Soporte para el móvil

Me encanta ese pequeño trípode: pesa poco y me permite colocar una pequeña cámara en sitios increíbles. Sin embargo sospecho que no se trata del modelo original. Este me costó realmente barato y con el tiempo las articulaciones de sus patas han perdido fuerza y por tanto la capacidad para quedarse en una determinada posición o agarrarse a un soporte. 

Lo conservo porque en determinadas ocasiones sigue siendo insustituible, y es poco aparatoso. Además puede adaptarse a otros usos.

Me gusta más encontrar usos alternativos para los objetos cotidianos. Solucionar una necesidad con algo que tienes a mano es como hackear la vida. Una mezcla de satisfacción a lo Robinson Crusoe con toques de Nikola Tesla

Soporte de ciscunstancias
Un soporte de ciscunstancias

En casa tenemos soportes para el teléfono. Son ese par de placas unidas en forma de bisagra donde al abrirla se encaja el teléfono, manteniendolo como un atril para ser visto.

Pero en nuestra situación actual, es difícil saber donde están las cosas. Nunca están a mano o incluso, nunca están en la misma casa que tú y tu teléfono.

Eso me ha hecho ver con otros ojos este trípode de patas flexibles. Un «punto de vista» que me ha sido me ha sido muy útil y que quiero compartir por si os resulta de utilidad. 

¿Alguien más ha usado o creado un soporte de teléfono de ciscunstancias? Me encantaría tener noticias de ello.

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Un misil contra drones

La empresa norteamericana Lockheed Martin ha realizado pruebas con éxito de un nuevo tipo de misil en miniatura denominado MHTK (Miniature Hit-to-Kill) que resultaría idóneo para defender instalaciones o fuerzas en el campo de batalla de proyectiles de mortero, cohetes o pequeños aparatos tripulados remotamente, drones de pequeño tamaño que pudieran acercarse transportando una pequeña carga explosiva o portando cámaras para la realización de un reconocimiento cercano.

Lockheed y otras firmas del sector de la industria de defensa compiten en el programa «Indirect Fire Protection Capability» del ejército estadounidense, puesto en marcha para dotarse de sistemas defensivos contra ese tipo de amenazas. Entre las capacidades requeridas está que los sistemas sean capaces de reaccionar rápidamente, compactos, y precisos.

El modelo presentado por Lockheed Martin mide 72 centímetros, pesa 2.2 kilogramos y puede ser lanzado verticalmente. Eso elimina la necesidad de lanzadores oblicuos que deben colocarse sobre un soporte giratorio para dirigirse en la dirección aproximada del blanco. Simplemente, una vez lanzado, el misil gira en el aire hacia el objetivo.

La miniaturización se ha obtenido en base al aprovechamiento de la experiencia de la industria de equipos electrónicos de consumo civil. La presión del mercado ha hecho que los dispositivos móviles como teléfonos inteligentes tengan cada vez más potencia y sean a su vez muy resistentes, tanto a impactos como a interferencias exteriores o de sus propios componentes entre si. Esto ha permitido meter todo el sistema electrónico que controla el vuelo del misil dentro de un tubo de menos de 4 cm. Como propulsores se utilizan los mismos motores cohetes que impulsan asientos eyectables en los aviones de caza.

Hasta el momento, los misiles se acercaban a su blanco y una vez en su proximidad estallaban creando una nube de metralla. Eso hacia el misil más efectivo sin necesidad de asegurar la precisión de un impacto directo. La evolución de los sistemas de guiado permite que el sistema MHTK  destruya su objetivo por impacto directo. Este sistema de destrucción por impacto directo disminuye casi por completo la probabilidad de causar daños entre las fuerzas propias, a las que pretende defender, al no dispersar metralla.

Aunque la empresa no ha desvelado completamente la tecnología usada para conseguir el seguimiento de gran precisión que requiere está técnica se sabe que ha sido inspirado por la tecnología utilizada para obtener imágenes médicas a partir de rayos X, ultrasonido y endoscopia.

Después del periodo de pruebas, a principios del próximo año (2019), se resolverá a que empresas se considera finalistas para mejorar aún más sus sistemas que podrían estar en servicio en 2022. 

