Tramontana

No es necesario que a uno le gusten mucho los coches para quedarse embobado mirando algunos modelos. A los coches deportivos les pasa lo mismo que a los aviones, la combinación de lineas suaves, elevada potencia, velocidad y la sensación de poder y libertad que da su maniobrabilidad los convierten en un paradigma de deseos y ambiciones que llevamos profundamente incrustados junto a instintos atávicos.

En el caso del Tramontana hay muchas otras cosas que llaman poderosamente la atención. Los acabados lujosos con maderas y cuero lo convierten casi en una joya de mas de mil kilos. El diseño original e innovador recuerda que procede de la tierra de genios de las artes plásticas y su nombre recuerda la fuerza de la naturaleza.

Tramontana

La disposición de los asientos en tandem refuerza aún más el paralelismo con un avión de combate, asi como el hecho de que en su diseño ha intervenido -entre otros- Manuel Pardo, un ingeniero aeronáutico miembro del equipo del Eurofighter.

Lamentablemente el hecho de que se fabrique muy cerca de mi casa no me da ninguna posibilidad de poseer uno y casi ninguna de tener, no ya la oportunidad de conducirlo, sino de sentarme al volante. Si hubiera exhibiciones de coches deportivos como las hay de aviones haría cola para sentarme en el asiento anatómico, tomar el volante entre las manos y volar con la imaginación moviéndolo un poco a un lado y a otro como cuando era un niño y me sentaba en el sitio del conductor, sobre las rodillas de mi padre.

Porque en el fondo estas máquinas maravillosas tienen un secreto que es la clave de su encanto y este secreto es que cuando las tocamos, las miramos -y supongo que cuando las conducimos- nos convierten en el niño soñador que éramos. Si tengo ocasión de ver uno en directo, prometo contároslo.

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Inevitable Wikipedia

WikipediaWikipedia se está convirtiendo en una referencia inevitable. Como se trata de un recuso común, en muchos casos resulta una cita inapropiada por excesivamente tópica.

No se trata de que Wikipedia sea una referencia inexacta ni mucho menos. No voy a ser yo quien lleve la contraria a la revista Nature, que publicó que es más exacta que la enciclopedia Británica.

Pero si de l que se trata es de ofrecer ‘el estado de la cuestión’ de un tema en internet, citar la Wikipedia es inapropiado como lo sería recomendar Google.

Se supone que al citar, en un artículo o en la entrada de un blog, una página web como hiperenlace de referencia, esta cita refleja un trabajo de documentación y selección, que de alguna manera se presenta como ‘la mejor fuente para seguir informándose de este tema’. Es como si un critico gastronómico recomendase las páginas amarillas: para ese viaje no hacen falta alforjas.

Sin embargo, muy frecuentemente, Wikipedia es la única fuente o la más completa sobre un tema, especialmente si necesitamos una referencia en español. Particularmente, si tengo que documentarme sobre un tema, mi primera visita es a la Wikipedia y si no encuentro el artículo, una vez he realizado el trabajo de documentación, procuro escribirlo. Una vez incluido el artículo siempre hay quien se entretiene en completarlo y mejorarlo.

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Si tiene vista, no compre Vista

Una vez más Microsoft lanza al mercado una nueva versión de su sistema operativo con un despliegue espectacular de publicidad y pantallas de humo.

Lo cierto es que hay muchos usuarios que están teniendo problemas para usar su hardware ya que no disponen de los correspondientes drivers. También es cierto que como es costumbre, el consejo implícito que nos dan es que lo mejor no es comprar Vista sino, simplemente un nuevo ordenador, mucho más potente, por supuesto. Los fabricantes de ordenadores están encantados con Microsoft y por eso incluyen su sistema operativo, porque Microsoft no les deja en la estacada y las prestaciones de sus programas al requerir mas máquina, animan el mercado. Lo cierto es que más allá de algunos efectos de animación, lo que tenemos es más de lo mismo.

La cosa tiene que ser muy grave para que la propia revista Wired aconseje no instalarlo. En cualquier caso yo seguiré el consejo que una vez me dio un buen amigo: «de Microsoft solo se pueden instalar las versiones impares«. Creo que más que a una cuestión de paridad se refería a que hay que dejar pasar una versión o incluso aguantar con la que simplemente funcione, para no servir -además pagando- de conejillos de indias de Bill Gates.

