Viterbo

El sábado decidimos hacer una excursión. Mercedes había visto unos dias antes de salir un reportaje, en ‘El Pais’ sobre El jardin de los Monstruos, un singular parque de esculturas en Bomarzo. Como le pareció que yo no ponía mucho entusiasmo, no tomó nota de los datos precisos. Lo que me pasaba a mi es que estaba nerviosos y preocupado por preparar mis trabajos en el archivo y por como saldria el tema del alojamiento y el viaje.

Cuando llegamos a Roma me encontré que el tema se habia convertido en un malentendido que amenazaba con enquistarse y ensombrecer nuestra semana de vacaciones y su recuerdo por los siglos de los siglos (ya se sabe que ‘las mujeres nunca olvidan’). No lo podia permitir, asi que le pregunté a Paolo, uno de los investigadores con los que coincidí en la sala de lectura del ufficio storico. La única pista que tenía sobre el lugar era que su nombre se parecia a ‘Murano’ pero no era, evidentemente, ese. Paolo me aclaró sin mucha dificultad que se trataba de Bomarzo, un pueblo en la provicia de Viterbo. Con esa información resultó que en el libro guia que llevábamos había unas indicaciones sobre la visita. La noche del viernes, al volver del bar de Makram pasamos por la estación de Termini y mediante las máquinas de expedición de billetes obtuvimos un horario de los primeros trenes.

Decidimos coger el de las 9:14 para llegar a Viterbo sobre las 11:30. Después de desayunar en la residencia llegamos a la estacion y sacamos el billete en una de las máquinas expendedoras. En Viterbo hay dos estaciones, Porta Romana y Porta Fiorentina. La prosa enrevesada de la guia parecia indicar que la estación adecuada era Porta Romana y alli nos bajamos. La estación no tenia otro servicio que un bar y un horario escrito con rotulador en una hoja de papel en el cristal dela puerta. Preguntamos en el bar y …nos dijeron que teníamos que haber seguido en el tren y bajado en Porta Fiorentina. Aquel fue el primero de una larga serie de tropiezos que harian de ese día el más aciago de nuestra estancia. De hecho nada mas bajar del tren, empezó a llover.

Cuando te ves ante una situación inesperada empiezas a tomar decisiones siempre pensando en salir cuanto antes del apuro, pero hay veces que como en un lodazal, cada vez te manchas mas y cada vez el barro es mas pegajoso. Las indicaciones del hombre del Bar, que fue amabilisimo y dejo de atender al público para salir a la calle a indicarnos fueron que siguieramos unos cien metros hasta la parada de los autobuses azules que venian de Roma y que ese autobús nos llevaria -gratuitamente, nos aclaró- hasta Porta Fiorentina, donde podriamos tomar otro autobús hasta Bomarzo.

Cuando nos vimos en la parada y después de unos minutos que se nos hicieron muy largos no apareció ningun autobus, empezamos a pensar que no sabíamos el horario, ni si cuando llegasemos a la otra estación tendríamos que esperar mucho o poco para salir hacia Bomarzo, que la guia situaba a unos 9 kilómetros de Viterbo. Como esta ciudad tambien tenía una interesante visita, decidimos ir a la oficina de información para aclarar algunas dudas sobre los horarios y poder ir sobre seguro. Atravesamos la puerta de la muralla y entramos e Viterbo.

La oficina de información estaba en una plaza y como no era la primera que encontramos, le preguntamos a una señora, que nos dijo que estaba en ‘la otra punta de la ciudad’. Al preguntarle por Bomarzo nos dijo que estaba a unos treinta o cuarenta kilómetros, lo que nos dejó extrañados. Siguiendo sus amables indicaciones, llegamos a la plaza y encontramos en una calle adyacente, la oficina de información. La muchacha de la oficina, que tambien fue muy amable y hablaba español, nos indicó los horarios de los autobuses de la Compañía Cotral para ir a Bomarzo aunque no tenía un plano de la ciudad y los únicos disponibles para la venta costaban seis (6) Euros.

Salimos de la oficina y a la vista de los horarios -el siguiente autobús era a las 13:55- decidimos ver la ciudad e ir a Bomarzo por la tarde. Paseamospor un mercadillo, compramos queso y embutido y nos hicimos unos bocadillos que nos comimos guarecidos de la lluvia bajo un arco precioso. Después del paseo nos tomamos un café y empezamos a acelerar el paso para llegar al punto que la chica de la oficina de turismo nos había indicado como salida de los autobuses.

No calculamos muy bien la distancia y el tiempo y llegamos algo justos, pero con un margen de unos diez minutos de la hora de salida. Diez minutos horribles, porque cuando preguntamos por la parada nadie sabía darnos señal. Ni siquiera en un quiosco que luego resultó que estaba a menos de 50 metros de esa parada. En la zona había varios grupos de personas que esperaban autobuses de la misma compañía pero no solo no sabían de donde salía el autobús sino que además no parecian saber ni donde estaba o qué era ‘Bomarzo’. Diez minutos después conseguimos encontrar a alguien que nos dió razón. Un señor mayor nos dijo que si, que el autobús que buscábamos paraba alli mismo donde le estábamos preguntando, pero que era el que acababa de irse. Y llovía.