Nota: Este artículo fue originalmente publicado en “Revista de Aeronáutica y Astronáutica” en su número 874 correspondiente al mes de junio de 2018. Los enlaces referentes a este artículo pueden hallarse en Diigo

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Pequeños artistas

Han venido de vacaciones, a pasar unos días en la playa con nosotros, mi hermana y tres de sus nietos.
Aunque yo les conocía desde pequeños y les he visto con frecuencia en fotos, ellos no se acordaban mucho del tío abuelo, un parentesco muy lejano para tan corta edad. En cualquier caso es cierto que habíamos tenido pocas oportunidades de convivencia.
La piscina ha sido el gran atractivo de estos días. Vienen de Menorca y el mar, entiendo, no es una gran novedad. Yo también prefiero las calas de la isla a la playa de Barcelona y la piscina al mar.
Al plantearnos que actividades podíamos compartir, y dado que habían mostrado curiosidad por mis dibujos les hice una propuesta que aceptaron encantados: dibujar y pintar unas postales para enviarlas por correo a sus padres.
Saqué un cuadernillo que había comprado en el Tiger-store de Oporto, y utilizando los lápices, plumas, pinceles y pinturas que uso habitualmente, nos pusimos manos a la obra.

Postales

Creo que se lo pasaron bien, y desde luego demostraron unas cualidades excelentes. Sobre todo, como casi todos los niños, una gran imaginación y pasión por el color.
Intenté explicarles que la expresión es más importante que la exactitud de las formas y que el sentimiento supera a la técnica.
Como guía, se me olvidaron algunas indicaciones. Una de ellas, que apretar el lápiz contra el papel no mejora los resultados. Sin embargo su entusiasmo superó mis capacidades docentes, y a la vista están los resultados de Paula (12), Sergio (12) y Julia (6).
Las hemos franqueado con un sello y salieron con el correo, aunque es posible que sus padres, que ya han visto los resultados a través de las redes sociales, reciban antes a sus hijos que las postales: cosas del correo en los tiempos modernos.

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Story Telling

Me produce un cierto respeto comentar un libro que trata de como escribir bien. Me preocupa pensar que al leer la reseña, los lectores piensen que no lo he entendido en absoluto. Pero, quien no se atreve, no triunfa.
PortadaMe impulsa a hacerlo la emoción del hallazgo, ese deseo natural de compartir las cosas buenas que descubrimos.
Lo más interesante es la facilidad con la que se lee el libro, escrito en capítulos completos y breves, que pueden leerse de forma independiente y escritos de una forma muy didáctica. Cuando se acaba un capítulo uno tiene la sensación de haber aprendido algo, o al menos haber captado la idea que el autor quería transmitir.
Como nada es perfecto, hay algunas cosas que no me han gustado del libro.
En primer lugar el propio anglicismo del titulo. Por mi profesión y mi afición a la tecnología vivo rodeado por muchos anglicismos. Se, que elegir con cuales hay que transigir puede ser difícil. Muchos de ellos no se traducen por comodidad, ya que la mayoría de las personas a las que se destina el mensaje conocen su significado y suplantar su uso con un término en nuestro idioma puede ser difícil. Pero me gustaría defender una lengua tan rica como la nuestra y que hubiera un termino español para este concepto, como «Redacción historiada», «Contar historias», «Redacción de Relatos» o simplemente «Relatar».
El segundo aspecto del libro que encontré francamente mejorable es el capítulo dedicado al llamado método de la Pirámide. Su esencia queda clara. Poner primero lo que engancha para captar la atención del público y evitar las introducciones tediosas. Pero mi siguiente deducción es que el método en si debe ser bastante complicado porque el autor que se muestra hábil y asequible desentrañando conceptos y poniendo ejemplos en otros capítulos,tiende un confuso velo sobre este.
Hechas las objeciones hay que insistir, en recomendar la lectura del libro a aquellos que quieran mejorar sus técnicas de redacción.
Personalmente he encontrado una gran satisfacción al encontrar desarrolladas y explicadas algunas ideas a las que había llegado por deducción y experiencia propia. Muchas veces los libros resultan interesantes, no tanto por que te descubran grandes misterios sino porque exponen de una forma ordenada y congruente cosas que ya sabías de forma desordenada. Ordenar las ideas no solo permite entenderlas mejor, también fijarlas y reforzarlas.
A esas pequeñas pero numerosas satisfacciones de ver ideas propias confirmadas, he añadido muchas otras nuevas, explicadas de forma clara y con referencias a fuentes para ampliar conocimientos.
Es de esos libros que después de leerlos los sigues disfrutando, volviendo a leer capítulos sueltos, tratando de resumir otros, buscando las referencias en la web que sugiere en sus capitulos y analizando textos propios y ajenos a la luz de sus páginas.
Algo que me ha gustado mucho es que la última linea del libro es la dirección de correo del autor. Me parece un detalle estupendo, algo así como dar la cara sin esconderse, haciéndose responsable de cuanto ha escrito.
Supongo que como docente, el autor está acostumbrado a hacerse responsable de sus afirmaciones ante sus alumnos, y debe ser de los que admiten preguntas en clase, pero ampliar la audiencia de posibles ‘preguntones’ a todos sus lectores, me parece un gesto digno de un valiente y también de alguien que ama profundamente aquello que hace.
Creo que el libro puede resultar interesante no solo a los que nos gusta escribir, a muchos profesionales que por su profesión tienen que escribir textos comerciales o científicos.
Aquellos que leen también podrán hacerse una idea de como afrontar textos pesados y disfrutar los textos bien escritos y estructurados.

