Gestión de una colección con Obsidian

No hace mucho Obsidian ha incluido una nueva prestación: la posibilidad de crear vistas de las notas similares a bases de datos. Era algo muy esperado, que de alguna manera ya estaba disponible mediante el complemento de la comunidad «dataview», pero el nuevo complemento «base» es un complemento principal que viene instalado con Obsidian.

Estas vistas, utilizan los metadatos de los archivos de la bóveda, tanto los propios del archivo: fecha de creación, nombre del archivo, fecha de modificación, etc. así como las propiedades y etiquetas que añadimos como ‘metadatos’. En realidad cada ‘base’ es una vista de los datos que Obsidian almacena sobre las notas en su propia base de datos interna.

Cuando creamos una base de datos, su contenido por defecto son todas las notas de la bóveda y tenemos que introducir ‘filtros’ para reducir los elementos a aquellos que cumplen las condiciones que imponemos, hasta formar el conjunto de notas que nos interesa. Si tenemos un proyecto o un área muy concreta, como una colección, lo único que tenemos que añadir a todas las notas o ‘fichas’ de los elementos de la colección es una propiedad característica que las distinga de las demás y así no necesitaremos más que una condición para reunirlas en una vista. Para este ejemplo usaré una propiedad denominada «tiponota» a la que le daré el valor «ficha_pluma».

Estas propiedades se añaden al principio del archivo en formato YALM, y permiten tanto acotar la base de datos inicial como proporcionar los datos tabulados, «campos» o «columnas» que veremos en la vista.


Como cada registro es una nota, además de estoa campos, en el cuerpo, debajo de los datos, se puede añadir texto o cualquier otro elemento propio de una nota en Makdown, complementando los datos de las propiedades.

Para hacerse con el tema y coger soltura, hay muchos aspectos a explorar y la mejor forma de hacerlo es practicar. Así que decidí hacer una base de datos de mis plumas estilográficas. Tengo 98, y me parece un número suficiente para que el ejemplo no sea trivial. Por otra parte esta colección tiene muchos aspectos que puede ser interesante controlar. Además de marca, modelo, color y plumín, puede ser interesante conocer si historial de problemas o averías, si está, o no, entintada y con que tinta, donde está guardada, … Suficientes aspectos para explorar todas las posibilidades del nuevo recurso.

El primer problema que hay que resolver para crear una base de datos es la definición de los campos. ¿Que características quiero tabular?. En principio los datos básicos de una pluma son su marca, modelo, color y plumín, pero también puede ser interesante la fecha de adquisición, el precio, que tipo de sistema de carga de tinta usa, si está entintada y con qué tinta. Para mi también resulta importante donde está almacenada, pues no tengo todas las plumas en el mismo cajón o caja, y prefiero tener ese dato a mano que andar revolviendo en el armario. Al final me salieron veintidós campos, que incluían una referencia que identificase cada registro de forma única y una propiedad «tags» para incluir las etiquetas o «hashtags» del archivo. Cada campo está descrito en una nota incluida en el archivo descargable con el enlace al final del artículo.

El hecho de que el registro es en realidad una nota supone una ventaja ya que, además de los campos, se puede añadir cualquier tipo de comentario, enlace o vídeos incrustados y otros datos como las fechas de entintado, la tinta usada, las fechas de limpieza, así como tareas a realizar, que pueden controlarse con el complemento «task«, o incluir la imagen de la pluma en la ficha. Son muchas las posibilidades que no necesitan ser incluidas en un campo de la base de datos y que pueden complementar y ampliar la información que ofrecen estos.

Una vez decidido el diseño de la base de datos, es bueno hacer una plantilla que permita disponer de esa estructura vacía cuando creemos la nota y solo tengamos que rellenarla. No obstante si tenemos que rellenar un numero considerable de registros, crearlos uno a uno puede no ser la fórmula más cómoda.

Se me ocurrió que podría rellenar los datos cómodamente utilizando Libre Office Calc y que una vez rellenos los podría guardar el archivo como CSV y hacer un pequeño programa en Python que crease un archivo por registro pasando los datos al formato YALM que usa Obsidian para las propiedades de un archivo.