Los usuarios de Windows asumen como un dogma que ‘lo mejor es cada seis meses formatear el disco‘ para eliminar los desechos de la basura y los cadáveres que Windows deja en nuestra máquina. Por eso, cuando uno llega a un equilibrio en el cual la versión de Windows, los drivers, las actualizaciones, los ‘Service Pack‘ y las aplicaciones instaladas no se pelean, lo mejor es ¡no tocar nada!

Esta vez la decisión se está volviendo muy fácil. Mientras crecen los requerimientos de máquina de Microsoft, y las mesnadas de Bill Gates pretenden saquear nuestros bolsillos, las soluciones basadas en Linux se muestran cada vez más sólidas y al alcance de cualquier usuario. Ubuntu puede instalarse con un índice de reconocimiento de hardware elevadísimo y contestando a muy pocas preguntas muy triviales y Algunas comunidades autónomas, siguiendo el ejemplo de Extremadura han creado sus propias distribuciones de Linux ofreciendo además soporte, tutoriales y recursos para el mismo.

Por tanto, la conclusión es obvia: si tienes vista, no pongas Vista en tu nuevo ordenador, prueba alguno de los sabores de Linux y disfruta de una tranquilidad ‘nunca vista’ en tus relaciones con la informática.

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Prohibir sin informar

No sé si es que últimamente respeto más las limitaciones de velocidad, me fijo más en ellas, me preocupan más,… o todas las respuestas anteriores. Los factores que dan pié a esta actitud también son varios.

Por una parte empecé a bajar la velocidad de crucero cuando empecé a perder confianza en la solidez del Mercedes 300. Eran ya 450.000 los kilómetros que tenía encima y los achaques hacían temblar el bolsillo. El hecho de que el Opel Kadet se me «muriera» prácticamente (después de aquello nunca volvió a ser el mismo) al sacar una biela por un costado cuando íbamos a Barcelona a 205 por hora influyó bastante en la idea de que el exceso de velocidad acorta la vida de los coches y precipita la muerte súbita de los muy baqueteados.

Por otra parte el Citroen C5 es el primer coche que he tenido con acelerador fijo que mantiene la velocidad. Eso ha sido una revelación: Los largos viajes a Murcia ya no han vuelto a ser iguales, los calambres en las piernas y el dolor en las articulaciones de la tensión del pié a medio recorrido en el acelerador han desaparecido gracias al artilugio. Como consecuencia, desaparecido el estrés que provocaba, también desapareció la necesidad de ir de prisa.

Y por último y no menos importante, la intensa campaña de persecución de la velocidad ha estimulado mi «atención» y como consecuencia de ello me he dado cuenta de que hay muchas situaciones en las que se advierte de la presencia de un radar, pero no se indica la limitación de velocidad. O bien se señaliza una limitación de velocidad pero no se señaliza el fin de la prohibición.

Esto no tendría que sorprendernos a los sufridos ciudadanos de este país, tan acostumbrados a que los políticos y la administración haga lo mejor…para ellos, despreciando olímpicamente el interés público o el sentido común más elemental.

Una prohibición sin la información adecuada implica indefensión y denota el puro interés recaudatorio de las limitaciones. Una vez más tengo que recordar lo fácil que seria imponer la limitación de velocidad en los vehículos. Aunque aquí parece que es más fácil cazar y saquear al ciudadano. Y es que son La Pera.

Nota: Editado el 26/03/2024 para corregir caracteres codificados erróneamente en el proceso de copias de seguridad y restauración.

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Las bolas del Paní

A todo el mundo le atraen las bolas. Unos consideran que son una parte imprescindible del paisaje, otros creen que solo son una agresión al mismo, para los pescadores suponen un punto de referencia y cuando las pintamos de camuflaje sufrieron una auténtica conmoción.

Desde que se sabe que van a desaparecer para ser sustituidas por una sola en un nuevo edificio, la prensa no ha podido resistirse a hacer todo tipo de juegos de palabras para conseguir los titulares más atractivos: «El Paní perderá una bola», «El Paní sin bolas»,…las obras aún no han empezado y los juegos de palabras están prácticamente agotados.

Por mi parte, la frase chocante que recordaré siempre es la expresión que usaba mi hijo cuando en nuestros paseos por el Ampurdán se divisaba el Paní. Siempre decía lo mismo, a voz en grito estuviéramos solos o acompañados: «Mira mamá. se ven las bolas de papá».

En Torrejón, en la actual sede de la Jefatura del Sistema de Mando y Control hay una maqueta que yo había visto hace muchos años, pero que solo el otro dia llamó mi atención en detalle, quizás por el hecho de que las bolas están a punto de pasar a ser un objeto histórico y va a ser difícil preservar algo que las recuerde.

