneses”. Durante la lectura tuve que contar en diversas ocasiones a la ayuda de la Real Academia, pero en otras ni el propio DRAE ni una aventurada búsqueda en internet me resolvieron las dudas, que quedaron como tales, interpretadas a través del contexto. El editor me promete que en alguna de las futuras reediciones se incluirá este vocabulario como apéndice.
A pesar del ejercicio de vocabulario, el libro se lee con facilidad y resulta interesante. Quizás incluso inquietante, al trasladarnos desde la tranquilidad de éspiritu de nuestro dedicación ociosa a la lectura, hasta la atribulada vida del emigrante decidiendo en cada encrucijada el rumbo de la siguiente etapa, asaltado por los recuerdos lejanos e inmediatos, atenazado por las dificultades presentes y futuras y al parecer irremediablemente condenado a la melancolía de la añoranza y la inquietud.
No voy a decir que sea una lectura imprescindible, pero si muy recomendable, que resulta una experiencia agradable al desmarcarse de muchos clichés de género y formatos o argumentos predecibles.
Algunos datos más sobre el texto pueden encontrarse en la página web de la editorial desde donde también puede comprarse el libro.

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