Y así lo hice. En Python, el programa básico es poco complicado. Requiere la libreria CSV, de Python. También existe la librería PyYAML, que permite leer y escribir archivos YAML de manera sencilla, pero no será necesaria, ya que el formato YALM es muy sencillo y no necesitaremos manipular datos, solo escribirlos en el archivo de salida con el valor del dato precedido del nombre del campo seguido de dos puntos, a razón de un campo por linea y todas las propiedades situadas al principio del archivo entre dos lineas con tres guiones cada una. El código del programa, así como la información adicional y los ejemplos mencionados en este artículo, están incluidos en el archivo que puede descargarse con el enlace que hay al final del artículo.

Cada archivo generado debe tener un nombre. Yo he utilizado una combinación de campos, uniendo «referencia», «marca» y «modelo» separados por guiones bajos (nunca uso espacios en los nombres de archivo) y la extensión «.md». También puede incluirse el nombre del archivo como un campo más. Lo que si he incluido son dos propiedades: «tiponota» me sirve para localizar todas las fichas que quiero reunir en una vista. Para este caso he usado el valor «ficha_pluma». También he añadido la propiedad «plantilla» que se refiere a la plantilla que hay que usar para generar la lista de propiedades en un nuevo registro. En este caso el valor también es «ficha_pluma» y refiere al archivo «ficha_pluma.md» del directorio de plantillas. La ventaja de esta propiedad es que abriendo cualquier ficha, podemos saber que plantilla debemos usar para añadir datos en una nueva nota. La plantilla y un ejemplo de nota también están en el archivo descargable.

El código del programa en Python y un los archivos ODS y CSV de ejemplo se encuentran en el archivo enlazado al final del artículo. He procurado comentar el código para que se entienda lo que hace. El programa en Python básico es bastante sencillo. Hay que importar la librería CSV y la librería ‘os’ que permite  usar funcionalidades dependientes del sistema operativo, como abrir y cerrar archivos. Los nombres del archivo CSV de entrada y el directorio de salida se escriben en el código como variables y solo hay que abrir el CSV, leerlo y guardar los nombres de los campos que están en la primera linea en la lista ‘columnas’, para pasar a recorrer el archivo procesando cada linea: construir el nombre del archivo, y escribir en él los datos con la sintaxis de YALM. Y así hasta el final del archivo.

Sin embargo pensé que para que el programa tuviera ‘cara y ojos’ era necesario pulirlo un poco. Para empezar, consideré la posibilidad de que los datos se pudieran entrar como parámetros. Sin embargo este traslado de datos en bloque no parece que vaya a ser una operación muy frecuente. El archivo CSV tiene la estructura que yo le he dado y también la forma que yo he elegido para crear el nombre de las notas, así que otro usuario que quiera usarlo lo tendrá que modificar levemente y, si lo desea, también puede modificar las variables archivo_entrada y carpeta_salida, que se declaran al principio del código.

Sin embargo, me pareció necesario hacer algunas comprobaciones sobre la existencia de los archivos y la existencia de caracteres inválidos en los nombres de archivos. Con esas modificaciones el programa funciona y cumple su cometido.

Para ejecutar el programa, según el sistema hay que usar la orden python csv2yalm.py en la terminal o darle permisos de ejecución y clicar sobre él. Es mejor usar la terminal para poder leer los mensajes de error o confirmación. Una vez ejecutado el programa y creadas las notas, hay que crear la base de datos en Obsidian.

Al contar con una propiedad llamada tiponota, las notas pueden renombrarse o moverse a cualquier directorio dentro de la bóveda de Obsidian. Para organizar la base de notas-registros, se puede establecer como primer filtro que la propiedad tiponota tenga un valor concreto, por ejemplo, ficha_pluma, o cualquier otro nombre que se decida usar como tipo de archivo para identificar la colección.

En el código Python, tanto el nombre del tipo de nota como el de la plantilla se ha definido mediante las variales mi_tiponota y mi_plantilla (lineas 21 y 22) de forma que permiten a cada usuario elejir los nombres según sus preferencias personales.

La creación de esta base de Obsidian me ha permitido ver las posibilidades de esta nueva prestación de Obsidian. Ofrece bastantes posibilidades y la hace mas competitiva ante otras opciones del mercado y permite una organizazción y un acceso a las notas dinámico, eficiente y estructurado.

