Fin de las vacaciones

Después de aquella visita a Urgencias empezó mi calvario neoyorquino. Camino del hotel, me empezó a doler la pierna. A las ocho de la tarde seguía doliéndome a rabiar. No me quedó otro remedio que volver a Urgencias. El viaje en taxi, unos diez minutos, fue horroroso. En Urgencias estuvimos hasta las 12 y media de la noche sin que nadie nos hiciera ni caso, como si ignorar al paciente fuera un protocolo a aplicar inexorablemente. A esa hora una doctora que acababa de entrar de servicio se interesó por mi caso. Aquella noche pasaron muchas cosa, pero yo solo recuerdo el dolor intenso. Me dieron morfina, me hicieron un TAC y a la mañana siguiente me dijeron que no me podían dar nada más fuerte y que rezase para que no fuera a más. Nadie me lo dijo, pero tenía ciática.

La compañía de seguros decidió que puesto que lo único que podía hacer era reposo y tomar la medicación podía hacerlo en Nueva York y volver en el avión que tenía previsto. Se comprometieron a pagar los dos días de Hotel que no tenía reservados en el mismo hotel donde nos encontrábamos y me pagaron -a mi, no a Mercedes- el billete en Business Class. En general se mostraron bastante cicateros, pero bueno, las compañías de seguros son así.

Los cuatro días siguientes han pasado a la colección de ‘Los peores días de mi vida’. Ni tumbado, ni de pie dejaba de dolerme, sentarme era prácticamente imposible y las temperaturas bajaron y empezó a llover, con lo que tampoco Mercedes tenía ganas de ir a ningún sitio.

A pesar de todo, los días que pasamos visitando la ciudad fueron tan estupendos que no puedo por menos que guardar un buen recuerdo de la ‘gran manzana’.

A la vuelta he seguido con dolores que han ido desapareciendo poco a poco. Aun tengo pendiente hacerme una Electromiografía. Me han dado fecha para el día 26. La sanidad es así, de mes en mes te van haciendo pruebas. Al final si no te has muerto es que no era grave.

Uno de los peores efectos que ha tenido todo esto es que llevo prácticamente un mes sin escribir. El dolor aturde. Al menos a mi. He hecho verdaderos esfuerzos por mostrarme animoso y he conseguido ir recuperando un rimo de actividad más o menos normal, pero me ha costado volver a escribir porque estar sentado me resultaba molesto y el dolor y las molestias me impedian pensar con claridad. Ayer conseguí escribir mi artículo ara Revista de Aeronáutica. Salió sin demasiado esfuerzo después de haberse mostrado huidizo por más de una semana. Creo que es un signo claro de recuperación y he decidido lanzarme de nuevo al blog. Y aqui estoy.

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4 respuestas a Fin de las vacaciones

  1. Wicho dijo:

    Ow! Con lo que duele eso… que te mejores.

  2. Roberto Pla dijo:

    Gracias. Por suerte el dolor ha desaparecido y después de convertirse en un ‘rumor’ finalmente parece que está pasando al recuerdo.
    El que lo ha pasado sabe lo que es y al que no lo ha pasado no le recomiendo la experiencia.
    Por cierto, ví al ‘trio de microsiervos’ en El Pais semanal. Recorté la página y la tengo por encima de la mesa, no se si enmarcarla o ponerla en la diana de dardos, es decir no sé si decantarme por la admiración o la envidia….
    :-D

  3. carlos346 dijo:

    Me alegro de que estés voliendo a tu ser!

  4. Wicho dijo:

    Bueno, si quieres te enviamos una copia autografiada de la foto para que hagas un poco de vudú con ella ;-)

    Me alegro de que ya se te haya pasado lo de la espalda, como bien dices, los que lo hemos pasado sabemos lo que es, y no se lo deseamos a nedie.

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