Yo quiero uno

Nicolás Negroponte es un profesor del prestigioso Instituto Tecnológico de Masachussets que ha sido un pionero en cuestiones de relaciones entre las personas y los ordenadores. Cuando leí, hace tiempo su libro ‘Un mundo digital‘, me quedé impresionado.

Pero lo que lo define como un personaje de una elevada talla moral además de intelectual es una idea revolucionaria que se podría resumir de la siguiente forma: puesto que el progreso está asociado al uso de los ordenadores, no hay oportunidades sin conocimientos y cuya expresión material es la campaña que pretende construir ordenadores económicos (100 dólares americanos) para que los niños del tercer mundo no pierdan esas oportunidades y cerrar, o cuando menos no aumentar la ‘brecha digital

La fundación OLPC que lleva adelante este proyecto ha tropezado con infinidad de problemas asociados a la hipocresía de los países desarrollados y a la corrupción en los países necesitados. Una de sus principales preocupaciones ha sido que el ordenador desarrollado para el tercer mundo no se convierta en un artículo de consumo más, abaratando los costes donde no hacen falta, generando una gran demanda que impida su llegada al destino deseado o que provoque su regreso desde el tercer mundo como objeto de contrabando. Por ello se ha incidido repetidamente en que no será comercializado aunque la realidad quizás imponga otros planteamientos.

Existe un importante mercado para un dispositivo más potente que una PDA y más ligero que un PC portátil con fácil conectividad. Los dispositivos del tamaño de una cuartilla duplican el precio de un ‘portátil‘ de doble tamaño.

Un dispositivo que sirva para conectarse a internet y usar de forma cómoda las aplicaciones habituales sin las limitaciones impuestas por los teclados minúsculos e incómodos de los dispositivos de bolsillo.

Esta necesidad ha llevado a otros fabricantes a crear alternativas, como el ClassMatePC, la laptop económica de Intel o el Personal Internet Computer (PIC)
de AMD. Por su parte, Dell Computers ha sacado provecho de una minúscula placa base para desarrollar su EC280 Mini-ITX PC que inicialmente solo se venderá en China. No obstante, estas soluciones se anuncian con precios que triplicarán los -inicialmente- cien dólares que ha de costar el dispositivo OLPC que fabricará Quanta Computer para los niños pobres.

Yo, sin duda alguna, soy uno de los que querrían tener un dispositivo de esas características. Durante los viajes echo de menos almacenar las fotos de forma que ahorre llevar puñados de tarjetas de memoria, que me permita ver películas en el hotel o escribir textos de forma cómoda. Después de estudiar las diferentes posibilidades, resulta que llevar el ordenador portátil resulta muchas veces un peso excesivo, los dispositivos tipo puente USB OTG no me dan seguridad suficiente para borrar las tarjetas: yo quiero ‘ver’ las fotos en el disco antes de borrar los originales. Y por último las soluciones actuales de ordenadores tamaño aproximado de A5 son bastante caros.

Una de las opciones que se han planteado los promotores de la idea del ordenador de cien dolares es que este se comercialice en occidente por, digamos doscientos dólares, financiando de esa forma un ordenador para el tercer mundo por cada uno que se venda en el primer mundo. A mi me parecería una excelente idea y no tendía inconveniente en financiar incluso dos pero el caso es que …‘yo quiero uno’.

Actualización (24/09/2007) : La BBC publica en su web un artículo en el que se anuncia que los ordenadores de cien dolares se venderán, eso si por algo mas de precio en una campaña en la que el que quiera uno tendrá que comprar otro para enviar al tercer mundo. He traducido el artículo y lo podéis leer aquí.

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