Algunos de los puntos que me parecen mejorables, son estos:

A pesar de la posibilidad de usar una plantilla, que tiene que crear el usuario, para copiar en la nota-registro la estructura de campos a rellenar, la introducción de datos es incómoda. La posibilidad de rellenar los datos en el propio listado de la base de datos es un gran avance introducido con las primeras actualizaciones, pero es un tema que tiene que mejorar mucho, quizás con un complemento que permita la creación de formularios. o la importación directa desde CSV como hace mi programa.

Los tipos de datos numéricos y las fechas dan problemas de presentación. En un mismo campo puedes tener fechas o números alineados a derecha o a izquierda según Obsidian haya interpretado que esa propiedad de ese registro es de un tipo u otro. Tampoco es posible formatear la presentación de las fechas, así que una buena solución es usar todos los campos como texto, para obtener una presentación más uniforme.

La presentación de los datos de la base en Obsidian es siempre ‘virtual’, no hay un archivo que contenga la tabla que estás viendo. El archivo con extensión «.base» contiene los datos o filtro para invocar la consulta y presentar las vistas.  Puedes usar el portapapeles para trasladar los datos en modo texto a otro editor o en formato Markdown a una nota de Obsidian. Esto se hace con el enlace que está asociado al número de registros visibles, que aparece al lado del nombre de la vista en el lado izquierdo de la cabecera de la tabla de datos.

En el mismo menú hay una opción para exportar a CSV. Desgraciadamente esa opción no es configurable y solo exporta a archivos delimitados por comas y sin comillas en los datos tipo texto. Si usas campos con descripciones o frases has de tener cuidado de que no contengan comas. Los números con comas como separador decimal también pueden dar problemas.

En general, la exportación de documentos con datos depende la via empleada. En la opción del menú, justo debajo de  «Añadir propiedad de archivo» y encima de «Buscar» el PDF contiene los datos pero otros plugins de exportacion o, por supuesto, programas externos no consiguen renderizar los datos. En HTML sale el marco y el menú de la tabla, pero no los datos. En las ultimas versiones (yo uso la 1.10.6, pero hay actualizaciones anunciadas y no disponibles hasta la 1.11.3) se han incluido un gran número de mejoras y correcciones de este complemento, da la impresión de que el lanzamiento fue precipitado, casi en versión beta y es ahora cuando lo están completando aprovechando la experiencia de los usuarios. Para exportar, lo mejor es copiar los datos a una tabla pegándolos en un documento Markdown y exportar a otro formato desde ese archivo.

La impresora tampoco es una opción viable. Obsidian no tiene una opción ‘Imprimir’ para ninguno de sus archivos supongo que la filosofía es convertir en PDF e imprimir desde ahí.

Supongo que hasta que no se estabilice el desarrollo del complemento «base» no aparecerán pluguins que lo complementen. Mientras tanto siempre podémos aprovechar las opciones disponibles como la exportación a texto para programar nuestras propias opciones, como transformar el texto plano en una tabla HTML, menos costoso que «limpiar» el abultado HTML producido por los conversores.

También seria deseable poder contar con un lenguaje de consulta, una especie de SQL simple que permita recuperar datos incluso de diferentes tablas sin necesidad de construir una nueva tabla. Algo como el sistema que usa el complemento de la comunidad ‘dataview’ de Michael «Tres» Brenan «blacksmithgu». Dataview permite usar las propiedades de un archivo para filtrar las notas. Este es un ejemplo del código usado para una consulta:

```dataview
TABLE marca, modelo, color, plumin, sis_carga
WHERE tiponota = "ficha_pluma" AND modelo="Safari"
```

El resultado es una tabla como puede verse en la siguiente figura. Junto al nombre del campo ‘File’ aparece el número de lineas resultado de la consulta. Aunque aparece en el mismo color que los nombres de archivo, ese número no es un enlace. Los nombres de los archivos, en la primera columna, sí son enlaces al archivo correspondiente. He icluido el path de los archivos como una columna para que pueda verse que da igual en que directorio están las notas siempre que contengan la propiedad «tiponota» que permite agruparlas.

