La rotuladora

Uno de los mantras del GTD es ‘comprarás una rotuladora’. La calificación de mantra no la he usado con fines literarios, realmente es «un instrumento para liberar la mente del flujo constante de pensamientos que la confunden». Yo nunca llegaría a tener rotulados los elementos cotidianos, poniendo letreros como ‘plato’, ‘silla’, ‘retrete’, ‘teclado’… aunque si me gustaría tener letreros en los cajones del armario para poner ‘calcetines’, ‘jerséis de lana’, ‘calzonzillos’, ‘pijamas’…y no lo hago para que mi santa no me ponga de vuelta y media. El secreto para disfrutar de un largo y feliz matrimonio es ceder en los pequeños detalles. Pero a mi me resultaría más fácil la vida sobre todo en ese periodo de transición entre el sueño y el mundo real que es precisamente cuando me visto.

Rotuladora Brother P-touch 1090

No obstante en mi área de influencia mayoritaria, siempre he tenido razonablemente etiquetadas las cosas. Cierto que mi método era rotulador y mano alzada, sobre las carpetas de cartulina, las cajas de cartón o en posits, etiquetas y otros papeles situados sobre los elementos a nombrar. Tengo cierta habilidad en la rotulación para escribir letreros regulares en tamaño y bastante legibles, además de ajustados al espacio que deben ocupar, debido al uso del sencillo método de ‘ver’ en el papel escrito el texto antes de apoyar el marcador sobre él.
Pero lo de la rotuladora me pareció estupendo y eso de que todos los rotulos sean uniformes, perfectos, mismo tipo de letra y color, fascinante.
David Allen dice que la rotuladora ideal para GTD debe alimentarse mediante fuente de alimentación y no pilas o baterías, y que no debe ser de las que se conectan al ordenador. Además recomienda la marca Brother.
Lo de las pilas es porque tienen tendencia a agotarse justo cuando no puedes conseguir otras y más etiquetas has de rotular. Lo del ordenador es para que no te distraigas ni necesites desplegar la artillería para poner una simple etiqueta. Lo de la marca brother no se por qué lo recomienda. Yo conozco esta marca y la Dymo y ambas me parecen muy similares, en prestaciones, calidad y precio.
Finalmente me decidí por la Brother que nuestro proveedor habitual decía tener disponible. Y digo decía porque obtener un modelo parecido al que elegí ha sido una odisea en el que ha abundado el surrealismo comercial, aderezado de muy buenas maneras y mucha amabilidad pero algo kafkiano. No se como un comercio puede hacer una oferta de un artículo que no tiene disponible.

Después de uno o dos meses, ha llegado a mis manos la rotuladora brother 1090. Al elegirla he tenido en cuenta varios factores. El primero el precio de las cintas. El segundo la posibilidad de usar modelos de cintas diferentes, que van desde las transparentes, las de fondo de color con más o menos resistencia hasta las de tela. Y todo ello en diferentes anchos. Lo de los tipos de letra, las lineas múltiples y otras funciones me parecen más triviales para el uso que voy a darle. Las prestaciones que dependen del software se distribuyen por los fabricantes igual que las posibilidades de usar cintas de anchos diferentes en función del uso doméstico o profesional que ha de tener la máquina a fin de argumentar una diferencia de precios y las diferencias entre las gamas, pero para el noventa y mucho de los mortales una rotuladora básica tiene más funciones de las que usaría en su vida el más friqui de los rotuladores.
Mientras llegaba la mía he usado una rotuladora de mesa que me prestó el proveedor y una de mano que compré para mi hijo bajo el epígrafe de ‘material escolar’.
La de sobremesa tenía un teclado QWERTY que para alguien que sepa mecanografía debe ser una ventaja. La Brother 1005 de mi hijo es bastante cómoda y la que he comprado solo tiene alguna pequeña mejora en el diseño que la hace más manejable. Ambas tiene un teclado en orden alfabético e imprimen etiquetas en diferentes anchos de cinta y tamaños de letra.
No me he lanzado a la rotulación compulsiva porque las urgencias las he ido resolviendo y a pesar del las recomendaciones del GTD y de su gurú, creo que voy a seguir manteniendo algunas costumbres sobre rotulación, como por ejemplo escribir con marcador en las carpetas de expediente o usar ‘posits’ con letreros a mano para el etiquetado provisional.

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