Ladrones de lluvia

La prensa ha agitado de nuevo una de las mas recurrentes leyendas urbanas relacionadas con la aviación que consiste en creer que hay aviones que ‘desacen’ las nubes para evitar que llueva. Una cuantas consultas en la red nos permiten ver que esa misma noticia, publicada esta semana por El Mundo y Antena 3, fué motivo de atención por parte de Tele 5 en abril del 2005 y también del mismo diario El Mundo en 1996.

En una visita a Villanubla, a finales de los 70, en uno de los hangares había un avión civil, un bimotor que no recuerdo si era a hélice o reactor, porque lo que llamaba la atención era que estaba erizado de antenas y lleno de aparatos electrónicos.

Preguntamos y nos dijeron que se trataba de un programa de colaboración con una universidad americana que estudiaba la forma de provocar lluvia y evitar el granizo.

El experimento, similar a otros realizados en otras partes del mundo, consistía en meterse en las nubes y medir el diámetro de las gotas. Si aparecía un punto en el que se encontraba una gota interesante el avión llevaba unos aparatos capaces de dirigir una maniobra para volver exactamente al mismo punto de la nube donde se había encontrado, teniendo en cuenta el movimiento de la nube.

Sobre los principios para provocar la lluvia nos dieron una serie de explicaciones que yo intentaré repetir aquí, con la reserva de que no soy un experto en el tema y que después de casi treinta años, la memoria me puede fallar en algún detalle. Nos dijeron que las nubes son agua. Gotas muy pequeñas de agua. Cuando esas gotas se juntan forman gotas más pesadas y llega un momento que pesan demasiado y empiezan a caer. Llueve. Es decir, se produce lluvia a partir de un diámetro determinado de las gotas de agua. Para provocar la condensación de ese agua es para lo que se ‘siembran’ las nubes con determinados productos químicos cuyos cristales actúan como los cristales de la ventana donde se condensa el agua atrayendo agua y provocando la formación de gotas que engordan y caen.

Si lo que se congela son gotas pequeñas, nieva; pero si la temperatura desciende bruscamente y son gotas de agua las que se hielan, graniza. Estas gotas al caer van atrapando a otras gotas, si estas se van helando al tocar la bola de granizo a muy baja temperatura, la bola crece y se forma un pedrisco. Una forma de evitar el granizo es provocar la lluvia antes de que baje demasiado la temperatura.

Sobre la efectividad de estas técnicas, los científicos a los que preguntaros se mostraron escépticos. Dijeron que si existía alguna incidencia sobre las lluvias en una región, esta era muy pequeña y que como la cantidad de lluvia esperada no es un parámetro exacto, el error en la apreciación podía ser mayor que la incidencia. En la información recogida de diferentes fuentes hay diversidad de opiniones y pocos datos concretos, Normalmente cada uno cuenta la historia según le interesa.

Y luego apuntaron también que suele ocurrir que la combinación orográfica y el microclima de una zona hagan que las nubes pasen sobre una zona sin dejar lluvia para descargar en otra zona adyacente cuya orografía es mas propicia, por ejemplo porque las montañas detenga las nubes o las hagan subir a alturas donde el aire es mas frío y su agua se condense. Si en la primera zona se provoca lluvia de forma artificial, es evidente que esa lluvia ‘de más’ será ‘de menos’ en la zona adyacente donde habitualmente descarga lo cual ya apuntaban como posible origen de conflictos si se hiciera público.

A mi me pareció que estaban mucho más emocionados por la precisión con la que eran capaces de medir las gotas de lluvia en una nube que por el hecho de ser capaces de hacer llover, aspecto sobre el que como digo, eran muy escépticos.

Yo me imagino que tales programas de investigación no serian secretos y es posible que en la prensa de Valladolid de la época saliese algo. Ahora, visto lo visto, supongo que cualquier labriego que se enterase de algo vería confirmados sus mas profundos temores: Les robaban el agua.

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Wikimedia Commons

Wikipedia es un proyecto que muchos conocereis y que pretende construir una enciclopedia libre con la participación de los usuarios que pueden escribir artículos y corregir, modificar o ampliar los existentes, a través de una aplicación llamada ‘Wiki’ que permite a los visitantes de una web construida con ella, modificarla.