La tabla que muestra dataviev,  puede copiarse al portapapeles y pegarla como Markdown en una nota de Obsidian dode aparece como una tabla. Con tres peculiaridades:

  • Debe empezarse a resaltar el contenido a copiar desde la palabra «File». Si se empieza fuera de la tabla, lo que copia es el texto de la consulta, no su resultado.
  • Debido a que el primer campo es un enlace al archivo, cuya inclusión no depende de la consulta sino que es una cuestión de diseño de ‘dataview’, resulta complicado empezar una selección al principio de una linea, pero puede hacerse desde cualquier punto de la linea anterior y luego eliminar esa primera linea incompleta de los datos pegados.
  • Yo uso el wikienlace como formato de los enlaces, que sería algo como [[Nombre_fichero]], sin embargo dataview usa el tipo de enlace clásico de Markdown :
    [Nombre_fichero](app://obsidian.md/path_del_fichero/Nombre_fichero.md)
    Por lo cual los enlaces en las tablas pegadas no me funcionan.

En la consulta con ‘dataview’ los datos aparecen en la exportación a documento HTML. Hay que decir que el documento que genera también es infumable. A partir de un fichero Markdown que pesa 732 bytes genera un HTML de 3.350.661 bytes: 783 veces más grande, donde el 0.13%, algo así como una milésima del documento es información útil. Sinceramente tardo menos en codificar a mano la tabla HTML con un editor de texto como Kate que en limpiar el código generado.
Sin embrago tengo que añadir que estas exportaciones dependen mucho del plugin empleado. Yo tengo varios instalados y el del Menú del documento, que me aparece como «Copy as HTML» exporta la seleccín en una tabla mucho más simple y para HTML es el más eficaz.

Como conclusión diré que si bien la característica añadida a Obsidian no se puede llamar una «Base de Datos», ya que en realidad es una vista de la base de datos interna de Obsidian y carece de algunas de las características fundamentales de un sistema gestor de bases de datos, para tareas poco exigentes puede resultar muy útil. También cabe esperar que el equipo de programadores esté trabajando en las mejoras y pronto veamos mejoras notables.

Como suele pasar en Obsidian, el uso de los pluguins adecuados cambia mucho la experiencia de usuario y en este caso complementar las bases con ‘dataview’ me parece fundamental.

El archivo baseObsidian.zip que podéis descagar, contiene el código del programa en Python, un CSV con algunos datos de ejemplos y la plantilla para generar una ficha individual. Para ver las consultas generadas con ‘dataview’ tenéis que tener instalado este pluguin. Estaré encantado de leer vuestros comentarios y opiniones en Mastodón o por correo.

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Platinum Little Meteor

Hoy me ha llegado una pluma nueva. Como seguramente sabréis en el comercio gigante chino de internet algunas cosas tienen portes gratis y otras no te cobran los portes si haces una compra mínima de 10€. Como tenía que comprar una cosa para mí santa que no llegaba a ese precio, «me vi obligado» a completar esa cantidad.

Embalaje   Platinum

Por suerte, el chino, que sabe lo que me gusta, se acordó de que había mirado un par de veces esta preciosidad y me paso un anuncio por la pantalla como el que no quiere la cosa, el muy ladino.
Imposible resistirse. Un modelo de Platinum que no he visto jamás a la venta en España y a un precio bastante aceptable: 8,08€. Se llama Little Meteor y está disponible en nueve colores, de los cuales me gustan siete con locura y los otros dos los considero «aceptables».
Cometí un error: no pedir la opción de 9,19€ ¡Con convertidor!. La verdad es que «odio» meter la pluma en el tintero para recargarla, y por tanto, no soy partidario de los convertidores, pero me ha llegado la pluma y estoy sin cartuchos Platinum. Tengo alguno lleno con Carbón Ink, pero no es la tinta con la que quería entintar está pluma.

Plumin F 03   Conjunto del Plumin

Yo he escogido el plumín F (03), y la otra opción disponible es «efecto» no tengo ni idea de que significa. ¿Será un error de la web y querrá decir EF?. Puede, pero como a mí ya me venía bien el F no quise arriesgarme con el «efecto».
Como tengo el problema con los cartuchos, aún no la he probado, pero si la he desmontado. Su anatomía es básicamente igual a la «preppy» y la «prefounte», aunque el plumín está grabado diferente.

Intercambio   Intercambio

También varía el diseño de la carcasa, pero no mucho: las roscas son iguales y puede intercambiar el cuerpo o el capuchón con cualquiera de estos modelos. Es sin duda una característica muy interesante.

