Prohibido hablar de la cosa

Me dice un amigo que en algunos bares han colgado letreros que dicen: «Prohibido hablar de la cosa». Porque ‘la cosa’ esa está que no se puede hablar sin echarse a llorar. Y mientras tanto, la Navidad sigue adelante con sus tópicos, el nuevo gobierno lanza mensajes ambiguos y no nos engañemos, a mucha gente ya se la ha comido la cosa sin que el Gordo haya dado abasto a poner remedio.

Kilómetro Cero

No quisiera escribir un mensaje de desesperanza. No soy partidario de los días de alegría oficial, estos días en los que segun la tradición tenemos que amarnos y ayudarnos, … No me gustan porque me parecen hipócritas, yo creo que la solidaridad y el amor es algo a practicar todos los días sin necesidad de fiestas ni alardes.
También deberíamos exigir hornradez y competencia a tiempo completo a los que les pagamos un sueldo para velar por el bien común y debería escandalizarnos que los representantes de la banca y de las multinacionales que han inflado el globo de la cosa esa de la que no se puede ni hablar, ahora sean los que nos digan que van a solucionar los problemas de otra economía que no sea la suya.
Como si no supieramos que ese arreglo va a pasar porque vamos a tener que pagar las espectativas de beneficios de los que han estafado, practicado la usura y engañado. Nos vamos a comer los bancos malos para que no se atraganten los buenos.
Absurdo, porque ¿alguien puede pensar que haya bancos buenos?. Tengamos la fiesta en paz. Al final ni la politica ni las finanzas nos van a soilucionar la vida. La vida nos la tenemos que solucionar nosotros, y nada me parece tan adecuado como la parabola bíblica de las doncellas prudentes. Aunque en este caso ha habido quien ha robado el aceite y quien ha especulado con el precio de las lámparas, el que haya sabido guardar su lámpara y cargarla con el aceite de su preparación personal y tenerla lista con su prudente disposición al trabajo y la lucha, saldrá adelante.
La cosa va a devorar muchos recursos y se va a llevar por delante a muchas personas, familias y empresas, pero los que sobrevivan serán los más fuertes y los mejor preparados.
Os deseo que tengais el acierto de estar entre ellos, la fuerza para manteneros allí y la decisión para echar por la borda a los gorrones y estafadores que quieran seguir viviendo del cuento como parásitos de la sociedad.
Un abrazo para todos.

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