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Guerra de minas

Existen referencias escritas desde la época de los romanos a la guerra de minas. La simple excavación de un túnel para provocar el derrumbe de la muralla o cuando se dispuso de ellos el uso de explosivos situados mediante un túnel bajo las defensas enemigas fue una táctica eficaz contra fortificaciones tan simples como una empalizada o tan perfectas como las fortificaciones abaluartadas del siglo XVII. Sin embargo la minería a la que quiero referirme nada tiene que ver con la poliorcética en el terreno práctico, aunque como concepto táctico no tiene tantas diferencias.
Cambridge Analytica es una compañía de minería de datos. Big Data es un concepto descrito por Viktor Schönberger en el ensayo «La revolución de los datos masivos» y que en una entrevista a eldiario.es afirmaba «Los datos masivos (o big data) son el nuevo oro». Este concepto hace referencia a una cantidad de datos tan grande que aplicaciones informáticas tradicionales diseñadas para procesamiento de datos no son suficientes para procesaros y encontrar patrones repetitivos o establecer relaciones dentro de esos conjuntos de datos. Como en la minería, la obtención del preciado metal supone una técnica para hallar la veta, un sistema para separar la mena de la ganga y obtener el mineral útil. A esta técnica de recopilación y selección de datos se la denomina «minería de datos». El desarrollo de la minería a través de los siglos y la importancia económica de esta ha obligado al desarrollo de leyes sobre la propiedad del subsuelo y las reglas de explotación o los conflictos entre partes. En la minería de datos estamos un poco como en el lejano oeste americano. Hay leyes, pero no siempre es posible aplicarlas, porque los mineros andan muy al oeste del Pecos, donde no siempre llega la Ley.
Y la verdad, ya que estamos en el Oeste, no me puedo resistir a mencionar que en este cuento nosotros somos los pieles rojas. Hasta ahora hemos disfrutado de nuestros datos en armonía con el universo compartiendo información con nuestra tribu y los pueblos amigos, pero los rostros pálidos ( y duros, diría yo) aparecieron un día y abusando de nuestra confianza nos están expropiando de los recursos sobre los que nunca creímos necesitar ejercer un derecho de propiedad. Una vez apoderados de nuestros datos, que muchas veces nosotros mismos les hemos entregado de buena fe los utilizan para vendernos baratijas y abalorios de escaso valor en un intercambio completamente injusto que nos empobrece y nos deja cada vez más indefensos.
Cuando hemos descubierto el valor de nuestros datos, hemos pensado que sería mejor protegerlos. Leyes, normas y empalizadas digitales se han levantado para proteger nuestro derecho a una vida privada, a la propiedad de nuestras ideas, a no desvelar nuestras intenciones o a que estas no sean descubiertas incluso antes de que nosotros sepamos que tenemos esas intenciones. Y a obtener información veraz con la que formarnos un criterio objetivo. Todos estos bienes los hemos protegido dentro de la empalizada.
Y aquí llegan los mineros de datos. Unos se acercarán a la puerta a pedir un derecho de explotación, pero otros no como los buscadores de oro, sino como como los atacantes de fortaleza excavarán por debajo de la empalizada para volarla y saquear nuestro datos, violando nuestra intimidad, matando nuestra iniciativa, destruyendo nuestra economía y arrasando nuestra democracia. Luego nos apresarán y nos venderán como esclavos.
Este más o menos es el argumento de esta historia. Los detalles morbosos los podéis encontrar en la prensa: cuantos millones de cuentas de Facebook capturadas, cuantas asaltadas desde la confianza otorgada a los contactos, cuantas manipulaciones, falsedades y bulos dispersados para crear estados de opinión, tendencias y juicios, no en beneficio de la justicia y la verdad, sino en beneficio de intereses espúreos, políticos o económicos, da igual. Pero solo son los detalles. Lo fundamental es que ahí fuera hay alguien cavando otro túnel hacia nuestros datos. Y que protegerlos adecuadamente es la única vía para librarnos de la miseria y la esclavitud.

