Lamy

Muchos amigos que conocen de mi afición por las plumas creen que las colecciono. No es cierto. Tengo bastantes plumas (78), pero no soy un coleccionista, no atesoro objetos ni cuando compro una pluma lo hago por que sea diferente a las que tengo. Para mi las plumas estilográficas son objetos de escritura y mi historial de comprador es la del buscador de la pluma perfecta.

Es cierto que hace tiempo que llegué a una conclusión y después he seguido comprando plumas de otras marcas, pero tengo que decir en mi descargo que ha sido solo para comprobar que no me había equivocado.

En mi humilde opinión, la pluma perfecta, o al menos la que tiene una relación precio calidad abrumadora respecto a la competencia es la Lamy Safari. Diría incluso que solo encuentra competencia en otras Lamy de lo que yo llamo el «Sistema Safari», que es la clave de su éxito. ¿En qué consiste este sistema?. Trataré de dar aquí una explicación

Lamy Safary Vista

En primer lugar está la calidad del plumín. una de las primeras Lamy que probé estaba de muestra en Viena, la famosa tienda de regalos y estilográficas de la calle Fontanella de Barcelona. Escribí con ella sobre el papel de prueba y me quedé asombrado de que se deslizaba suavemente, creo que no había probado nunca una pluma con la que resultase tan agradable escribir. Cuando lo comenté con la dependienta, esta me dijo que llevaba dos años en ese sitio soportando las pruebas de los clientes. Así que a pesar de haber pasado durante dos años por tantísimas manos diferentes, aquella pluma seguía escribiendo sin rascar el papel y sin atascarse la tinta, que fluía con suavidad.

Me hice el propósito de comprarme una y como me gustan las plumas con carcasas transparentes (de «demostración» en el argot del mundillo) poco tiempo después me compré una Safari Vista con un plumín M.

Los plumines son comunes a todas las plumas del sistema. No a todas las de la marca, sólo a las plumas del «Sistema Safari». Los plumines son fácilmente intercambiables: para cambiar el plumín o desmontar la pluma no suele hacer falta usar herramientas. Esa facilidad de montar y desmontar el plumín y el resto de la pluma, es otra de sus características brillantes.

Volviendo a los plumines, tienen un precio razonable y una variedad muy interesante. En casa Viena, cuando te venden la pluma directamente te colocan -al menos, cuando yo compré la mía- el plumín que desees. En la página de la papelería Debod de la calle Ferraz en Madrid puedes ver toda la gama, que incluye las EF, F, M y B, y un plumín LH para zurdos, en color acero y negro. Además, tres plumines caligráficos de 1,1, 1.5 y 1.9 de ancho en la punta en acero.

Plumines Lamy

Entre las características sobresalientes de la Lamy Safari hay que destacar su capuchón doble. Es de sobras conocido que uno de los principales puntos flacos de las plumas es que la tinta se seque y no fluya hacia la punta de iridio. Esto se debe, normalmente, a la falta de estanqueidad del capuchón, ya que la humedad de la tinta, en contacto con el aire, desaparece. Los capuchones de presión, que cierran con un «click», inevitablemente se desgastan. Tarde o temprano el uso produce el desgaste y la consiguiente holgura hace que pierda estanqueidad. Los materiales baratos, frecuentes en las plumas de gama baja se desgastan con facilidad y plumas, que cuando son nuevas funcionan de maravilla, a los pocos meses, máximo un año, dan problemas de «click».

La alternativa son los capuchones a rosca. Esto encarece su fabricación, hace más tedioso abrir y cerrar la pluma y por ello son, en mi opinión, más incómodos. Los materiales de la rosca, si no son de calidad, también se desgastan.

El capuchón de las Lamy Safari ajusta a presión sobre la parte central de la pluma que tiene una junta tórica reemplazable, mientras el capuchón interno ajusta, con otra junta  sobre la base del plumín. Con esta doble protección, la pluma puede pasar largas temporadas entintada sin uso y cuando la vuelves a usar la tinta fluye como el primer día.