La maqueta, de la que no sabría decir la escala, es preciosa, tiene hasta el más mínimo detalle en las antenas, que giran cuando se acciona un interruptor. Se trata de unas bolas tipo ‘Alaska’, es decir de las que albergan equipos y antenas de forma independiente al edificio de Operaciones. Que yo recuerde, en España solo el EVA-1 las tenía de ese tipo, los demás radares tenían los radomes sobre el edificio.

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Spam

Al medio día ya he borrado cien mensajes de SPAM. Estoy considerando seriamente cambiar mi cuenta de correo, a pesar, o quizás debido a que es la misma desde hace casi diez años. Durante un tiempo usé mi dirección de correo debajo de mi nombre para firmar mensajes a listas de correo y ahora esos mensajes están publicados en la red con acceso público, exponiendo mi dirección a los robots recolectores.

Cuando se ha realizado una exposición tan prolongada como la que ha sufrido mi dirección, adoptar medidas de protección ya es casi completamente inútil. Aunque una búsqueda mediante el omnímodo Google ofrece la modesta cantidad de 14 resultados, estos parecen ser suficientes para delatarme. Desde luego son una buena radiografía de mis aficiones mostrando mi participación en listas sobre php, SuSE, Hacking, Guerra Civil Española,…

Además del incordio que supone ponerse en contacto con todos los amigos para comunicarles el cambio de dirección, mi dirección de correo forma parte de mi identidad en la red, es corta y sencilla y le tengo mucho aprecio. Esa es sin duda la razón por la cual aún no he hecho el cambio y me resisto a ser desposeído de tan preciado como inmaterial bien.

Ahora me queda intentar elegir un nuevo acrónimo fácilmente identificable conmigo, aunque no sea tan corto, claro y exacto como las tres letras de mi apellido. Quizás aún intente un truco que me recomendaron, consistente en desviar el tráfico de correo a la cuenta de Gmail que dispone de un buen filtro de Spam.

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Un perro excepcional

En Sant Pierre dels Forcats la parcela adyacente al edificio donde tenemos el apartamento está ocupada por una casa de madera y piedra que parece extraída del libro de Heidi. Como el abuelo de Heidi vivía acompañado de ‘Niebla‘, nuestro vecino tiene un perro de raza indeterminada pero de unas características excepcionales.

Como fiel guardián pasa horas en el acceso principal de la casa. Aunque parezca lo contrario, la cadena no es en absoluto para evitar que se escape. Su fidelidad es tal que él nunca lo haría.

Guardian

En un ejemplo del amor que los animales pueden profesar por sus dueños, el perro de mi vecino pasa horas junto a la parada del autobús, imperturbable a pesar de las bajas temperaturas, haga sol, llueva o nieve.

Imperterrito

Lo más destacable de este perro es que jamás ladra ni deja sus excrementos delante de nuestra puerta, algo de lo que podrían aprender los perros que pasean a sus amos por delante de nuestra casa en Figueres.

Aunque no hemos podido determinar con exactitud su raza, se trata sin duda de alguna raza de montaña, pues su blanco pelaje indica siglos de adaptación al ambiente alpino al tiempo que sus espléndidos pectorales indican su excelente estado de forma consecuencia del hábito de corretear por las montañas aunque su docilidad es tal que puede pasar horas inmóvil, pendiente única y exclusivamente de la tarea asignada.

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Dibujos de aviones

Siempre he dicho que llevo encima un bolígrafo o algo para dibujar desde que me recuerdo. Cuando era estudiante dedicaba mucho tiempo a dibujar cualquier cosa en cualquier sitio. No es que tenga muchas cualidades, pero siempre he disfrutado mucho haciéndolo.

Guardo muchos de los dibujos que hacía, tengo carpetas llenas. Buscando las revistas «Ãguilas» de mi época académica han aparecido estos dos «Messer» que no tengo ni idea ni cuando los dibujé ni de donde tomé el modelo, porque de la cabeza no me los saqué, seguro. Tampoco sé por qué lo pinté con antena de radio, pues en los perfiles que he encontrado del mismo no he visto que llevase tal equipo.

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El Messerchmitt Bf.109D con matricula 6•56 llegó a España a finales de 1937 o principios de 1938 y fue utilizado por los jefes del J.88, primero el Mayor Gottard Handrick y luego el Mayor Walter Grabmann. Finalizada la guerra fué asignado al Grupo 5-G-5.

