La muerte de Kodachrome

La película Kodachrome tiene una saturación de color y unas características que la han convertido en la favorita de muchos fotógrafos durante los años que ha durado su producción. Los intereses comerciales de Kodak y el desplazamiento del mercado del gran público hacia la fotografía digital ha hecho que la ultima planta procesadora de película haya cerrado al finalizar 2010.
Los spotters son uno de los grupos de fotógrafos que adoran la película Kodachrome ya que su saturación de color hace que sea el soporte ideal para fotografías aeronáuticas vistosas y coloristas. En el foro de RNAC/IberianSpotters se ha lamentado mucho este cierre que algunos ven como la perdida de un nivel de calidad que la fotografía digital no puede suplir.

Kodachrome

¿Habeis tenido algún daguerrotipo en las manos? ¿Y un ferrotipo? ¿Sabéis las diferencias? si dos o mas respuestas son afirmativas, no dudéis que sois unas personas afortunadas. Hay imágenes tomadas en los albores de la fotografía que se conservan con una calidad excelente, mostrando unas gamas de grises que producen una imagen bella como pueden serlo muy pocas en color.
Otras reacciones y otros materiales han producido a lo largo de la historia de la fotografía imágenes de gran belleza y ‘objetos fotográficos’ (copias en papel, placas de vidrio, negativos o positivos en película de celulosa…) curiosos e interesantes, todos ellos significativos en el relato de esa historia y relevantes como testimonios de la Historia con mayúscula.
Pero la gran diferencia entre muchos de esos procesos primitivos y los derivados de procesos industriales en el siglo XX es que estos últimos requieren para su reproducción una infraestructura no reproducible por medios artesanos. Si un motor del siglo XIX está roto o no existe, disponiendo de los planos podemos reproducirlo.
Si una radio de válvulas de los años 20 o 40 del siglo pasado no funciona, es poco probable que consigamos reproducir las válvulas que la componen, no digamos los transistores de las décadas 50-60 o los circuitos integrados de los 70-80. A partir de un grado de industrialización la tecnología obsoleta muere y se convierte en irreproducible. Los ordenadores y equipos electrónicos de la segunda mitad del siglo XX en adelante serán objetos ‘muertos’ en los museos.
La Contaflex de mi padre es un objeto básicamente mecánico en el que el fotómetro de sales de plata sigue funcionando y al fin y al cabo constituye un elemento auxiliar. Mi Pentax SFXn, una cámara automática y electrónica de película morirá cuando sus componentes electrónicos envejezcan sin posibilidad de restauración. Aunque sigan fabricando películas y sea posible revelarlas y positivarlas.
Aunque en la industria de los átomos esto es así, la industria de los bits no es prisionera de los sistemas de fabricación. La lógica que mueve un programa informático en COBOL sigue imperturbable a pesar del efecto 2000. Si construyes una máquina que intérprete COBOL, los programas almacenados seguirán funcionando. Solo hay que conservar, como los planos del motor antiguo, la información que permite reproducir el proceso.
De forma que la fotografía digital mejorará, mejorarán los procesadores de imagen, los soportes de visualización y de reproducción, pero mientras se conserve la información sobre los formatos de almacenamiento, siempre será posible reproducir las imágenes digitales primitivas, porque -sin duda alguna- también mejorarán los sistemas de almacenamiento y su fiabilidad y seguridad.
Y si en cuanto a la tecnología no me cabe la menor duda sobre la seguridad y garantía que ofrece para la conservación y mejora de las imágenes digitales, me pregunto sobre la evolución de los criterios de conservación. Antiguamente la información era escasa y por eso se intentaba preservar toda. Hoy en día la información es tan abundante que puede llegar un momento en que lo relevante quede inaccesible entre la información trivial. Los criterios de discriminación entre trivial y relevante podrían ser objeto de una discusión profunda y sin duda interesante, que dejaré para otra ocasión.

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