Es muy posible que a estas alturas el párrafo anterior sea una obviedad para muchos de los lectores. Pero yo, que procuro contribuir a la Wikipedia, no dejo de asombrarme de las cosas que en ella se pueden encontrar.

Wikipedia tuvo un cierto problema para ilustrar los artículos al poner el acento en la necesidad de que los contenidos aportados sean exclusivamente contenidos libres de derechos de copia para que los artículos de Wikipedia sean realmente libres y puedan copiarse sin problemas legales en ningún país del mundo.

Al ser un proyecto nacido en Estados Unidos inicialmente se aplicó una característica de la legislación de aquel pais conocida como ‘Fair Use’ que permite en determinadas circunstancias usar una imagen con derechos de autor para ilustrar una información. Pero debido a los problemas legales que eso podria conllevar en otros paises y para contar con una base de imagenes autenticamente libre, la Fundación Wikimedia lanzó el proyecto Commons, un repositorio que acumula imágenes libres de derechos de copia aportadas por los usuarios.

¿Hay alguna foto de la ciudad o pueblo donde vives?. Es una excelente oportunidad para contribuir a la wikipedia liberando para su uso libre alguna fotografía propia con un paisaje de nuestra ‘patria chica’ o de los lugares que visitamos. Yo lo hice con Camprodón, aportando una imagen desde una perspectiva que me encanta.

Ahora que la falta de tiempo me hace ser poco productivo en la redacción de artículos, he pensado que seleccionar imágenes y subirlas a Commons no requiere tanta dedicación y estoy podria incrementar mi hasta ahora modesta aportación de imágenes.

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El día del recuerdo

Mi estancia en Inglaterra, hace ya casi diez años, coincidió con el mes de noviembre y por ello tuve ocasión de conocer la tradición del Remembrance Day o Poppy Day.

Me sorprendió la cantidad de gente que llevaba aquella cosa roja en la solapa los primeros días de noviembre. Me explicaron que el día 11 se celebraba el “Día del Recuerdo”, en memoria de todos los británicos que habían muerto en la primera y segunda guerra mundial y también en otras guerras.

Se celebra el día 11 de noviembre porque fue en esa fecha, precisamente a las 11 de la mañana cuando se firmó en la ciudad francesa de Compiègne el armisticio que puso fin a la primera guerra mundial. Instituido en 1919 por el rey Jorge V, se celebra desde entonces en el Reino Unido y diversos países de la Commonwealth.

Poppy

Me contaron que la amapola es el emblema de ese día porque su forma, un circulo negro rodeado de una mancha roja, recuerda una herida mortal y de esa forma recuerda a los muertos en combate. Luego he leído en algunas páginas que se eligió por ser una flor abundante en los campos donde se habían celebrado las cruentas batallas de la guerra europea.

El mismo día once del onceavo mes, a las once de la mañana se suele celebrar un acto en muchas ciudades del Reino Unido. En Cambridge lo hicieron en la impresionante explanada de Parker’s Place, frente a la cual se encontraba la escuela a la que yo acudía a estudiar inglés.

En el fin de semana siguiente se celebran desfiles, oficios religiosos y reuniones de veteranos para honrar a los que murieron. Aquel año fue precisamente el fin de semana que habíamos escogido para que Mercedes viniera a Londres y pasar juntos el fin de semana. La afluencia de veteranos me impidió encontrar sitio para alojarnos en el Club de la RAF y tuve que conformarme con un modesto hotelito en el norte de Londres, caro e inmensamente cutre, un detalle de los que más contribuyó a que Mercedes calificase aquel fin de semana como una de sus peores experiencias de viaje y prometiese no volver a Inglaterra “al menos hasta que usen el Euro y no haya que cambiar moneda”.