El clip de las Lamy es característico. Al estar formado por una fina varilla curvada, se adapta perfectamente a la tela del bolsillo sujetando firmemente en él la pluma y sin embargo permite introducirla y extraerla con facilidad.  Otro detalle del capuchón que comparten las Safari y las Al Star es un adorno de plástico en el extremo con una cruz. Se podría pensar que es un tornillo  que la cruz sirve para desatornillarlo y desmontar el capuchón, sin embargo no es así: es para distinguirlo del bolígrafo cuando se llevan los dos en el bolsillo.

El punto fuerte que quizás es más controvertido en las Lamy Safari es su diseño. Para mí es sumamente cómoda, pero he leído opiniones en sentido contrario. También es verdad que el diseño tronco-cónico triangular de la boquilla induce sujetar la pluma de forma correcta para escribir y quien no haya adquirido ese hábito encontrará esa forma incómoda. Yo lo encuentro muy cómodo y su ergonomía me permite usar la pluma durante largos periodos de escritura sin que la mano se resienta.

Entre los modelos del «Sistema Lamy» hay bastantes diferencias. Algunos modelos de gama más alta de Lamy comparten la forma de los plumines, pero fabricados con materiales más nobles. No soy usuario de estas plumas porque no entran dentro de la gama de las plumas «económicas» que son las que a mi me interesan.

Lamy ABC
La Lamy ABC es una pluma infantil, diseñada para iniciar a los niños en la escritura con pluma. Es la más económica (14 €) que comparte el sistema Safari y con cuerpo de madera y capuchón y adorno en plástico azul o rojo. Me encanta que en el capuchón se puede poner una etiqueta de pape con el nombre del propietario.

Lamy Nexx

 

La Lamy Nexx (16,90 €) es una pluma escolar pero para estudiantes algo más mayores. Sus capuchones son de colores brillantes pero a mi me encanta su diseño, que se ha modificado para hacerla algo mas discreta. La Nexx de la foto, de mi propiedad, es del modelo antiguo. Hay una variante denominada Nexx M (19,90€) con colores más discretos. La boquilla de las Nexx es también facetada como las Safari, pero va recubierta de una goma muy agradable para sujetarla.

Lamy Safari Blue Petrol

Las Lamy Safari (19,90€) tienen el cuerpo de plástico y se fabrican en multitud de colores, los básicos y los que van apareciendo cada año para regocijo de los coleccionistas en las «ediciones especiales». Su diseño ergonómico ha obtenido premios y es muy cómoda, con una relación precio calidad fantástica. En la foto una Lamy Safari color Blue Petrol, edición especial de 2017.

Lamy Al Star Bronce

La Lamy Al-Star (25,90€) tiene el cuerpo y el capuchón en aluminio. lo que la convierte en una pluma más «seria» que la Safari, con la que comparte diseño. La Lamy LX es como una Al-Star «de lujo». Se diferencia en mínimos detalles de diseño, en los colores y en el grabado laser del plumín. Su precio (49 €) excede de lo que yo considero una «pluma económica» pero resulta muy elegante, especialmente el color «rutenio», un aluminio anodizado precioso.

La Lamy Joy es como una Safari con el cuerpo de plástico, muy estilizado y que llevan plumines de caligrafía. Hay dos variantes: con capuchón de plástico (19,90€) o de aluminio (24,90€).

Hay otros modelos de Lamy que comparten los plumines con las del «Sistema Safari» pero mencionaré solo a la única que me tiene robado el corazón, que es la Lamy Studio, con un diseño magnífico y que aunque su precio (65-160€, según el plumín que lleve) la aleja de mis costumbres de compra, tiene un diseño fascinante, y no dudo que un desempeño magnífico.

Todos los precios son los oficiales de 2020. La marca es poco amiga de los descuentos. Los alemanes piensan que si un producto es de calidad y su precio es justo no hay por qué devaluarlo. Lo cierto es que lo hagan como lo hagan, hay vendedores finales que venden a precios más baratos, aunque no mucho.

También hay que tener en cuenta que como marca de éxito, el diseño de las Safari ha sido profusamente plagiado y se fabrican descaradas imitaciones de calidad ínfima, pero muy difíciles de reconocer en una foto. Así que como en todo, hay que desconfiar de los chollos, porque en cuanto la tienes en la mano, se nota a la legua cual es la imitación. La mejor garantía son los comercios y distribuidores de prestigio: el desembolso no es excesivo y merece la pena.

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