La sensacion de rabia impotencia y desesperacion fue inmensa. Habiamos estado corriendo de un sitio para otro en un area de doscientos metros alrededor de un cruce para que finalmente el autobus se escapase delante de nuestras narices. El siguiente autobús salía a las cuatro y habia que trasbordar en otro pueblo sin que supiesemos el tiempo de trasbordo y según la guia el jardin cerraba a las 18:15 y estaba a tres kilómetros de Bomarzo. Prácticamente no habia otra opción que volver a Roma. Fustrados y cabreados nos volvimos a la estación de ferrocarril renegando de Viterbo y de que no hubiera una estacion de autobuses, que nadie supiera donde paraban los autobuses y que la compañia tuviese las paradas dispersas y sin señalizar, además de que en la oficina de Turismo no hubiera planos y la información fuera tan ambigua ya que nos había dicho ‘delante de la estación’ pero en realidad era al otro lado de las vias y no precisamente ‘delante’ sino a 300 metros.

Otra sorpresa la tuvimos al ver que en el cuadro de horarios que había en esa estacion (pero no en la otra de Viterbo, que solo habia un papel escrito a mano) podíamos leer que una hora ante había pasado un tren a Bomarzo. Casi perdemos el tren de regreso, que nadie anunciaba y parecía que iba a otro sitio. Finalmente llegamos a Roma-San Pedro, la estación junto al Vaticano y decidmos dar un paseo por San Pedro. Aun era de día y pudimos hacer algunas fotos.

ExposiciónAprovechamos también para ver una exposición sobre los 500 años de la construcción de la basílica que Montserrat Pin me había recomendado vivamente. Salimos defraudados y asqueados. Nos cobraron siete euros y el conjunto de materiales expuestos ocupaba tres o cuatro salas no muy grandes. Entre el material expuesto habia bastantes facsímiles y objetos que aún no habían sido colocados. Además no se podía hacer fotos y lo unico que me interesó (alguna maqueta y dibujos) no pude fotografiarlo y ni siquiera había un folleto o un tríptico a modo de explicación. Total: un timo más grande que la propia basílica. Pasamos después al interior del templo del que recordaba sus inmensas proporciones para volver a asombrarme y encontrar mil detalles nuevos de una obra monumental donde las haya.

Maravillado por el aspecto artístico, me quedé sin embargo asombrado también por lo ajeno que me parecía todo en el aspecto religioso. Luego hablando por teléfono con Jose Luis me recordó la frase que explicaba el fenómeno: «Roma veduta, fede perduta».

De San Pedro fuimos por la via della Conzilliazione al castillo de Sant Angelo donde llegamos cuando anochecía y ya noera posible visitarlo. Por el puente monumental del mismo nombre pasamos al otro lado del rio y callejeando nos acercamos hasta las inmediaciones de Plaza Navona. Repasamos los locales próximos y cenamos en uno que se llama ‘Navona Notte’ una pizzeria claramente para turistas pero a la que van muchos romanos, como por ejemplo la propia policía. Mientras cenábamos apareció un coche patrulla y una mujer policía se bajó y entró rápidamente en el local. La calle es estrecha y el margen entre las mesas, los peatones y el coche patrulla era poco. Al cabo de una media hora volvieron a aparecer y esta vez salió con una pizza y una bolsa, ¿La cena del comisario?.

Cenamos en la calle, muy bien y barato. Con unos menús muy ajustados en precio, la calidad de las pizzas y la pasta es excelente. Aunque la lluvia hizo un amago, finalmente nos respetó. El postre lo compramos en ‘Tri Scalone’ y nos lo comimos en la plaza. El mio fué el mitico ‘Tartufo’ de la casa que presume de haberlo inventado. Yo desde luego no he probado otro que sea ni tan solo parecido. Mercedes se pidió una tarrina de mango y yogourt que también estaba deliciosa.

Mientras volvíamos a la residencia me llamó por teléfono Alejandro. Alejandro está haciendo el curso de Estado Mayor en Roma y vive con Kira, que tiene una agencia de viajes y a la que ya conocíamos de las fiestas de las patronas del año pasado. Le había llamado el primer día de estancia para vernos. Me propuso hacer una excursión al dia siguiente, visitando una serie de sitios y acabando en una ciudad muy bonita….Viterbo. Le corté y le dije: «Mira, vamos a donde quieras pero a Viterbo, no». Se quedó sorprendido, evidentemente no conocía nuestra experiencia ese mismo día y dijo, «bueno, yo ya lo conozco…» y yo le propuse: «Mira, te cambio Viterbo por Bomarzo, que al fin y al cabo está ahi muy cerca». Mientras hablábamos me dió la impresion de que consultaba un mapa y accedió a que fueramos a Bomarzo, comprendiendo rápidamente que había una necesidad que le desvelaria en cuanto tuviese ocasión. Eso sería al dia siguiente.

Aun no habían acabado las sorpresas, pero la última fue agradable. Al llegar a la residencia nos encontramos con Francisco Jodar y su encantadora esposa. ¡Que alegría me dió ver caras conocidas!. Jodar es el ‘factotum’ de la residencia del Prat y una persona encantadora y amabilisima al que tengo que agradecerle mil atenciones siempre que lo he necesitado. También estaban de vacaciones en Roma, siguiendo como nosotros un ritmo endiablado de ‘rompepiernas’.

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El bar de Makram

Buscábamos una taberna o similar llamada «Fidelio» en la que según el ya mencionado libro guía servían con acierto y a buen precio ensaladas y tablas de quesos acompañadas de vinos. En el mismo lugar que debía estar había un local con el único letrero de «vinería» sin mas indicaciones sin carta ni precios en la puerta o a la vista y para colmo, muy poco concurrido.

No sabíamos que hacer, porque los indicadores no aconsejaban entrar y a mi no me gustan los restaurantes que no tienen la carta en la puerta. Pero habíamos andado mucho y las otras opciones pasaban por cenar pizza y nosotros queríamos cenar de ensalada.