Pero esta triste historia del fin de semana londinense la contaré otro día, hoy quiero solo recordar como me impresionaron las cruces que se alineaban en los parterres frente a las iglesias, en los jardines o en los sitios más insospechados. Eran pequeñas cruces de madera, algunas parecían hechas con dos palitos del tamaño de los que llevan los helados, con su amapola en el centro y siempre un nombre. En casi todos los sitios formaban en grupos diferentes según los cuerpos de pertenencia, la Armada, los Ingenieros, la RAF o los Reales Fusileros.

A mi, que no tenia nada que ver con aquellas gentes ni con aquel país ni con las guerras en las que habían perdido la vida los propietarios de los nombres que figuraban en las cruces, todo este espectáculo me emocionaba y me ponía la carne de gallina.

No podía dejar de pensar que debía merecer la pena morir por un pueblo que recordaba a sus soldados de esa forma. En cualquier caso, si no hay nada que pueda compensar una vida, al menos los familiares deben de ser conscientes de que su pérdida y su dolor es compartida, comprendida y agradecida por sus compatriotas y como una nación que se comporta de esa forma siempre encontrará ciudadanos dispuestos a defenderla.

Dicen que las comparaciones son odiosas. Yo dejaré a los que han leído estas lineas que hagan su propio ejercicio de comparación y de meditación sobre lo que se pide, lo que se espera y lo que se da a aquellos que en contra del mas fuerte de los instintos -el de supervivencia- arriesgan y muchas veces pierden sus vidas convencidos de que lo hacen por el bien común, la verdad y la justicia.

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Una alianza sospechosa

Me da la impresión de estar ‘inventando la pólvora’, porque seguro que alguien lo habrá dicho ya, pero lo que yo creo es que Microsoft siempre ha practicado aquello de ‘Si no puedes con ellos, unete a ellos’. Se trata de unirse al grupo y acabar dirigiéndolo o quedándose con él. La historia podría escribirse de este modo:

  • 2006. Microsoft hace Windows ‘compatible’ con Linux.
  • 2007. Microsoft pone a gente a programar para ‘mejorar’ Linux
  • 2008. Microsoft hace Windows y Linux ‘muy parecidos’.
  • 2009. Microsoft desarrolla un escritorio para Linux (Windux) que le hace la competencia a Gnome y KDE con los que no es en absoluto compatible.

Logicamente los millones de usuarios que usan Windows seguirán usando lo que Microsoft les dé, sin mirar lo que haya dentro. La comunidad Linux se vuelve perezosa porque es mas cómodo que te den las cosas hechas y los programas de Microsoft, ¡Son tan fáciles de usar!, ¡Son tan compatibles con todo!, ¡Son tan bonitos!.

Antes de diez años la mayoria de los usuarios creerán que Linux lo inventó Bill Gates y que Gnome era un clónico de Windows 2.0.

Aunque el corazón del nuevo sistema operativo mayoritario es un fork del antiguo Linux, la mayor parte del código lo aportan los programadores de Microsoft y es el sistema de uso mayoritario porque es donde mejor funciona el sistema de ventanas Windux que es el más bonito y donde corren los juegos y los reproductores de musica, video y con el que son compatibles todos los periféricos imaginables.

El dia que Microsoft tenga su distribución de Linux llegará, pero ese dia Linux no habrá ganado la partida, sino que quizás estará a punto de perderla.

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Urracas fértiles

Hay personas que actúan como urracas, acumulando objetos a los que nunca dan utilidad. Las urracas humanas tienen varias subespecies y yo solo voy a hablar de las urracas de costumbres fértiles, es decir a aquellas que dan a la acumulación de cosas un sentido útil, incluso de servicio y obtienen de ello un enriquecimiento espiritual o una fuente de sabiduría.

Los coleccionistas son urracas de este tipo cuando su colección es una excusa para la acumulación paralela de conocimiento sobre el objeto de la misma, cuando en el ánimo del coleccionista prima la belleza sobre el valor económico y cuando la colección es un medio que impulsa a compartir su belleza y el conocimiento asociado en lugar de provocar el retraimiento, la codicia o el autismo sustituyendo a la relación social.

Yo siempre he evitado ser un coleccionista clásico. Creo que es una elemental medida de prudencia obligatoria para los que vivimos de un sueldo y que en este caso es también una medida de profilaxis que ayuda a mantener una relación familiar sana y libre de muchas discusiones.

