Un recuerdo de Pompeya

El día uno de mayo visitamos el Museo Arqueológico de Murcia, que se encuentra en la Casa de la Cultura, junto, frente a la casa de los padres de Mercedes. Lo han reformado recientemente y ha quedado realmente bien. Lo que más nos llamó la atención, por tratarse de una exposición temporal fue la relativa al ocio en Pompeya, llamada Este juego forma parte de la exposición "Ocio y placer en Pompeya" y que tenía piezas realmente notables, procedentes la mayoría del Museo arqueológico de Nápoles.

Destacaba un casco de gladiador junto a unas espinilleras, pero había piezas realmente valiosas como joyas en oro, espejos de plata, lámparas y dados y la reconstrucción de un lupanar con la explicación de que su nombre deriva de ‘lupas’ (lobas) que es el que se adjudicaba a las prostitutas que ejercían en ellos.

Me llamó la atención una especie de juego de tres en raya cuyo tablero y piezas fotografié. También hice una foto de las instrucciones del juego que tras pasar directamente por el OCR, os pongo aquí por si alguien está interesado en aprender a jugar.

Juego del Molino o Morris

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Uno de los pasatiempos más habituales entre los pompeyanos fue el juego del molino o morris, cuyo origen se remonta al antiguo Egipto y que, sin grandes modificaciones, ha llegado hasta nuestros días.

Existían diferentes formas del juego en función del diseño del tablero y del número de fichas empleadas por cada jugador, que iban de tres a doce. La variante más sencilla era la conocida como tres en raya, pero la más extendida en época romana era la que se jugaba con nueve fichas.

El pasatiempo enfrentaba a dos contrincantes sobre un tablero formado por tres cuadrados concéntricos, unidos en la mitad de sus cuatro lados por líneas perpendiculares. El juego se desarrollaba sobre los venticuatro puntos del tablero y cada jugador disponía de nueve fichas de color diferente para cada uno de ellos. Se echaba a suertes quién era el que realizaba el primer movimiento y, a partir de ahí, el juego se desarrollaba en dos secuencias.

Se comenzaba con el tablero vacío. En la primera fase, cada jugador en su turno colocaba una de sus nueve fichas sobre cualquiera de los puntos del tablero que estaban libres. Una vez colocadas todas las fichas comenzaba la segunda parte, durante la cual cada participante, en su turno, movía una de sus fichas a un punto adyacente libre. El objetivo de ambas fases del juego era intentar hacer molinos (tres fichas en línea vertical u horizontal), lo que daba derecho a capturar una ficha del contrincante.

El juego terminaba cuando uno de los participantes se quedaba sólo con dos fichas y no podía formar nuevos molinos, o cuando no podía realizar ningún movimiento porque sus fichas estaban bloqueadas.

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