muralla de datos


Nota: Este artículo fue originalmente publicado en «Revista de Aeronáutica y Astronáutica» en su número 873 correspondiente al mes de mayo de 2018. Los enlaces referentes a este artículo pueden hallarse en Diigo

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Qué aprendimos en la Academia

Con motivo del Día de las Fuerzas Armadas, se celebró una recepción en el Palacio de la Merced de Barcelona, sede de la Inspección General de Ejército, cuyo titular es el representante institucional de las Fuerzas Armadas en Cataluña Aragón, Navarra y Baleares.
Me pidieron que en el marco de este acto dijera unas palabras sobre el 75 aniversario de la Academia General del Aire, que se conmemora este año.
Y este fue mi discurso:

Un momento del discurso Hola, buenas tardes.

Me piden que hable de la Academia General del Aire porque este año se cumplen setenta y cinco años de su fundación y de los que un día nos formamos allí, es probable que yo sea el más antiguo en activo que tienen a mano.
Quiero advertir que de los setenta y cinco años que conmemoramos, yo pertenezco a la primera mitad. Mi promoción es la número 34 de la Academia y egresamos como tenientes de la misma en el año 1982. Echen cuentas, hace 36 años. También es cierto que aunque la Academia de hoy es muy diferente a la que yo conocí, , hay cosas que, afortunadamente, nunca cambian.

Entre las efemérides y las anécdotas con las que podríamos extendernos toda la noche, he pensado que lo más importante sería hablar de aquello que aprendimos en la Academia.

Como la mayoría de los paisanos que han ingresado en cualquier ejército, Yo y mis compañeros encontramos, aquel mes de septiembre de 1976, un montón de cosas que nos resultaban nuevas y a veces muy sorprendentes y los primeros días corríamos de un lado para otro como pollo sin cabeza.

Aprendimos a no decir «señor», porque nos decían, allí no había señores, sino tenientes, capitanes,…comandantes, …y presentarnos ante un superior con la fórmula adecuada: «a la orden de usted, mi capitán, se presenta el caballero cadete…» cuadrado, en posición de firmes, la mirada al frente, voz alta sin gritar, cara de mala leche, también a no hablar si no te preguntan y a “clavar tacón” al marcar el paso.

Contada a través de anécdotas, la vida en la Academia resulta casi absurda debido a una disciplina y exigencia que resulta impensable en la mayoría de las unidades y se diría que no responde a la realidad. Y así es, porque en realidad se trata de una serie de mentiras. O acaso las maniobras no son una guerra de mentira, la simulación por ordenador no ocurre en realidad y es una mentira, los juegos de guerra son de mentira y en los simulacros hay fuegos, accidentes y muertos de mentira.
El entrenamiento y la preparación física se basa en la simulación de la competición y la repetición. Se trata de endurecer el cuerpo para que llegado el momento en que el esfuerzo sea necesario, este se realice con eficacia.

Este era el principio de vida en la academia. Vivíamos internos, aislados del mundo y sometidos a un régimen disciplinario severísimo. Los gorros tenían que estar en la taquilla de pié y con el escudo hacia afuera, las perchas con el gancho hacia adentro y la abertura de la chaqueta a la derecha, los zapatos con la punta hacia afuera, y el cenicero -si, teníamos un cenicero individual, incluso aquellos que no fumaban- limpio y boca abajo. Mil y un pequeños detalles cuya inobservancia provocaba arrestos que comprometían el tiempo libre o las salidas del fin de semana.

Teníamos asignaturas de materias muy diversas, las más cortas duraban un mes, otras un trimestre y otras se dividían en tres partes durante todo un curso. Ciencias y tecnologías asociadas con la aeronáutica eran la parte más importante, pero también había otras materias como derecho penal militar, normas y reglamentos, contabilidad, geopolítica, investigación operativa, inglés, psicología, sociología, didáctica, y así hasta 36 asignaturas en primero, otras tantas en segundo. 18 en tercero más el curso de observador y el de piloto para la escala del aire. Ya en el último año de academia, el curso dividía entre 12 asignaturas y las prácticas, de vuelo para los pilotos y de mando de tropa y ejercicios en el campo para nuestra escala que entonces se llamaba de “Tropas y Servicios”.