Sin embargo admiro a aquellos que han tenido la constancia y la voluntad de reunir una colección, documentarla y exponerla. Su esfuerzo y su trabajo nos enriquece a todos y preserva una parte de nuestra cultura. Muchos de ellos han salvado piezas que han llegado a ser antiguas porque sobrevivieron a un tiempo en que solo eran «viejas».

Hay sin embargo un tipo de coleccionismo interesante, asociado con los ordenadores e internet. Se trata del coleccionismo virtual. En los spotters, por ejemplo, la posesión de una dispositiva única ha cambiado por la exhibición de una imagen miles de veces visitada. En otros campos la posesión de objetos de átomos se sustituiría por la acumulación de bits, bien sea imágenes u otro tipo de información recogida en la red o en otras fuentes, digitalizada y organizada para su consulta desde el ordenador.

Nota: Editado el 26/03/2024 para corregir caracteres codificados erróneamente en el proceso de copias de seguridad y restauración.

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Barrapunto o Menéame

Suelo visitar los dos sistemas de noticias, Barrapunto y Menéame porque recogen frecuentemente una gran parte de la información que me interesa. Por una cuestión de economía de tiempo quisiera poder prescindir de algunas de las webs que visito con asiduidad.

Ya abandoné la lectura de los titulares de Google News debido a que, como la prensa diaria, recoge mucha información que la verdad, no me importa en absoluto. Aunque el coste es estar un poco peor informado, el tiempo va mucho mas caro que eso y necesito encontrar sistemas más eficaces de seleccionar para leer estrictamente lo mas relevante. En caso contrario acabas perdiendo el tiempo informándote sobre trivialidades irrelevantes. Al menos irrelevantes en mi vida diaria y aún en mi criterio sobre temas generales. Ya ni la sindicación de titulares mediante RSS me permite echar un vistazo breve a todo lo que quisiera leer, pero me resulta difícil decidirme.

Al final acaba uno merodeando de forma aleatoria por diversos sistemas de noticias, las entradas de algunos blogs de gurús y de gente sesuda e importante o y por otros de mindangos simpáticos y ocurrentes sin descartar las portadas electrónicas de los medios o sobre todo las noticias seleccionadas, que en mi caso son las alertas de Google. Estas alertas son bastante útiles. Es como si cada día buscaras las noticias relacionadas con un tema. No tienes que hacer esa búsqueda, creas una alerta y Google te las envía a tu buzón.

Barrapunto suele contener exclusivamente noticias relacionadas con las tecnologías de la información (TI). Es como mucho más «geek» que Menéame y sobre todo sus noticias me parecen bastante más elaboradas por los contribuyentes, que suelen enriquecerlas con varios enlaces, mientras que en Menéame solo suele aparecer la referencia y un comentario escueto.

Menéame recoge noticias más generales aunque el hecho de ser aportadas por los usuarios ya supone un filtro puesto que los visitantes de una web de ese estilo son algo mas «geeks» que la media de los lectores de la prensa diaria. Por otra parte, la popularidad de una noticia no siempre es equivalente de interés y el propio éxito de Menéame convierte sus noticias en efímeras ya que las nuevas noticias aportadas van «empujando» a las anteriores.

En resumen Barrapunto es informática y tecnología con buenos enlaces y Menéame variedad y actualidad pero desde un punto de vista también algo geek. Creo que no he resuelto nada.

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Vivir en el Espacio

La noche que Armstrong pisó la Luna mi madre me levantó de la cama para que pudiera verlo. Sabía que el viajar al espacio era uno de mis sueños infantiles más preciados. Allí ante la televisión pude ver las borrosas imágenes del pequeño paso para Armstrong y el gran paso para la humanidad.

Sin duda alguna nuestra generación ocupará un lugar en la historia del tiempo aunque solo fuera por este hecho excepcional, aunque hemos tenido el privilegilegio de ver otras conquistas tecnológicas excepcionales.

Por todas estas cosas, desde que Juan Jesús me habló de la exposición ‘Vivir en el espacio’ y de su presencia en Figueras estaba impaciente por verla. Y el pasado dia 25 no podía faltar a la inauguración de la misma.