Quedamos de acuerdo en entrar y mirar la carta y si no nos complacía, hacer como los «guiris»: levantarnos e irnos. En la carta encontramos lo que buscábamos y nos pedimos una ensalada, un plato de quesos variados y un plato de lasaña acompañado de un cuarto de litro del vino de la casa. El vino de la casa era bastante corriente.

Mientras nos traían la cena, el mantel de papel blanco me pedía a gritos que dibujase algo. Quizás la inspiración fue un cuadro que tenia enfrente en la pared, el caso es que empecé a dibujar a Mercedes mientras ella me echaba una foto y seguí dibujando todo lo que la rodeaba. Al camarero, que resultó ser el propietario le hizo gracia y me cambió el mantel para que pudiera dibujar a gusto. Durante la cena lo fui completando y ello nos llevó a una amena charla con Makram, que así se llamaba el dueño del local.

Makram es un egipcio de religión cristiana, tiene más o menos mi edad y llegó a Italia en los ochenta. Resultó ser un hombre muy agradable, de charla amena y carácter afable. A pesar de la barrera del idioma conectamos bastante bien. Nos invitó a un refrescante vino Frisanti y naturalmente le regalamos el improvisado dibujo en el mantel con una rima incluida:

Aqui hemos venido
hambrientos y cansados
hemos bebido vino
y hemos comido sano

Si el precio lo merece,
volveremos a encontrarnos
siempre que a Roma vuelva
y tenga que repostar

No es una maravilla de métrica y rima, pero sobre la marcha es lo que me salió. Aunque en España es frecuente acostarse muy tarde si estas a gusto acompañado de los amigos y de un buen vino, pensamos que aquella gente tendría que trabajar al día siguiente, no como nosotros que estábamos de vacaciones. Por otra parte, estábamos cansados de patear Roma y al día siguiente queríamos salir de excursión.

Nos despedimos de Makram, intercambiamos la dirección de correo electrónico y yo le dejé la de «mis» páginas web. Nos hizo prometer que volveríamos a pasar antes de irnos de Roma. La dirección iba en una tarjeta que pusimos en el libro y se perdió, aunque si volvimos a vernos antes de irnos de Roma. Espero que Makram lea esto y nos escriba para no perder el contacto.

MAKRAM: Noi abbiamo perso la carta con i vostri email, per favore, scrivali noi

Nota: Editado el 26/03/2024 para corregir caracteres codificados erróneamente en el proceso de copias de seguridad y restauración.

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Un paseo por Roma

Cojer un autobús al centro no fue fácil: la información de que disponíamos era escasa. Solo la lista de paradas de cada linea en la propia parada. Consultarla y comparar con el mapa que llevábamos era poco productivo: cuando nos cansamos de hacerlo tomamos el primer autobús que llegó. Casi nos salimos del mapa y de Roma. Es curioso como puede cambiar la situación el hecho de disponer de una buena información. Un mapa de las lineas de autobús, una conexión a internet para averiguar los itinerarios adecuados y los enlaces posibles…sin información nos sentimos perdidos y desorientados, dependemos de nuestras fuentes de información.

Como llovía, nos lo tomamos como un recorrido turístico por los barrios del norte. Después de un trasbordo y frente a la isla Tiberina, atravesamos el rio hacia el norte por los puentes que la cruzan ( Ponte Cestio y Ponte Fabricio) en su centro y nos fuimos a buscar la plaza Matei, donde está la fuente de las tortugas y una pasteleria judía que según el libro guía, tenía que estar muy cerca, en via Octavia. La encontramos pero cerrada y faltos de café como íbamos, nos metimos en un pequeño local llamado Cafetería Guido, donde tomamos con el café una tarta que estaba tibia y deliciosa, de queso Mascarpone y trozos de chocolate.

Desde alli, aprovechando que la lluvia parecía haber remitido, fuimos paseando hacia el campo di Fiori, por una calle llena de tiendas de ropa. En una de ellas encontré una corbata que me gustó: sobre fondo azul, elefantes color naranja, que me recordó el logoptipo de ‘Meneame’. Tuve que prometer que no me compraría más corbatas en todo el viaje, algo que fue muy duro de cumplir, pues vi muchísimas a buen precio, de seda y con diseños estupendos. Y es que yo opino que un hombre nunca tiene suficientes corbatas, pero Mercedes piensa que lo que no tengo es espacio en los dos corbateros del armario para guardarlas. Ella siempre tan práctica.

Elefantes

Campo di Fiori es una plaza muy animada y con un aspecto muy agradable. Alli, como es muchos otros sitios de Roma hay una fuente con un agua fresquisima y excelente para beber. El agua de las fuentes de Roma es siempre potable y muy buena. Nuestro paseo siguió hacia el Trastevere. Después de pasear por el barrio, con muchas calles estrechas y retorcidas, lleno de gente y de vida, nos paramos a tomar una cerveza en una terraza.

La camarera que parecía argentina por el acento me dijo muy amable que si queria practicar podía seguir hablándole en italiano. Una forma muy sutil de decirme que mi italiano es deplorable. Algo parecido me había dicho Paolo, un investigador que conocí en el archivo: “hábleme en español que le entiendo”, a lo que yo le repliqué: “si, probablemente mejor que en mi deplorable italiano”, su amable sonrisa me hizo comprender que de mi italiano solo se apreciaba la buena intención de hablarlo. Son cosas que pasan cuando uno es puramente autodidacta.