Como he dicho, los alumnos de vuelo efectuaban sus prácticas en tercer y cuarto curso. Para subirse al avión había que pasar el examen de procedimientos con un 85%, es decir debías saber donde estaba cada botón y secuencias de unas doce a veinte acciones en cada situación determinada antes de haberte subido jamás al avión. Cualquiera puede volar, pero en la academia había que demostrarlo en un número de horas determinadas, al cabo de las cuales si no se te consideraba apto para volar solo, eras baja en vuelo. Los Alumnos que causaban baja en Vuelo se incorporaban a la escala de Tropas.

Horarios estrictos, disciplina severa, arrestos frecuentes, actividades militares y deportivas extenuantes, …la Academia te obligaba a plantearte muchas veces si merecía la pena estar allí.

Cuando llegabas a casa en vacaciones, si se te ocurría dar unas pinceladas de tu vida a tus compañeros de bachiller, te miraban como a un marciano. En los primeros ochenta la vida de los universitarios era muy diferente a la nuestra.

Si tenías novia, normalmente solo la veías los fines de semana y un alud de obstáculos se interponían en tus citas: arrestos, servicios, ejercicios tácticos, incluso alguno se quedaba a preparar algún examen.

En una ocasión, durante un ejercicio de tiro, el capitán que lo dirigía me empujaba y ne daba cachetes en el brazo mientras yo disparaba, y me abrumaba con sus criticas y amenazas por que -según él- lo estaba haciendo fatal.
Cuando finalizado el ejercicio, cantaron la puntuación, y yo había hecho un 70% de impactos en la silueta. «Puedes hacerlo mejor», me dijo. Yo protesté,
– «Pero mi Capitán!, si me estaba empujando e incordiando», …su respuesta fue
– «Y tú que crees, ¿que el enemigo os va a echar piruletas?: Yo os entreno para sobrevivir en una situación de combate».

Y esta es la cuestión. Los líderes ¿nacen o se hacen?. La Academia se basa en el convencimiento que el liderazgo puede aprenderse. A veces cuando conocíamos a alguna chica universitaria y nos preguntaba «¿y vosotros, qué estudiáis?» alguien contestaba en broma: «Ciencias Bélicas».

Yo siempre he creído que si hubiera que resumir la esencia de la ciencia militar, esta sería la ciencia de la decisión.
Nuestra profesión nos obliga, sobre todo, a decidir. A veces con datos incompletos, asumiendo graves riesgos, que podrían implicar nuestra propia vida o la de nuestros hombres. Por eso en la Academia se nos entrenaba para tomar decisiones correctas en situaciones de estrés.

Se puede enseñar a resolver un problema de física o matemáticas, se pueden aprender leyes de interminables artículos, países del mundo y hechos históricos, se puede simular la gestión económica o la organización de una unidad, se puede disparar contra dianas que no se defienden, o a montar y desmontar el armamento o equiparse en un tiempo récord pero ¿como se simula una situación de tensión?. No se puede. Para que alguien responda como si estuviera estresado, tiene que estar estresado. Y ese era el objetivo de la Academia. Se nos sometía a una disciplina incluso exagerada, se nos cargaba de trabajo físico e intelectual y se nos obligaba a buscar siempre el limite de nuestra resistencia moral y física y se nos recordaba que la puerta de entrada era pequeña y estrecha y la de salida muy ancha y que además estaba abierta para cualquiera que quisiera renunciar.

El tratamiento era muy efectivo: Pasábamos una gran parte del tiempo encendidos como antorchas, pero también creábamos unos lazos fortísimos con aquellos que sufrían a nuestro lado, porque la presión sacaba lo mejor y lo peor de todos y nos permitía conocernos como puede que no conozcamos ni a nuestros propios hermanos. También hay que decir que los triunfos sobre la presión producían torrentes de satisfacción, autoafirmación y seguridad en nosotros mismos.

Muchos años después nos enfrentamos a las dificultades con una frase sencilla que resume esa formación: “en peores garitas hemos hecho guardia”.

Así que si tengo que decir que aprendí en la academia, diré que lo mas importante que aprendí es

Que el limite de una persona siempre está más lejos de donde uno mismo cree, que la mente domina al cuerpo y cuando crees que no puedes más, siempre puedes seguir adelante si tu mente quiere.

