La matrícula

Explorar el mundo a través de Google Sreeet View siempre me ha parecido una actividad interesante, llena de sorpresas, que pueden verse en diversos artículos en la red.
Hay que decir que la posibilidad de callejear por ciudades en la otra punta del globo resulta muy interesante. Las postales nos traian antiguamente la imagen de los paises que visitaban nuestros amigos, ahora nosotros podemos ir a buscar las postales de los rincones del mundo que Google ofrece por gigas, o por miles, o millones: no sé ni siquiera, si las escenas posibles son contables o incontables, a que ritmo crecen cada día o con que periodicidad cambian, en realidad no me interesa demasiado.
Las imagenes del Street View me han servido en algunas ocasiones para practicar el dibujo, pero normalmente las uso de dos formas.
Una es para hacer de turista virtual y satisfacer mi curiosidad sobre el mundo. La otra descubrir los puntos claves de aquellos itinerarios que tengo que recorrer, buscando puntos de referencia para los giros, lugares donde aparcar próximos a mi destino o el aspecto del lugar concreto al que me dirijo.


En esto último estaba cuando descubrí una de esas joyitas que nos reserva este servicio de Google. Resulta que por motivos de protección de datos, Google difumina las caras de los viandantes o las matriculas de los coches. También algunos indicadores o los rótulos de algunos negocios, que supongo no pagan para aparecer en el buscador.
Sin embargo en un bonito pueblo ampurdanés me encontré esta escena. Algún vehículo había perdido la matrícula. Quien la encontró, en un ejercicio de civismo admirable, la dejó cuidadosamente apoyada en la esquina de la casa, donde Google la fotografió y se olvidó de ofuscarla. Así que su propietario, si no la recuperó, al menos sabrá donde perdió la matricula.

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