Volviendo al Trastevere, me pedí una cerveza escocesa porque la que había pedido Mercedes el día anterior cerca de plaza Nabuona estaba exquisita. Esta vez también me gustó y por tanto he tomado nota: “Cervezas escocesas, levemente tostadas y con ligero sabor a roble: me gustan”. El lugar era tranquilo y allí hicimos tiempo para cenar y descansar los pies. Con la cabeza recostada en un árbol estratégicamente situado creo que incluso llegué a dormirme levemente. Cuando nos levantamos buscábamos los sitios recomendados en la guia y asi llegamos a la ‘vineria’.

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Cambio de alojamiento

Los viernes, el horario del Ufficio Storico es solo hasta las 12:00, así que cuando salí del archivo llamé a Mercedes, que estaba en el centro y me fui al hostal a por las maletas. Nos tocaba hacer el cambio de alojamiento. Dejábamos “B&T Trani” para pasar a la Casa de l’Aviatore. Desgraciadamente esta residencia tiene dos centros y nos habían dado habitación en el ubicado en Via Spallanzani. De haber tenido habitación en Viale dell’Università habríamos estado excelentemente situados porque como puede verse en el mapa la residencia (bandera triangular verde) está justo al lado del archivo (cuadrado rojo con ‘X’) aunque la entrada es por Via Pretoriana (Circulo rojo). Los 1200 metros hasta via Spallanzani son tres o cuatro paradas de un autobús (649) con horarios bastante irregulares que lleva hasta la Estación de Roma Termini.

Mapa

Nos dimos una buena caminata hasta nuestro nuevo alojamiento. Cuando llegamos, dejamos las maletas y salimos a comer y a nuestro recorrido turístico. Lo primero lo hicimos en un bar de Via del Policlinico, frente a la parada de metro del mismo nombre, donde comimos pizza al taglio (cortada en porciones) de variedades diferentes. Nos gustaron mucho las de brócoli con tocino entreverado y la de rúcula con bresaola.

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Un dia muy largo

Por fin estamos en Roma. Escribo desde el mismo hostal donde nos alojamos, donde he encontrado que puede accederse a internet sin cargo durante todo el dia, desde una terminal para todos los huespedes.

Ayer la lluvia complicó un poco nuestra salida. Entrar en Girona para recoger a Beatriz fué una auténtica locura, pero era ella la que nos tenía que llevar al aeropuerto y quedarse con el coche para recogernos a la vuelta. Girona era toda un atasco. Aun así las previsiones funcionaron correctamente y llegamos un par de horas antes de la hora de salida de nuestro vuelo.

Había recibido un email de Ryanair en el que me advertian que debido a la huelga de ‘handling’ no podíamos facturar equipaje y directamente decidimos viajar solo con equipaje de mano, lo cual resolvió nuchas de mis dudas sobre los cachivaches que tenía que llevar. El aspecto del aeropuerto era lamentable. Le daba a uno la sensación de caminar entre los supervivientes de un naufragio o en la antesala del juicio final.

Habia muchos turistas a los que no les habría llegado el email o que sencillamente querían vover a su casa con el equipaje que trajeron de vacaciones y saber que no podian hacerlo suponía cientos de pequeños dramas. La gente se ponía dos y tres pantalones, varios jerseis (hacia calor), metía el resto de la ropa en una bolsa de plástico y abandonaba las maletas. Lo mas triste que vi fue un indignado turista saltando sobre las maletas rigidas que se disponía a abandonar para inutilizarlas, presa de la rabia y la indignación.

Nuestro vuelo llegaba a Ciampino bastante tarde y aunque había hablado por teléfono con el propietario del Hostal, estaba preocupado porque había leído en alguna guía que el barrio donde iba a alojarme no era muy recomendable por la noche. El vuelo salió con retraso y en Ciampino tomamos un autobús hacia Roma Termini. Cuando llegamos frente a la estación nos bajamos y le preguntamos al conductor por los horarios para la vuelta. Para informarnos nos dió un horario impreso. Apenas habíamos andado dos pasos y desaparecido el autobús, nos dimos cuenta que habíamos olvidado en el mismo un bolso con la cámara de fotos de Mercedes, la tarjeta de 1 Giga nueva que nos habia dejado Beatriz, todos mis papeles para ir al Ufficio Storico y alguna cosa más.

Mercedes se quedó horrorizada, menuda forma de empezar unas vacaciones. Miramos en el horario y vimos que el primer autobus salía las 04:30, solo al cabo de unas horas. Buscamos el Hostal donde nos alojabamos que estaba muy cerca de la estación y me puse el despertador del teléfono y de la PDA. Despues de dormir tres horas, cuando llegó el autobús, estábamos los primeros en la parada. El conductor había encontrado el bolso y lo tenía allí preparado, nos desicimos en ‘mille gratie’ y volvimos al hostal. Yo aún dormí una tercera etapa (la primera la había dormido en el avión) y a las 08:00 ya estaba en pie para ir al Ufficio Storico.

Salimos juntos y nos fuimos hasta la puerta del complejo donde se encuentra el Ministerio de Defensa de Italia. Alli Mercedes emprendió su mañana de turismo y yo pasé a identificarme. En cuanto me vieron los soldados de la oficina de identificación me dijeron algo de «Storico?», y yo pensé: «Vaya ojo clínico que tienen, en seguida han sabido a donde iba». Me hicieron la ficha y me dijeron que vendrían a buscarme.

Como no es el trato habitual a los investigadores que me habían contado Miquel Rustullet y Joaquin Ejarque y Miguel Santiago, pensé que sería una atención debida al hecho de haber solicitado la visita a través de la Embajada.