La exposición está compuesta por una colección de objetos relacionados con los viajes espaciales. A mi modo de ver, quizás su máximo valor es que no es una colección de objetos procedentes de la NASA, y por tanto no es un canto a la gloria de un pais. La diferente procedencia de los objetos que combina piezas procedentes de China, Rusia, los Estados Unidos y la Agencia Espacial Europea confiere a la muestra un equilibrio y un punto de vista histórico muy interesante.

Vivir en el Espacio

El valor de los objetos no está en absoluto relacionado con su coste de producción o su papel clave en grandes momentos históricos de la astronáutica, aunque muchos de ellos si han estado presentes en hitos importantes de esa historia. Su auténtico valor proviene de la historia cotidiana que nos cuentan, una historia de estudio, trabajo, investigacion, esfuerzo, también de sufrimiento para adaptarse a las duras condiciones del espacio. Los trajes térmicos, los cascos protectores, los cables de seguridad en los paseos extravehiculares, la comida deshidratada o la interesante colección de trajes espaciales, de entrenamiento nos hablan del dia a dia de una actividad que se nos antoja de una dimensión épica, pero que esta exposicion nos ayuda a comprender en su dimensión más humana.

Una dimension que tambien nos informa sobre como los logros espaciales han influido en nuestra vida cotidiana ya que objetos sencillos, que usamos todos los dias, tienen su origen en las investigaciones derivadas de los programas espaciales. La cinta de velcro, los transistores, los pañales de un solo uso, las cámaras de aire en el calzado deportivo, la pasta de dientes, la monitorización de constantes vitales, el teflon, los tejidos resistentes al fuego o el policarbonato con el que se hacen los CD,s son productos desarrollados inicialmente para el espacio.

Otros elementos complementarios nos ayudan a situar la tecnología y la cultura del espacio en el universo del conocimiento. El traje de buzo como protección en un habitat extraño es un interesante precedente del traje espacial y los trajes de astronauta confeccionados para el cine nos sorprenden al descubrir como desde Julio Verne la imaginación y el descubrimiento han ido de la mano del progreso tecnológico.

La exposición estará abierta al público, de forma completamente gratuita en el Castillo de San Fernando de Figueras, desde los dias 25 de octubre al 25 de noviembre y está organizada por el Museu de la Técnica de l’Empordà una institución joven pero a la que nuestra ciudad debe ya interesantes iniciativas en la divulgación de la ciencia.

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Despedida de Roma

El lunes por la mañana yo me fuí de nuevo al archivo y Mercedes a pasear por Roma. Habíamos quedado que al salir del archivo iria a dejar la cámara y los papeles a la residencia y luego nos encontraríamos en el centro en algun sitio para comer. La llamé y quedamos en el Panteón.

Ir desde el Palazzo dell’Aeronáutica a la residencia me costó tres cuartos de hora, entre lo que tuve que esperar al autobús 649 y el monumental atasco de tráfico. Para ir al centro pensé que lo mejor sería tomar el metro, pero no había ninguna parada próxima al Panteón y entre bajarme en la Plaza Barberini después de un trasbordo o en bajarme en Plaza Cavour a donde el metro me llevaba directamente. Después de hacer esto último y recorrer medio centro de roma a pie, al medio día, hambriento y bajo el sol, todavía me encontré a Mercedes harta de esperar. Además según Via-Michelín me equivoqué de medio a medio pues mientras que de Cavour al Panteón hay 1,9 Km. de Barberini al mismo sitio son 1,1 Km. Como ya había dicho, son los inconvenientes de no contar con internet en cualquier sitio y en toda situación.

Nos sentamos a comer en un restaurante que ella había visto con unos menús y unos precios muy interesantes. Se llama ‘La Maddalena’ y está en la plaza del mismo nombre. Pedí una cerveza y Mercedes un agua yo tenia una sed bárbara y me bebí la cerveza de un trago según la pusieron en la mesa. Craso error. Mercedes quería probarla. Otra linea en el libro de las cosas que nunca jamás serán olvidadas…

Después de la comida nos tomamos un helado de una pequeña heladería de la via Panteon, que figuraba en la guía como una de las más antiguas y buenas de Roma. No repetiré como estaban los helados porque en Roma no he probado ninguno que sea malo o regular.