Aunque la marca es Japonesa, en el envase pone: «Shanghai Platinum Pen Manufacturing Co. Ltd.». ¿Una pluma japonesa fabricada en China?. Seguramente es así y supongo que los japoneses se asegurarán de que tengan la calidad que da prestigio a la marca. Luego los chinos seguirán su camino, fabricando sus propias plumas cada vez de mayor calidad, como vienen haciendo hace ya bastantes años y llegará un momento en que se comerán el mercado, a las marcas japonesas y a las europeas.

Y poco más que contar. Si a alguien le sobran cartuchos propietarios de Platinum, acepto donaciones.

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Papelería Debod

Hace tres días estuve en la Papelería Debod, en Madrid. Me llevé una gran sorpresa, ya que, no sé por qué razón, yo esperaba encontrar una tienda muy grande. Quizás por la gran variedad de productos y marcas que tienen En su web. En lugar de eso, me encontré un local entre pequeño y mediano, muy acogedor y con la mercancía muy bien dispuesta, visible y accesible.
La primera estantería que inspeccioné tenía, en menos de un metro tres plumas que me interesaban. La Sailor Tuzu, que tengo ganas de probar, la Platinum Prefounte que aunque tengo una verde, tengo ganas de tener otra azul y la Pilot Parallel de 3.0 mm que cuando compré las que tengo no existía y ahora rellenaría un hueco entre la de 2,6 mm. y la 3,8 mm.
Inmediatamente comprendí que me encontraba en un terreno sumamente peligroso. No sé bien por qué, yo tenía la impresión de que los precios eran altos, sin embargo los que marcaban los productos me parecían razonables.
Dejé las distracciones y fui a por lo que iba. Hacia unos meses había realizado una investigación sobre las tintas De Atrementis Document de color gris. Había llegado a la conclusión de que estas son de las pocas tintas de color gris resistentes al agua y queria probarlas, pero tenía dudas si sería más apropiada la «Grey» ó la «Urban Grey». No pude encontrar quien las tuviera en Barcelona y como la papelería Debod las tenía en su web, les escribí un email y pregunté. Me contestaron (¡en 45 minútos!) que tenían existencias de las dos.

Urban Grey Frieda
Urban Grey Frieda

Así que fui a la tienda con la esperanza de ver en directo una prueba de ambas.
El dependiente, muy amable, me enseñó el libro de pruebas. Solo tenía la prueba en papel de la Urban Grey, me pareció demasiado oscura, así que como la Grey era la mas clara decidí llevarme un tintero de esta.
Ya casi había acabado cuando vi que tenía las Rohrer&Klingner «SketchInk» y tenía la de color Azul oscuro («Frieda»), que también  buscaba y no había podido comprar un par de veces por varias circunstancias, así que también me la llevé. En cuanto pagué, salí casi corriendo de la tienda, con miedo de que sí seguía mirando otras cosas, la visita me costase más dinero.
Es una lástima lo lejos que me queda de casa porque me encantaría exponerme a la tentación por lo menos una vez a la semana. A los que aún no habéis estado y sois papeleridos os recomiendo vivamente la visita, seguro que os cuesta dinero porque es difícil resistirse a la tentación pero seguro que disfrutáis de lo lindo.
Siempre queda la web. Por encima de 70 € los portes son gratis, por debajo son 6€ de portes. Hay que decir que la web es peculiar. No tiene un sistema de pago online al uso. Tu buscas lo que quieres, envías un correo electrónico, te dicen si hay existencias y cuanto cuesta y haces una transferencia.  Puede que sea menos ágil que otras tiendas electrónicas, pero tiene la ventaja del trato personalizado y cercano. Teniendo en cuenta que a mi tardaron en responderme a una consulta sólo 45 minutos, hay que valorarlo positívamente.

El peor defecto de la página web es que no tiene un buscador. Y si lo tiene, yo no lo he encontrado. Cuando has navegado un rato, te haces a ello. Todos los enlaces de productos llevan a la página de la marca, en esa página hay enlaces a las series o colecciones de la marca. Si de verdad necesitas un buscador, puedes usar el comando ‘site’ de google. Por ejemplo, si quieres buscar la página de la pluma «Tuzu», escribes: «site:https://www.papeleriadebod.es/ Tuzu»  y Google busca la palabra «Tuzu» en la web de la papelería.

Cuando haga una prueba más extensa de las tintas ya os contaré como me ha ido.