Vino una marinera y me dijo que la acompañase. Entramos en el primer edificio, una mole impresionante y subimos en un ascensor a unas estancias muy amplias y lujosas. Me señaló una habitación y me pidió qe esperase alli. En la puerta acerté a leer una placa que decía «Subsecretaria de Defensa, Sala de visitas». Al instante apareció una secretaria que muy amablemente me pidió que la acompañase. Yo estaba asombrado por el recibimiento, pero pensé que tanto paseo me iba a hacer perder tiempo. Cuando entramos en un antedespacho que tenía un cartel en la puerta que decía: «Subsecretario de Defensa» más que asombrado estaba patidifuso. Me abrieron una puerta de esas de tres metros de alta y tras ella habia una mesa muy grande y un señor muy serio de pelo blanco trabajando en ella.

Me miró y no dijo nada. Miró al funcionario que me acompañaba y el funcionario me miró a mí. Cuando aquel señor tan serio me volvió a mirar pensé que me tocaba presentame y lo hice en mi italiano macarronico. Otra tanda de miradas en silencio al funcionario y a mi y al final me pregunta que a donde iba o que quería, entendi el sentido pero no el texto. Le expliqué que venia al Ufficio Storico a consultar documentos, pero no parecian entender nada. «Si, tengo un mensaje de l’Aviazione italiana, autorizando la visita» decia yo, pero me puse a buscar en los papeles y el maldito papel no aparecía, al final llegaron a la conclusion que se habian equivocado de persona, me pidieron mil excusas y salimos del despacho. En el antedespacho la secretaria me explicó que el subsecretario esperaba a alguien llamado de apellido ‘Storico’, se volvieron a deshacer en excusas yo les dije que no había ningun problema, que estaba encantado con un recibimiento de semejante categoría y me pusieron un soldado, esta vez de aviación para que me acompañase al Archivo.

Cuando por fin llegué a las dependencias del Ufficio Storico me encontré una recepción más sencilla pero igualmente amable. Me dieron la guia de temas de la documentación MDA-OMS (Ministerio Difesa Aeronautica- Operzazione Militare in Spagna) y me llevaron a la sala de lectura.

Después de darme cuenta que había olvidado algunos esquemas de trabajo que había preparado especialmente, me he puesto manos a la obra. A las dos he salido de alli bastante satisfecho del rendimiento obtenido aun siendo el primer día.

Al salir he llamado por teléfono a Mercedes y le digo «Hola cariño, Donde estás?, y me dice: «en Barcelona, claro!», Cuando le he contestado con una exclamación algo así como «Pero qué dices!», me ha dicho Ah, claro, tu llamas a tu mujer, y yo soy Mercé Molist!».

Cuando por fin he localizado a mi esposa, estaba esperandome en la habitación. Nos hemos ido a comer a un restaurante próximo. El resto de la tarde lo hemos dedicado al turismo, para acabar cenando en Baffeto una memorable pizzeria próxima a la Plaza Navona. Alli hemos conocido al vernos obligados a compartir mesa a una agradable pareja de estadounidenses. John y Sherry son de Pensilvania y pasaban una semana de vacaciones en Italia. Nos hemos contado parte de nuestra vida. John habia estado en Madrid y hablaba un poco de español y yo he desempolvado mi inglés. Hemos quedado en escribirnos para que les envie por email la foto que hemos hecho.

Sin embargo no podré poner las fotos aqui hasta que estemos de vuelta y pueda subirlas a Flickr desde casa.

En definitiva, ha sido un día muy intenso y ahora solo tengo ganas de irme a dormir, pero estoy aqui peleándome con este teclado italiano que no tiene acentos y me obliga a codificar cada letra con acento o n con tilde.

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Antes del examen

No cambiamos. Con esfuerzo, maduramos y mejoramos un poco, pero como decia Manuel Darío en la Academia, «El destino es el destino y el que nace lechón, muere gorrino«. Y yo de estudiante me pillaba el toro casi siempre y el día antes del examen tenía que pegar un apretón.

Y eso es lo que me pasa ahora que estoy aqui preparando los papeles para llevarme al Ufficio Storico al mismo tiempo que la maleta. Diagramas, esquemas y listados de operaciones y de números de carpetas para consultar. He llamado a mi amigo Miguel Santiago Puchol y me ha inundado con un torrente de datos y recomendaciones. Miguel es un hombre asombroso al que le sobra la capacidad para los detalles que a mi me falta y como buen auditor tiene la cabeza organizada como un cuartel: cada cosa en su sitio y a su hora y de un sitio a otro corriendo. La verdad es que su aportación es muy importante y creo que me va a servir para aprovechar el tiempo, lo cual es fundamental, porque la hora de archivo en Roma, incluso a pesar de las ofertas de Ryanair, sale muy cara.

Tambien he hablado por teléfono con el Tenente Coronel Bartallani, al que me han indicado como ‘enlace’ desde la agregaduría donde además me han ayudado para reservar el alojamiento y solicitar la visita al archivo. Mañana me esperan. La verdad es que ahora que pienso, he movilizado a un montón de gente para mi investigación y todos han sido extremadamente amables. Si alguna vez el resultado de este estudio se publica, el apartado de los agradecimientos será merecidamente extenso.

Estudio

Hoy llueve en Figueras y según las previsiones, mañana y pasado lloverá en Roma. No deberíamos haber retrasado tanto el viaje. Septiembre es un buen mes para disfrutar de vacaciones.

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El peso de la tecnología

Estos días estoy como loco preparando el viaje a Roma. Ya había escrito sobre la angustia precinética, pero ahora la sufro multiplicada varias veces, porque tengo que hacer varias listas.