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El HA-1.112MIL «Buchón» era un fuselaje de Messerchmitt Bf.109 con un motor Rolls Royce «Merlin». Al no poder incluir armamento en el morro hubo que encastrar ametralladoras en las alas y entró e servicio nada menos que en 1957 cuando ya era una reliquia más que un caza operativo.

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Aquel 23 de febrero

Como todos los días de diario, a la hora de revista y paseo, me fui a la redacción de «Águilas», la revista del Escuadrón de Alumnos en el ‘Palomar’ del primer edificio. Dentro de la rígida vida académica la redacción era un remanso de paz donde mientras nos escaqueábamos de la revista de policía, le sacábamos punta a las anécdotas de la vida académica midiendo la vena satírica de nuestros artículos y dibujos para que superasen la censura del mando.

Aquel día 23 de febrero de 1981 me quedé algo más tarde de lo habitual en la redacción, posiblemente acabando de pasar a tinta alguna historieta. Cuando bajé a la Escuadrilla quedaba poco para el toque de estudio y el fin del paseo. Al entrar en vestíbulo me dí cuenta de que ocurría algo extraño, la gente que volvía de Santiago de la Ribera hacia comentarios nerviosos en algunos corrillos que se habían formado y el cuartelero intentaba sintonizar una emisora de radio alguien dijo: «en el congreso han entrado unos Guardias Civiles» -¿Que?, «Si, parece que es un golpe de estado», -¿Es una broma, ¿no?. Pues no, no era una broma, lo estaba diciendo la radio, todas las emisoras, al parecer una cámara de televisión las que retransmitían el pleno había quedado encendida y se oía también lo que pasaba en el hemiciclo.

Me invadió una oleada de indignación, pero sobre todo de vergüenza. ¡Que vergüenza!, ¿Como podíamos estar dando aquel espectáculo bochornoso ante el mundo?, ¿Cómo podían pensar aquellos descerebrados que iban a encontrar apoyo en algún sitio?.

Con la implacable lógica horaria de la Academia el estudio empezó a la hora prevista aunque había pocos que estudiaban y muchos que escuchaban la radio. Fueron llegando noticias con cuentagotas de que en Valencia habían salido los tanques a la calle y que el Capitán General de la Región Militar, Jaime Milans del Bosch había emitido un bando. A la hora de la cena el Teniente Coronel Jefe de Alumnos vino a decirnos menos de lo que ya sabíamos y que la Academia seguiría con su vida habitual. «Como ya sabrán el Capitán General de Valencia ha emitido un bando y como nosotros estamos en la tercera Región, estamos completamente a las órdenes del Capitán General». Yo me quedé a cuadros y a la salida del comedor le dije a Antonio Pascual, «A ver Antonio si yo me he enterado: ¿nuestro Jefe no es el General Jefe del Mando de Personal del Aire? Si siguen funcionando los teléfonos ¿por qué dice que estamos a las órdenes del Capitan General?, o este tío no tiene ni idea de ORGEA o aqui estamos ‘sublevadísimos’…».

Nadie tenía respuestas para estas preguntas y yo me fui a la cama preocupado. Pensaba en esos blindados que habían ocupado las calles en Valencia. Sus sirvientes eran soldados de reemplazo, muchos de ellos valencianos. ¿Que pensarían mientras estaban sentados en sus puestos empuñando sus armas y viendo por las mirillas su ciudad, quizás su calle o su barrio? ¿que reacción tendrían si tenían que ejercer la fuerza?. Pensé que los oficiales de aquella tropa no debían tener muy clara la situación. Al día siguiente me enteré de que, efectivamente, sobre la media noche y sin recibir órdenes para ello, algunas unidades habían iniciado su retirada a los cuarteles.

Al día siguiente la situación se resolvió con la liberación de los diputados, la entrega de los Guardias Civiles y el arresto de Tejero y otros participantes en el sarao. Nadie volvió a notificarnos que «ya no estábamos a las órdenes del Capitán General» y del tema nunca jamás volvió a hablarse.

La impresión que me quedó fue que la mayoría estábamos completamente ‘pez’ en Constitución Española (solo tenía tres años) y algunos en ORGEA, que en realidad muy pocos de los que tenían que hacer algo tenían claro que era lo que debían hacer y que la mayoría hizo lo que «le parecía» que tenía que hacer o se esperaba que hiciera. Un espectáculo triste que en muchos casos se he tintado de colores y se ha glosado como una epopeya entre cuyos versos es muy difícil sacar -quizás nunca salga- la historia real.

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