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Que la tinta te acompañe

Cuando era pequeño mi padre me decía que las personas de este mundo se dividen en aguilas y borregos y que vale más ser «rara avis» que seguir al rebaño.
Siempre he entendido que había que mirar las cosas con perspectiva, distancia y, como el águila, fijarse en todos los detalles. Que eso supone un trabajo y que no es común porque la gente prefire vivir cómoda y ser «como los demás». Tengo claro que no soy perfecto ni me considero superior a nadie, pero me esfuerzo. Por eso cuando me dicen que soy «raro», me lo tomo como un cumplido.
Y nunca me avergüenzo de las manías, rarezas o frikadas que me hacen «diferente». En realidad, estoy orgulloso de ellas porque me hacen ser yo: ni mejor ni peor, pero diferente a cualquier otra persona.
A lo mejor, lo que os voy a contar no es nada extraordinario y hay más gente que lo hace, y si es así me gustaría saberlo e intercambiar ideas al respecto.
Cuando compro una pluma -otras cosas también- me gusta dedicarle una plana de mi cuaderno de ideas, una especie de «cuaderno de temas comunes» donde hago bocetos, escribo comentarios o anoto ideas.
Dibujo la pluma, pego el código de barras u otro recuerdo, escribo algo con ella, apunto alguna idea.
He hecho un mosaico con dos de estas páginas: la de la Kaweco Perkeo y de la Pilot Plumix, para que podáis ver una muestra.
De la Perkeo me llamó la atención la bolsa de celofán en la que venía con la frase «May de Ink be with you» que entendí que parafraseaba la de Star Wars «Que la fuerza te acompañe» y pegué la frase recortada de la bolsa en la página. En la de la Plumix pequé el diseño de un tintero sobre el que usé la tinta con la que había entintado la pluma, la «Diamine Imperial Purple».
Es una chorrada, pero es mi chorrada y espero que os guste.

Publicado por primera vez en mi cuenta de Mastodon el 06/11/2025

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Pruebas y fechas

Prueba de plumasNo sé si tenéis algún ritual de prueba de las estilográficas entintadas. Yo lo hago sin tener establecido de forma irregular, frecuentemente cuando voy a entintar una o dos plumas, pruebo las otras que tengo en uso.
Por una parte, para ver si también tengo que entintarlas, pero también para comprobar que funcionan, que no se han secado o tienen cualquier otra incidencia.
A veces es en un papel suelto, pero en la mayor parte de las ocasiones uso el cuaderno de pruebas, Es un cuaderno «escolar», tamaño A4 del Carrefour, de espiral con hojas perforadas para arrancarlas y guardarlas en libretas de anillas. Es bastante amigable con la escritura de la pluma y yo no uso habitualmente cuadernos A4, normalmente me gustan los B5, pero también uso los A5. Este me lo regalaron y decidí darle un uso.
El caso es que aunque sean hojas sueltas, no las tiro. Las guardo para comparaciones futuras, para ver cómo evoluciona el color de una tinta, si cambia de tono, o simplemente para recordar plumas que usé y ahora tengo «archivadas» con la fecha estampada con un fechador.

Ya no recuerdo desde cuando poner la fecha se convirtió casi en una obsesión. Hubo un momento de mi vida, cuando trabajaba en Madrid, en el que tenía tres fechadores: uno en el despacho, otro en la residencia y otro más en casa para los fines de semana.
Debe hacer entre diez y quince años, porque ya he tenido que sustituir algún fechador. La cinta que se gira para cambiar la fecha solo tiene doce años. Algo a considerar a la hora de comprarlo, no vaya a ser que te vendan uno viejo que le queden tan solo unos o dos años.

Fechador    Fecha

No solo pongo la fecha en las pruebas de estilográficas. En mis dibujos, notas, bocetos, listas de tareas, recordatorios, escritos, DVD,s grabados, todo papel que para por mis manos y sobre el que anoto o registro algo, lleva la fecha.
Mi fechador favorito es el Trodat 4810. He probado otros con los números más grandes, pero me gusta más este. Por otra parte es bastante común y por tanto muy probable que cuando se acabe su ciclo (en 2030), encuentre otro igual.
Ahora me da mucha rabia encontrar dibujos, bocetos o notas sin fecha. Son difíciles de ubicar y no ayudan a reconstruir la historia de la cual guardan una migaja. Son recuerdos que no se ha llevado el viento; pero los agita sin que puedan contarnos su historia completa.