Una cuestión inexplicable es por qué los cachivaches que se supone tenemos para facilitarnos la vida, nos la complican tanto. El teléfono no es muy grande, pero en el equipaje viaja el cargador de baterías que ocupa casi más que el propio teléfono. Es evidente que no puedo viajar sin mi PDA, donde almaceno un montón de datos que frecuentemente no encuentran una conexión disponible en mis neuronas y de paso las dejan libres para otras cuestiones. Si puedes apuntarlo, no lo memorices. Lo malo es que la PDA necesita otro alimentador de batería, especialmente si voy a estar mas de tres días fuera de casa. Si la quiero usar como reproductor de MP3, hay que llevar auriculares y la pinza para colgarla al cinturón por si salgo sin chaqueta. No es una PDA con GPS y tengo uno aparte que puede usar en el coche o a pie, pero esta vez lo dejaré en casa y disfrutaremos perdiéndonos en la ‘ciudad eterna’. Entre otras cosa porque si lo llevase tendría que levar también otro cargador particular para el aparatejo.

El Ordenador portátil es la gran duda. En este viaje me sería sin duda muy util ya que el motivo principal es acudir al ‘Ufficio Storico’ de la aviación militar italiana para consultar documentación sobre la guerra civil. Tengas o no tengas a mano una red WiFi, siempre puedes ir escribiendo las crónicas del viaje en el ordenador para subirlas al blog cuando tengas ocasión de conectarte. Además siempre permite descargar cómodamente las tarjetas de las cámaras de fotos e incluso, en un momento dado, usarlo como reproductor de DVD, música o para echar un jueguecito y matar un rato tonto o hacer algún dibujo con el puntero. (se trata de un TabletPC). Si no llevo el ordenador tengo que considerar el incorporar un disco duro con conexión USB y el lector de tarjetas más el puente USB para transferir los datos de las tarjetas.

Pero las consideraciones de peso y espacio son importantes cuando se viaja en Ryanair. Y se viaje con la compañía que se viaje, hay que ir con el ordenador a cuestas ya que exponerlo a la manipulación habitual de equipajes sería una temeridad sin sentido. Si finalmente decides cargar con el ordenador has de pensar si llevas el pié de la PDA para sincronizarla, el lector de tarjetas de memoria, si llevarás el ratón o usarás el area táctil incorporada (Barbarismo: Touchpad) que es bastante mas incómoda. Y naturalmente no nos olvidemos de su fuente de alimentación y correspondientes cables además de un adaptador adecuado a los enchufes del país que vamos a visitar (algo que adquiere tintes dramáticos en términos de espacio si se trata del Reino Unido).

Un viaje sin cámara de fotos es impensable. Tengo tres posibilidades a considerar. La minúscula de la familia es la Nikon 3200 de mercedes. Resulta muy apropiada porque hace unas fotos estupendas y cabe en cualquier bolsillo. Ante la eventualidad de un uso intensivo hay que añadir un cargador de baterías y un juego de baterías recargables de repuesto. La siguiente opción es mi Nikon 4300 que aunque ofrece pocas ventajas me resulta muy cómoda, salvo que implica otro cargador de baterías (menos voluminoso que el cargador rápido Hama de las pilas de la 3200). tendré que elegir entre una de las dos y antes resolver otra cuestión.

En este viaje necesitaría llevar una reflex digital, entre otras cosas para hacer de escáner de mano con algunos documentos. Miguel Santiago Puchol me hablo hace un tiempo de una pequeña maravilla que es un escáner de mano que descarga los archivos leídos en una tarjeta SD, pero lo cierto es que el presupuesto ya no llegaba a esta pequeña maravilla. Cargar con la reflex implica rentabilizar el cargador de la 3200 y usar un solo tipo de tarjetas -las SD- que no precisan del lector de tarjetas, porque el portátil lleva lector de ese tipo incorporado.

Las gafas de ver y las de sol, carpeta con documentos, ¿linterna?…y en este caso la navaja de los bocatas tendrá que quedarse en casa para evitar sorpresas en el aeropuerto. A pesar de ello, creo que antes de salir de casa voy a tener que someter a esta lista a una severa cura de adelgazamiento, mientras reniego como otras veces contra los que han decidido que no existan cargadores de baterías universales o enchufes de corriente continua que eviten el peso de los transformadores y espero que llegue el día en que me llegue el presupuesto para llevar cámara, teléfono GPS y PDA en el mismo trasto y si es posible que use pilas que duren un lustro, se conecte a internet vía WiFi y despliegue un teclado virtual ante si cuando sea necesario. Todo ello son cosas posibles de la que solo nos separa la cifra que marca el precio.

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Instalación de Ubuntu

Había instalado varias distribuciones de Linux. Tengo una de las últimas versiones de SuSE antes de pasar a ser propiedad de Novell. SuSE resulta muy cómoda de instalar, trae muchas aplicaciones y es la distribución que más veces he instalado. La última que instalé, sin embargo era la versión 10 de Mandrake o mejor dicho de Mandriva.

Logo

Esta vez voy a decidirme por Ubuntu una distribución derivada de Debian y de la que todo el mundo habla tan bien. Creo que Ubuntu usa por defecto el escritorio de Gnome y yo he usado siempre el de KDE cuyo aspecto me gustaba más, pero no creo que esto sea un problema.

Una vez configurada la CMOS-BIOS para que arrranque desde el CD-ROM, he puesto el CD de instalación de Ubuntu y he encendido el ordenador.

