En la mesa de Herodes

Si José y Maria obecedian las órdenes de los burócratas de un imperio invasor, se tuvieron que refugiar en el establo de una posada con overbooking y luego tuvieron que huir de un tirano asesino, nuestra celebración de la Navidad, en realidad a quien debería ensalzar es al Rey Herodes, un déspota ambicioso que habria encajado perfectamente en el perfil de hombre moderno, alienado y consumista, depredador de cuanto bueno y justo pueda quedar por el mundo.

Herodes

Nadie parece haberse dado cuenta que para comer langosta, huevas de esturión, foie pato o de oca, langostinos o percebes, lechón o asado de cordero es estúpido elegir el día del año en que va más caro. Por supuesto que me parece estupendo que toda familia decida hacer un exceso al menos un día al año y se reúnan bien avenidos alrededor de una buena mesa. Pero una buena mesa no necesariamente tiene que ser una mesa cara. ¿Por qué no cenar un buen potaje, una paella o un guiso de pollo en navidad? Tenemos todo el resto del año para comprar caros los manjares exquisitos, no hace falta que los compremos «extremadamente caros» simplemente porque «todo el mundo lo hace» o porque «siempre se ha hecho así», que son dos de las razones más estúpidas que pueden darse para hacer algo.
Esto quizás nos permitiría centrarnos en uno de lo que debería ser el objetivo de la navidad: meditar sobre el amor, afecto y amistad que hemos recibido durante el año y como podemos derrocharlo durante el año próximo repartiéndolo a diestro y siniestro.
Porque solo los espíritus pobres y rastreros intentan ser más bondadosos en Navidad. Son muy abundantes, por eso el resto del año no faltan cabronazos dispuestos a jorobarte.
Los espíritus elevados usan la navidad solo como zona de reavituallamiento y rampa de lanzamiento para comportarse rectamente todo el año, intentando amar a semejantes y diferentes, ayudar a quien lo necesite y compartiendo el mundo como si fuéramos una gran familia.
En este sentido quiero desearos a todos una feliz y fructífera Navidad que nos dé fuerza y salud para que solventar las dificultades y problemas que han de venir con el año nuevo nos hagan más ricos, más sabios y más felices.

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1 respuesta a En la mesa de Herodes

  1. JoseManuel dijo:

    A tí te tengo que contar yo la NocheVieja ‘famosa’ de la tortilla de patatas en mi casa, o la de las patatas machaconas (o revolconas, según la zona).

    Y para esta Noche Vieja, vamos, mañana, huevos fritos con chorizo y patatas si me dejan
    :-X

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