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El sello de Sant Llorenç

Una de mis muchas aficiones es diseñar y hacer sellos de goma.
A los Urban Sketchers, por regla general les gustan los sellos. Un cuaderno con sellos y anotaciones pasa de cuaderno de bocetos a libro de viaje, recuerdos y vivencias.
En alguna ocasión he hecho hecho sellos para su uso ocasional, como hoy. En Sant Llorenç de la Muga se celebraba hoy una reunión de dibujo patrocinada por el Ayuntamiento.
Llevaba días pensando en ello y está mañana, cuando me he levantado, como tenía tiempo, he plasmado el diseño que llevaba en la cabeza y lo he tallado en una plancha de goma, fabricada por Milan con una fina gubia para linóleo de la marca suiza Pfeil.


El motivo elegido ha sido una parrilla, símbolo del martirio de San Lorenzo y que también figura en el escudo del pueblo al que hemos ido a dibujar.
La mayoría de los asistentes han querido estampar este sello en sus cuadernos y a mí me gusta que mi pequeña obra luzca al lado de sus magníficos dibujos.

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Simposio Internacional en Poznań

Cada año se celebra el Simposio Internacional de los Urban Sketchers en alguna ciudad del Mundo. El año pasado fue en Buenos Aires, Argentina y este año ha sido en Poznań (Polonia) del 20 al 23 de Agosto.


Alli ha estado nuestro enviado especial como ‘Independent Sketcher’ que es como la organización ha denominado a aquellos sketchers que participaban en el Simposio pero sin haber obtenido el ticket para los actos organizados por el mismo, es decir, más que independientes se trata de la comunidad sketcher que ha viajado hasta Poznań para disfrutar del encuentro con sketchers de todo el mundo dibujando, intercambiando ideas, y como dice nuestro manifiesto, conociendo el mundo dibujo a dibujo.

Eramos casi cuarenta en el grupo de WhatsApp que hicimos los catalanes que íbamos a participar del encuentro. Solo dos afortunados tenía ticket, pero se sumaron con alegría a la denominación de ‘Independent Sketchers’ y decidimos hacer un sello para hacer constar en nuestros cuadernos de forma adecuada el importante evento.
Poznań nos impresionó a todos. Es una ciudad bellísima. En su centro el tráfico es sorprendente. Hay pocos coches circulando muy despacio que se paran apenas un peatón pisa la calzada ¡y no hay semáforos!.


La plaza del antiguo mercado, con el edificio del ayuntamiento, el complejo del Palacio Imperial, la catedral y su entorno, en general toda la ciudad es sumamente pintoresca.


En el centro del Simposio, situado en un hotel, el Mercadillo de Arte en el cual los patrocinadores ofrecían sus productos estaba abierto al público, algo que nos pareció una excelente idea, pues otros años había sido exclusivo para los participantes con Ticket. Además del fabricante local de Acuarelas Roman-Szmal me sorprendió gratamente encontrar a Arte Miranda una excelente tienda de arte de Salamanca. y una buena representación de los famosisimos pinceles Escoda, fabricados en Barcelona.

El día de la inauguración hubo una convocatoria especial para los ‘Independent sketchers’ en el centro comercial Stary Browar, próximo al hotel que alojaba el Simposio oficial. Fue una reunión típica de Urban Sketchers, unas palabras de la convocarte, un rato de dibujo a nuestro aire y finalmente, cuadernos al suelo y foto de grupo.
Durante los días del simposio hubo una opinión generalizada de rechazo a que la organización declarase los sketchwalks exclusivos para los participantes oficiales. Los skechwalk siempre han sido reuniones abiertas donde se acoge a todo el mundo. Al parecer era una cuestión relacionada con el seguro colectivo. Da igual, la calle es libre y ninguna compañía de seguros me va a decir donde puedo o no dibujar.