Despues de las preguntas sobre el idioma y el teclado se ha puesto a reconocer el Hardware. La instalación se ha detenido al llegar al 86% del tercer paso, la detección de hardware. Al final ha lanzado un mensaje:

Se produjo un error al detectar el fichero “Release”, el CD-ROM no parece tener un fichero “Release” válido o no se pudo leer ese fichero correctamente.

Y me dice que puedo continuar, pero que aunque funcione la segunda vez, puedo tener problemas más tarde. Vaya papeleta: tengo que elegir si tengo los problemas ahora o más tarde.

Sospecho que los problemas pueden venir de un fallo de hardware en el lector de CD-ROM que funciona como esclavo y ya había dado algún problema, así que decido desinstalarlo y esta vez todo va de maravilla.

De nuevo, las primeras preguntas son sobre el idioma y el teclado: español de España y adelante, la siguiente es por el nombre de la máquina. Todos los ordenadores de mi red doméstica tienen nombres de islas griegas. No sé si es que el nombre no le ha gustado pero lleva un rato pensándoselo. ¿Estará formateando el disco? No, solo lo estaba reconociendo.

Aquí tenemos la siguiente dificultad, pero me la tengo merecida por listillo. Para forzar el reconocimiento del disco duro externo conectado por USB lo he conectado antes de arrancar y ahora las opciones de formateado no estaban claras, no quisiera que me formatease el disco de 80 Gb. donde tengo copias de seguridad de la información… A través de los menús de la instalación he borrado la partición FAT32 del disco interno, seleccionándola y borrándola después y a continuación le he dicho que use el espacio libre contiguo más grande y sin tocar más ha ofrecido colocar allí la partición principal ‘/’ y otra mas pequeña de ‘intercambio’. Y la instalación sigue adelante.

Ya estamos ‘instalando el sistema base’. Después de un buen rato trabajando solo y copiando paquetes en el disco duro (no he contado el tiempo porque estoy entretenido escribiendo en el portátil para mi blog) me dice que le hacen falta paquetes y que si puede bajárselos de internet. Seguramente ya sabe como, porque le digo que sí y no protesta, parece que se ha entendido perfectamente con mi router.

Más tarde pregunta el nombre del usuario principal, diferente del root. Elijo además un nombre de usuario para la cuenta y una clave y sigue hasta que expulsa el CD de instalación y dice que ha completado la primera etapa. En la siguiente, sin el CD-ROM dice que instalará mas paquetes. Retiro el CD y continuamos. El PC se reinicia y…¡Arranca Ubuntu! Aunque por el momento parece seguir muy ocupado cargando paquetes y configurando opciones

Finalmente aparece la pantalla inicial y pide el nombre de usuario. Uso el que he introducido durante la instalación y me doy cuenta de que no me ha preguntado por el password del root.

Cuando intento realizar una operación reservada al root me pide el password, pero no sé cual usar pues no he dado ninguno. Realizo una consulta en internet y buscando “ubuntu root password” en Google aparece rápidamente la solución. Ejecuto las instrucciones que he encontrado y ya tengo un usuario root con clave.

En general creo que ha instalado demasiadas cosas que no voy a usar, y el tamaño de letra es muy pequeño, voy a reiniciar el ordenador y empezar a ajustarlo a mis preferencias. Ya os iré contando como me va.

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Migración de Windows a Linux

Después de muchos días de pereza, por fin me he decidido a instalar Linux en el ordenador de sobremesa. Llevaba mas de un año usando el portátil porque unos problemas de configuración, creo que la pérdida del registro de Windows, me habían dejado inservibles prácticamente todas las aplicaciones. Pero aún había que trasvasar los datos y ese era el motivo de mi pereza. Por fin, los datos a salvo, he seguido con mi plan de migrar a Linux.

La primera vez que intenté pasar de Windows a Linux encontré algunas dificultades. Básicamente, había muchos programas que usaba en Windows para los cuales no conocía equivalente en Linux o bien yo no dominaba ese programa equivalente. Sencillamente no podía volver a aprender a usar todos los programas.

Decidí hacer un plan de transición de Windows a Linux. Tenia que eliminar mi dependencia de los programas que usaba en Windows, as´que empecé a buscar sustitutos de los mismos que funcionaran en Linux. Como no podía tener dos ordenadores trabajando al tiempo, empecé a buscar programas de software libre que tuvieran versión para Windows y para Linux.

Uno de los primeros fué GIMP, el programa GNU de tratamiento de imágenes. Yo había usado sobre todo Paint Shop Pro, que es muy parecido a Photoshop y GIMP cambiaba completamente los menus, las ventanas, todo era diferente y me costó acostumbrarme. Sobre todo lo que me desesperaba era hacer con dificultades cosas que dominaba a la perfección con Paint Shop Pro. Con tiempo y paciencia he ido aprendiendo a usar con soltura GIMP, sin abandonar del todo mis antiguas herramientas para las ‘urgencias’. Ahora creo que puedo por fin apañarme usando solo GIMP.

Quizás el más fácil de sustituir fué Internet Explorer. Aunque no pensae usar jamás Linux no volveria a Intenet Explorer por nada del mundo. Firefox es el navegador que uso y cada día me da nuevas satisfacciones. Además de su velocidad, comodidad y facilidad de uso, me gusta la potencia que le confieren las extensiones. Creo que es un gran acierto toda la filosofia XUL que permite usar los recursos ya instalados en las librerías de Mozilla para convertir los programas en auténticas herramientas específicas. Yo uso tres herramientas para Firefox sin las cuales me resultaría difícil diseñar páginas web, la ‘Developers Toolbar’ con multitud de herramientas para inspeccionar y depurar el estilo y otros aspectos de las páginas, ‘Mesure it’ que me permite medir las dimensiones de los objetos en pantalla en pixels y ‘ColorZilla’ que me permite obtener los códigos de color de cualquier cosa que aparezca en el navegador ademas de contar con herramientas de paleta de colores.