Fontana de Trevi

Dedicamos la tarde a pasear por Roma y casi a despedirnos de la ciudad visitando los sitios que mas nos habían gustado como la fontana de Trevi y encontrando aún otros nuevos como el Campidoglio. Al anochecer nos fuimos al Trastevere donde Mercedes tuvo que sentarse en una plaza porque tenía los pies destrozados.

Queriamos cenar pizza y estuvimos recorriendo tres o cuatro pizzerias intentando elegir la mas adecuada. De alguna manera tuvimos la obcecación de ignorar todas las señales de alarma y fuimos a meternos en la que sin duda era la peor elección. El local estaba vacío, a pesar de que otros tenían abundante clientela. La primera que nos hicieron fue cuando pedimos dos cervezas traerlas grandes. Nos cobraron dos euros por cubierto por unos trocitos de pan duro que pusieron de ‘aperitivo’ y las pizzas tenían unos componentes tan escasos que parecían masa con queso y algún elemento de adorno. Es sin duda difícil encontrar en Roma un sitio que hagan mal las pizzas y nosotros tuvimos la habilidad de encontrar el peor.

Caro y malo

Hicimos un esfuerzo para que el incidente no nos amargase la noche y de allí nos fuimos al bar de Makram, nuestro amigo egipcio, que se alegró lo indecible de vernos y se lamentó de nuestro tropiezo en la cena reprochándonos que no le hubiéramos consultado porque nos habría indicado la mejor pizzeria de Roma.

Pedimos unos dulces y un vino ‘frisanti’ pero nos recomendó otro. Nos sirvió un ‘Vino Santo del Chianti Classico’ que es un vino dulce exquisito, que me recuerda mucho el vino dulce de Garnacha que hacen en el Ampurdán, pero este era algo más suave y entraba de miedo. Allí estuvimos hablando y bebiendo, se empeñó en ponernos varias raciones de dulces y de vino aunque nos advirtió que solo nos cobraría la primera y en realidad luego no quería cobrarnos y además nos quería regalar una botella de un vino que eligió cuidadosamente y que no dudo que sería una maravilla. De ninguna manera se lo permitimos, el vino porque con las actuales normas de paranoia en la aviación civil era casi seguro que no podríamos llevarlas en el equipaje de mano y la cuenta insistimos en pagarla bajo el argumento de que ‘los negocios son los negocios’. Nos despedimos, pero si volvemos a Roma por cualquier motivo estoy seguro que el Bar Fidelio de Makram, en la Via de Stefanachi 5 del Trastevere va a ser el primer sitio que visitemos.

Al día siguiente Mercedes tenia los pies para pocos paseos y resignada, me acompañó al archivo. Pagamos la cuenta y llevamos las maletas a la sede de la Casa dell’Aviatore que hay en el complejo del Palacio de la Aeronautica, mucho mas próxima a la estación de Termini.

En el Archivo no tuve ocasión de despedirme de Paolo, aunque en previsión lo había hecho el día anterior y si me despedí de Barlatani, el Tte. Coronel que tan amablemente me había atendido los cuatro días que estuve allí. Espero que tendremos otras ocasiones de vernos pues creo que me queda mucho por ver en el archivo del Ufficio Storico.