El último día, en la foto de grupo previa al último sketchwalk, había un ambiente especial. todo el mundo se saludaba e intercambiaba sellos y pegatinas para sus cuadernos. Gente de todo el mundo hacía por entenderse y se enseñaba sus dibujos. Fue fantástico. El sitio para la foto era un lugar emblemático de Poznań y de Polonia: la plaza de la Libertad. Por la noche nos enteramos que el próximo Simposio Internacional, en 2026 será en Tolouse, como aquel que dice al lado de casa.
Ese día hacia fresco. Cuando nos pusimos a dibujar pasé frio, mientras en España la ola de calor no remitía nosotros estábamos pasando frio en Polonia. Todo un privilegio, sin duda, pero me volví al hotel para no regresar a casa enfermo.
En definitiva, hemos disfrutado unos días maravillosos en un entorno encantador hemos dibujado mucho y conocido a gente estupenda, nos hemos encontrado con amigos de internet a los que jamás habíamos visto en persona, disfrutado de la comida y la cerveza local y hemos vuelto a casa, cansados pero felices. Aprovechando que el año que viene es en Tolouse, os recomiendo que no os perdáis la experiencia.

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El cuaderno de Poznań

Mi cuaderno de dibujo para acudir al Simposio Internacional de los Urban Sketchers en Poznań, ya está listo.
Llevaba tiempo pensando en cómo lo haría así que al principio de esta semana, cuando volvimos de Francia, me puse con ello.
Tenía que decidir qué tipo de encuadernación iba a usar. Ninguno de los cuadernos de cosido francés que he hecho me ha quedado bien el fracaso del cuaderno treinta y cinco, el del Simposio de Argentina, al que a última hora le tuve que hacer una chapuza de lomo porque me salió mal, pesaba mucho.
La solución fácil era hacer un cosido copto: esos cuadernos son sencillos y es difícil cagarla. Pero no me gustan tanto y el desafío era hacer un cuaderno con lomo y tapas duros que se abriera a 180º sin romperse.

Cuaderno 39

El papel elegido para las páginas son de un cuaderno de Magnani1404, que compré a mitad de precio en una oferta de Vicente Piera por unos 11€. Sus 20 hojas son de 20×50 cm. y su papel de 300gr. Está fabricado en Italia, es 100% algodón completamente ausente de ácidos y derivados del cloro, lo que lo hace muy resistente al amarilleo por acción de los rayos UV y mejora la conservación y reproducción de los colores aplicados.
Lo elegí en grano fino que es la textura que más me gusta en mis cuadernos.
Cada hoja del cuaderno, doblada por la mitad se convierte en un pliego. Con tres de ellos hago un cuadernillo. He usado 18 hojas para hacer seis pliegos y hacer un cuaderno de 36 hojas, 72 páginas de 20×25.
En base a lo que dibujé en Oporto y en Buenos Aires, no creo que me falte papel. Me llevaré también el cuaderno (Art Creation – Talens) número 36, de 12x12cm., al que le quedan 22 dobles páginas, suficiente también para toda la semana y el cuaderno 38, de 14x14cm. con páginas de color gris, que mi hija compró en Action y me regaló.
Así que si no vuelvo cargado de dibujos, no será por falta de papel.
El de Poznań será el cuaderno 39. Separé y doblé las páginas el lunes, las cosí el martes, monté el cuerpo el miércoles con sus falsas cabeceras, su cinta de marca y una tira de tartana de refuerzo.
Las tapas las hice el miércoles. Use para forro una tela estampada con motivos de papelería en blanco sobre fondo azul. Pegué sobre ella las tapas, reutilizadas de un libro de propaganda viejo recortadas al tamaño adecuado y dejando separación entre ellas para el lomo. En ese hueco, donde se suele pegar otra tira de cartón para dar cuerpo al lomo, puse solo una tira de loneta pegada a la tela y a las tapas por dentro.
Usé una cinta elástica ancha para la banda que mantiene el cuaderno cerrado cuando no se usa y finalmente monté el libro.
Está siempre me parece una fase muy crítica, pero está vez lo era más pues los márgenes entre el ancho y alto de las hojas y los de las tapas eran muy pequeños y por tanto la probabilidad de que una equivocación derivara en un desastre total, era grande. No salió perfecto, pero era aceptable. Puse el libro entre dos planchas de madera, con varios libros voluminosos y pesados encima para hacer de plancha y, … a esperar.
Está mañana he examinado el resultado y tiene algún defectillo, pero es completamente funcional.
Debería haberle dado al menos cuatro milímetros más de ancho al lomo, pero se abre 180º.
No me he decidido sobre la portada, no creo que me dé tiempo a dibujarla antes de salir, pero eso es otra historia y ya se andará.

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