Hace tanto tiempo que uso Thunderbird para recoger el correo que no recuerdo ninguna ventaja de mi anterior programa….naturalmente Thunderbird tiene una versión para Linux y espero ni siquiera notar el cambio, aunque me consta que hay otros magníficos clientes de correo para Linux

Otra transición fácil fué la de las aplicaciones de Ofimática. Open Office es una gran herramienta que ha llegado en su versión 2.0 a un nivel excelente. Su apariencia y manejo es muy familiar para quien haya usado la suite de Microsoft. Para migrar desde esta solo hay que renunciar a algunas prestaciones superficiales que yo particularmente usaba poco. No creo que sea imposible vivir sin los rótulos ‘Word Art’ y otras cosillas. Yo desde luego las uso poco en MS Office. Escribo esto y me asalta la duda de si Open Office tendrá algo parecido y yo no lo sé, pero es que yo uso el procesador, básicamente para escribir, como en este mismo momento. Uso Open Office Writer para la mayoría de mis textos destinados al blog por la facilidad de usar su corrector ortográfico, que a pesar de algunos lapsus, resulta muy útil. Luego mediante ‘copiar y pegar’ van a parar a Word Press.

Un programa que me hacía la vida muy fácil, a pesar de todos sus inconvenientes y que me resultó difícil sustituir fué Front Page. Como en Front Page 2003 puedes desactivar la molesta costumbre que tenían sus predecesores de cambiar el código HTML que escribes me resultaba muy cómodo usarlo como editor de sitios web que permite la rápida creación de archivos y carpetas, pero sobre todo usarlo para subir archivos por el simple procedimiento de arrastrarlos desde una ventana del explorador de Windows a la de Front Page. NVU es un editor HTML que permite además de escribir páginas y hojas de estilo, gestionar los sitios a través de sus prestaciones como cliente FTP. Es modesto, pero eficaz, aunque aun no tengo con él toda la práctica que quisiera.

En los gráficos vectoriales también fue duro desprenderse de Corel Draw, que usaba solo esporádicamente pero con el que tenía una gran familiaridad y me servia como la potente herramienta de dibujo que es. Inkscape es un programa que lo sustituye de forma eficaz, cuyo formato base es el estándar SVG y que me ha sorprendido por su versatilidad y potencia. Quizás su punto débil sea la transformación a diferentes formatos vectoriales que supongo será debida a la naturaleza de propietarios de estos. Desde luego si pudiera pasar del formato CDR de Corel Draw a SVG las librerías de dibujos propios que tengo, seria mi herramienta definitiva.

Naturalmente hay otros programas y utilidades que uso en Windows, algunos de ellos no tendrán equivalencia en Linux, pero sin duda eso también pasa al revés y solucionado lo fundamental a lo demás solo queda acostumbrarse.

Por otra parte tampoco voy a perder de vista a Windows ya que en el trabajo tengo instalado Windows 2003 sin posible solución por el momento y el portátil que es un Tablet PC seguirá usando por ahora Windows XP Tablet PC Edition.

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La Sombra del Viento

PortadaPor fin he podido acabar el libro de Carlos Ruiz Zafón. Me lo había dejado mi vecina y lo tenía a medio leer el novio de su hija, yo esperaba leerlo en unos dias pero la cosa se ha complicado y leyendo un poco cada día no terminaba nunca. Por fin el jueves pude ponerme de forma intensiva.

Tuve que hacer una croquis con los personajes y sus relaciones, pues con esa lectura discontinua no podía conservar el complejo argumento en la memoria. Hice un gráfico y todo quedó claro. A partir de ahí y de un tirón, al final del libro. No os copio aqui el gráfico porque aunque es poco entendible, no quiero chafarle a ninguno el placer de ir descubriendo por si mismo la trama y las relaciones entre los personajes.

Me ha gustado muchísimo. Es un libro magníficamente construido y no es de extrañar que haya tenido el éxito que ha tenido. No solo es sólido desde el punto de vista argumental sino que es muy original con un desarrollo de dos tramas paralelas, en el presente y en el pasado que se enroscan una sobre la otra para confluir en el desenlace sin trampas ni fantasias.

Si tengo que formular alguna crítica, quizás lo que menos me ha gustado del libro es una escena de tiros que podría resolverse de forma más sencilla. Quizás el deseo de mantener la tensión y la intriga en un estilo cinematográfico ha hecho que esa escena, en mi modesta opinión, no resulte a la misma altura que el resto del libro, pero se trata solo de media página, asi que se puede soportar perfectamente.

El resto es ameno, apasionante y atractivo para aquellos que amen la literatura el libro encierra un encanto poético y rezuma amor por los libros, para los interesados en la acción una trama enrevesada y emocionante, muchas referencias a la ciudad de Barcelona y varias historias de amor para los más sensibles. Una obra maestra por los cuatro costados.

Laberinto

Al ver esta fotografía en Flickr me he quedado prendado, porque me parece que representa de forma gráfica el laberinto de la trama y la relación de esta con los libros. No me he podido resistir a ponerla aqui. Ya he investigado como está hecha y tengo anotado en la agenda hacer experimentos similares, pero mientras tanto he pedido permiso a Alexandre, su autor para ponerla aquí. Me lo ha concedido poque esta imagen tiene una licencia Creative Commons

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