Buscamos un restaurante para comer en el barrio donde se encontraba el hostal en el que habíamos pasado los dos primeros días y antes de pedir le preguntamos al camarero si podríamos comer en media hora, porque teníamos que salir de allí a las tres. Nos dijo que sí y pedimos. Un cuarto de hora después no había dado señales de vida y veo que sale del local y se va calle arriba, por lo que fui a hablar con el dueño. El dueño se alteró el camarero volvió y se alteró mas y me decía que hacía solo cinco minutos que había pedido y yo le decía que era un cuarto de hora, que tenia prisa y había mirado bien el reloj y el me decía que lo tenía adelantado. No sé que tendrá que ver que mi reloj fuera adelantado para saber cuantos minutos habían pasado, pero en fin, conseguimos que nos trajera la comida y toda de una vez. Me da la impresión de que lo hizo por molestar, pero a mi me vino de perlas, pude comer en veinte minutos y solo salimos a las rtes y cinco del restaurante. El resto de la tarde todo fue estupendamente, recogimos el equipaje y tomamos el autobus al aeropuerto, nuestro avión salio a su hora y en Girona nos recogieron Bea y Albert, su novio y nos fuimos a Figueras. Nos encontramos con Roberto en el McDonals y hicimos una cena familiar de comida basura mientras contábamos las novedades y nuestros niños nos preguntaban ‘que les habíamos traido’.

Hoy me decía Juan Jesús que me ha costado tanto escribir nuestra estancia en Roma porque esto no es un blog, sino un diario. Naturalmente tiene razón. Si miro los artículos del blog hay algunos que son propios de un blog, expresando opiniones sobre diferentes cuestiones y otros son auténticas páginas de diario personal. Podría separar mi blog de mi diario, pero creo qe a mi me gusta ir escribiendo las cosas como me salen, tal y como se las contaría a los amigos y familia si los tuviera a mano cuando me pasan o se me ocurren.

Ahora que ya he acabado con el viaje a Roma y he subido las fotos a Flickr, a ver si me da tiempo de ilustrar los artículos con algunas de esas fotos.

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Excursión por el Lazio

El domingo por la mañana amaneció soleado y a la hora que habíamos quedado teniamos a Alejandro y Kira esperándonos delante de la residencia con su coche para iniciar la excursión por el Lazio.

Durante el camino nos pusimos al dia de chismes y novedades en Figueras, y procuramos prestar mucha atención a las singulares indicaciones viales italianas. Alejandro dijo que puesto que teníamos tanto interés en Bomarzo empezaríamos allí, no fuera a ser que algun imprevisto nos impidiese la visita.

Así lo hicimos. Llegamos a Bomarzo después de algun pequeño rodeo por la compiña del Lazio y comprobamos que era un pueblo en lo alto de una peña. Según Alejandro ‘todos’ los pueblos italianos son ‘posiciones defensivas’. Desde luego, si hubieramos llegado alli el dia anterior en medio de la lluvia no sé que habria sido de nosotros.

EntradasEl Parque de los Monstruos estaba señalizado lo justo para evitar la desesperación. La entrada es algo así como un atraco teniendo en cuenta que se trata de dar un paseo por un jardin y ver unas estatuas. La tienda de recuerdos era también algo patética, pero el jardin y sus estátuas no me decepcionaron. Más que por la perfección de su esculpido las esculturas monumentales del tambien llamado ‘Bosque encantado’ o ‘de las Maravillas’ destacan por la desbordante imaginación de su creador y sus formas sencillas que en muchos casos casi podria calificar de ‘Naif’. El Hércules descuartizando a Caco sorprende al principio del recorrido, la casa inclinada lleva siempre al comentario y la duda de su fue construida inclinada con algún propósito o una vez hecha un fallo en el terreno la inclinó. Los autores que hablan de este conjunto monumental no se ponen de acuerdo. Cuando entras en la casa eres presa de una desorientación espacial que te hace difícil guardar el equilibrio y Mercedes casi llegó a marearse.

Tras la visita nos montamos de nuevo en el coche y fuimos a Bagnoregio. Situado sobre unas colinas que se desploman por la erosion del agua de la lluvia toda la comarca ofrece unos paisajes interesantes, pero es Bagnoregio el foco de la curiosidad de los visitantes y mas exactamente Civita di Bagnoregio una ciudadela colocada sobre un monticulo sin otro acceso que un puente peatonal. Llamada ‘La ciudad que muere’, Civita di Bagnoregio está seriamente amenazada, se diria que fatalmente condenada por la naturaleza de la base sobre la que se asienta. Los accesos que un dia hubo a este nucleo desaparecieron tras terremotos, dejándola aislada salvo por su puente.

