Viaje en el AVE Figueres-Madrid

Madrid-Figueres

Tenia que asistir el día 25 en Madrid a una reunión y después de estudiar los horarios vi que podía ir y venir en el mismo día con el AVE. Era la excusa perfecta para probar el nuevo tren desde Figueres-Vilafant a Madrid-Atocha y regreso.
Saque los billetes por Internet, los precios son variables y según se acerca la fecha, sube el precio y escasean las plazas. Yo compré billete de ida en ‘Turista-Plus’ y de regreso en ‘Preferente’. Este es el resumen de las notas que tomé en el cuaderno sobre el viaje.
La salida era a las 06:55 y en la nueva estación había ambiente de madrugada. En medio de la noche y el frio solo unos pocos atrevidos nos acercábamos a tomar el tren. He subido al vagon que creía el mio. Más tarde me sacarían de mi error, pro hasta Barcelona he hecho el viaje en ‘Turista’. Me ha sorprendido porque era un asiento en una mesa. Apenas me había acomodado ya estábamos en Girona. Alli ha subido bastante gente que comentaba la novedad de ir a trabajar a Barcelona en la mitad de tiempo. Desde Girona son unos 40 minutos, 55 desde Figueres. Yo he aprovechado esos 40 minutos para echar una cabezada.
En Barcelona, más gente y sorpresa: me había equivocado de vagón. Por mucho, además. El mío era el 3 y yo iba en el 7. Eso ha hecho que me tuviera que recorrer el tren de punta a punta y así he visto el vagón con la zona de equipajes y el área de “galleys“, los carritos de la comida con los que pasan por los vagones para servir a los pasajeros, igual que en los aviones.
En el vagon 4 estaba la cafeteria, no muy diferente a las de otros trenes como el Talgo. Por fin he llegado a mi asiento. Esta vez era un asiento aislado al lado izquierdo del vagón. Me he quedado dormido hasta Tarragona.

Clase Turista

Alli me han entrado ganas de dibujar y he hecho un boceto en el cuaderno, (al llegar a casa lo escaneé y le añadi colores con GIMP) se nota que es un boceto hecho con el tren en marcha porque hay muchos de los trazos que han salido bastante temblones. Según estaba acabando el dibujo hemos llegado a Lleida. Es una extraña sensación porque la Estación me transmite esa sensación de familiaridad de los espacios conocidos y sin embargo me veo en ella en una situación muy novedosa, casi recién despertado me parece haber llegado a Lleida, donde me siento tan en casa, en el tiempo de bajarme de la cama.
He cogido el periódico y me he puesto a hacer el crucigrama pensando divertido que quizás no me diera tiempo de acabarlo antes de llegar a Zaragoza. Normalmente no me dura mucho, pero hoy se ha cumplido el presentimiento, no lo he conseguido, y entre decepcionado y sorprendido me he dedicado a los titulares del periódico que casi han hecho pasar inadvertida la parada en Calatayud. Alli he tomado el libro que llevaba pensando que con estas velocidades iba a avanzar muy poco en la lectura. A las pocas páginas estábamos entrando en Madrid, eran poco antes de las 11:10, la hora prevista de llegada.
Después de resolver los asuntos que me llevaban a la capital del reino, he vuelto a la estación con tiempo para tomar el tren de las 16:30. Ha pasado por el kiosco. Había revista que he visto en muy pocos sitios, pero sin embargo no he encontrado Wired. El empleado me ha dicho que el pedido lo hace un ordenador y que las revistas que bajan de un número de ventas, las elimina del pedido. Esta claro que esta sociedad de consumo no se ha hecho para aquellos que tenemos gustos minoritarios.

Viajero con tableta

No me ha quedado más remedio que volver a dibujar mientras me tomaba un café y esperaba que se hiciera la hora de salida de mi tren. Cuando he oido el anuncio por los altavoces he pasado el control de billetes y he bajado al anden. Esta vez iba en el primer vagón y en clase preferente.
Entre los asientos de Turista y Turista plus no he notado más diferencia que el diseño del reposa-cabezas. Los asientos de Preferente me parecen iguales, ni siquiera más grandes, solo que van tapizados en lo que parece simil-piel.
Casi al mismo tiempo que yo se ha subido una chica joven con la que he compartido la mesa durante el viaje. Nuestros asientos eran individuales y yo viajaba en el sentido de la marcha. Volviendo al tema de la comodidad, me da la impresión de que la he pisado más veces de las que debiera, eso si, con las consiguientes disculpas.
Entre los privilegios de la clase preferente nos han servido un zumo, a elegir entre otros refrescos y nos han servido merienda: medio sandwich y una tarta de pura mantequilla. Yo me he pedido un café para pasarla. Luego han pasado preguntando si queríamos alguna copa de alcohol, pero yo no suelo beber.
El viaje se me ha hecho más largo que la ida. Al caer la noche el paisaje ha desaparecido y el cansancio y no poder estirar a gusto las piernas han hecho lo demás. Al menos he leído bastante más que a la ida.
Al llegar a Figueres me he encontrado con que si me descuido me dejan fuera de la estación. Al bajarme del tren ni siquiera veía el acceso al túnel bajo las vías para cruzar a la estación. Otra desagradable sorpresa ha sido comprobar que el aparcamiento no era gratuito como alguien me había dicho. Por el contrario, me ha parecido muy caro. La próxima vez alguien tendrá que llevarme a la estación. Me parece muy mal ya que supone un serio inconveniente para todos los posibles viajeros de los pueblos de alrededor, mucho más teniendo en cuenta que alrededor de la estación no hay espacios de aparcamiento viables. ¿El precio? un atraco: casi 14 euros.
Por fin, cerca de las nueve, he llegado a casa. He tardado más tiempo en salir de la estación, coger el coche y llegar a casa que entre Girona y Figueres.

Clase Turista Lleida - Pirineus
Alta velocidad Merienda
Mesa Preferente Regreso

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