Aparcamos bajo este puente y comimos en la Hostaria del Ponte. Cuando entramos pensé que saldríamos escaldados porque a pesar de que el mirador estaba prácticamente vacio, por una serie de excusas algo incomprensibles no pudimos sentarnos alli. Como a esa hora lo qeu deseaba -al menos yo- era comer, pasamos dentro. Los manteles y la cuidada encuadernacion de la carta, los uniformes de los camareros, todo presagiaba un atraco. Sin embargo, la columna derecha de la carta no parecía especialmente amenazadora.

Mercedes quiso pedir una ensalada sencilla pero le recomendaron vivamente la de la casa. Nos dejamos guiar en esa y en otras elecciones y nos vimos sorprendidos por una comida original en la sencillez de sus combinaciones de sabores, muy bien preparada y condimentada y una atención razonable. En la cuenta no hubo sorpresas y salimos de alli doblemente satisfechos.

La subida a la ciudadela nos ayudó a bajar la comida y puso a prueba nuestras piernas. No obstante fue toda una experiencia. El pueblo esta plagado de rincones bellisimos. En la plaza tenia montada una fiesta en el mas puero estilo ‘Mediterráneo profundo’ y podria haberse situado en casi cualquier pueblo de España. Alegria, música mas o menos pachanguera a todo volumen, chuletada con sus brasas y su humo que inundaba la plaza fueron el escenario de nuestra visita. En la iglesia tuve una desagradable experiencia. Un vendedor tenia en su interior montada la paradita de estampitas y otros recuerdos. Como Marcelino me había pedido que si encontraba estampitas le llevase alguna para su colección me acerqué a preguntar por los precios. Mediante los carteles que tenía alli colocados, el vendedor, un hombre mayor me indicó que las estampitas eran a 0.50 euros cada una. Cuando hube elegido varias, pretendía cobrarme tres euros por unidad, asi que Marcelino se quedó sin sus estampitas y el vendedor sin su venta.

Nos costó irnos, pero el dia avanzaba y queríamos aprovechar el sol para visitar Orvieto. Es el pueblo más al norte que visitamos y después de dar varias vueltas por calles estrechas en busca de un aparcamiento imposible, dejamos el coche extramuros y entramos andando en la población. En cuanto nos aproximamos al centro quedamos asombrados por la vida que tenian las calles. Toda la poblacion y bastantes forasteros llenaban las calles, se paraban para saludarse y para mirar los escaparates y formaban una marea humana a través de la cual nos abrimos paso hasta la magnífica iglesia catedral.

Es dificil describir cuantas maravillas artísticas pudimos admirar, cuantas curiosidades observar y cuantos rincones particulares querriamos habernos llevado con nosotros. Antiguo centro de poder etrusco Ovieto es uno de esos lugares milenarios donde el paso de los siglos ha ido acumulando historia y belleza. Nuestra pequeña cámara digital se veía incapaz de recoger tal cantidad de imágenes y nosotros nos concentramos en guardarlas en los ojos como sensaciones antes que en la tarjeta como bits. Las fotos que hicimos no reflejan pues, mas que una pequeña parte de la belleza que pudimos disfrutar.

De vuelta a Roma no encontramos mucho tráfico, asi que supongo que para alargar el placer de nuestra compañía, Alejandro decidió perderse en Roma. Puso tanto interés en hacerlo que casi nos salimos de nuevo de la ciudad. Finalmente nos despedimos en una estación de metro, no sin antes recomendarle solo con un poquito de sorna, la inmediata adquisición de un buen GPS.

Tomamos el metro y nos bajamos en la Plaza Barberini. La intención inicial era dar un paseo por la Via Veneto, pero cuando llegamos el estómago y los pies nos aconsejaron buscar un sitio para cenar. Bajando por la via del Tritone encontramos una tienda en la que vendian fruta, algo que nos apetecía a los dos, asi que esa fué nuestra cena: Un bocadillo (Barbarismo: sandwich) compartido, un vaso de piña cortada y granos de uva y un yogourt de limón. Seguimos andando hasta la Fontana de Trevi, donde llegamos ya anochecido y dimos una vuelta por aquella zona comentando lo que recordábamos de nuestro anterior viaje, quince años atrás.

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