Que el estudio, el esfuerzo y el entrenamiento son la base del conocimiento y que este conocimiento se transforma en decisiones acertadas cuando también hemos entrenado al espíritu a permanecer sereno en medio de la locura.

Y que combinar esto con honradez, justicia y respeto por el prójimo te suele convertir en un líder respetado.

Si a esto le añades la convicción de que siempre te queda por aprender más que lo que sabes y que de cualquier persona y cualquier situación se puede aprender algo, es probable que pases la vida en camino de convertirte en sabio.

Estoy convencido que los alumnos de la Academia aprenden hoy en día estos mismos principios que para aquellos que pasamos por la Academia General del Aire, han marcado nuestra vida.

AGA75

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El cuaderno de bocetos de Auschwitz

Cuando visité el antiguo campo de prisioneros de Auschwitz-Birkenau dudé mucho sobre que tipo de recuerdo llevarme. No me gustan los recuerdos morbosos o tristes, quisiera poder sacar algo positivo o esperanzador de cada experiencia por triste o trágica que sea.
Durante la visita había estado haciendo dibujos en mi cuaderno de viaje, la mayoría poco detallados, porque no podía, sin descolgarme del grupo, entretenerme en los rincones que habría dibujado ni podía desplegar más utensilios que el cuaderno y la pluma estilográfica.
Estuve rebuscando en la tienda de recuerdos y sobre todo en la librería el libro que leería, no el que quedaría aparcado en la estantería diciendo simplemente «estuve allí». Supe que era lo que estaba buscando en cuanto lo ví.

Portada

Inmediatamente pensé: «esto es el cuaderno de un Urban Sketcher en Auschwitz». Una rápida ojeada al mismo me confirmó que el libro se vendría conmigo. Estaba en varios idiomas, también en español, pero me lo habría llevado aunque solo hubiera estado en alemán, al fin y al cabo, los dibujos son un lenguaje universal.
Y estos son profundamente expresivos. Suponen un testimonio excepcional de los crímenes cometidos en el campo, realizado con un cuidado y una precisión espeluznante y dotados de una estructura de reportaje gráfico que los convierten en un documento único.
Del autor solo se sabe que firmaba «MM» y se especula que pudiera ser un prisionero. Sin embargo a mi me sorprende la aparente libertad de movimientos con la que buscaba sus puntos de vista y la variedad de los mismos. ¿Sería un miembro del Sonderkommando? Así se denominaba el grupo especial de prisioneros al que los nazis obligaba a hacerse cargo de las tareas de exterminio, acarreando cuerpos en las cámaras de gas y otras tareas similares. Estaban aislados de los demás prisioneros para que no pudieran revelar el secreto que por su función conocían y hablar con los prisioneros que conducían a las cámaras de gas suponía pena de muerte, normalmente aplicada con suma crueldad. Los miembros del sonderkomando de Auschwitz consiguieron realizar en 1944 cuatro fotografías que son el único testimonio gráfico del proceso de los asesinatos en masa cometidos en los campos. El autor de los dibujos podría haber intentado lo mismo a través de sus detalladas escenas, en las que se recogen detalles mínimos de los uniformes o las matriculas de los vehículos. Podría haber sido un miembro del ZOW, la organización clandestina de resistencia creada dentro del campo por Witold Pilecki, un singular personaje que se infiltró y luego escapó del campo.
¿Se trataría de uno de los guardias del campo?, tampoco sería extraño que alguno de ellos sintiera removerse su conciencia ante aquellos crímenes. En cualquier caso, quien fuera, se jugaba la vida al levantar testimonio de las atrocidades que se cometían con los prisioneros.

Rampa

Como he dicho los dibujos forman un relato construido con la maestría de un autor de novela gráfica, y dibujados con una precisión de declaración sumaria. Los dibujos son la obra de un testigo de cargo contra los crímenes del nazismo.
Tras la guerra fueron hallados entre un montón de escombros, dentro de una botella. Es poco probable que su autor los abandonase o los perdiera. Tristemente lo más creíble es que conocedor de su final, buscase donde enviar un mensaje al futuro.
Toda esta historia resulta emocionante por su valor humano. Es precisamente el enfrentamiento de los peores crímenes con el sacrificio heroico, de lo peor y lo mejor del alma humana enfrentados, lo que da dimensiones épicas a los hechos acaecidos en los campos de exterminio.
¿Qué sentimientos recorrían la mente del dibujante de Auschwitz?, quienes dibujamos sabemos que el dibujo nos reconforta, nos permite evadirnos de los problemas, pero a veces también meditar sobre ellos, al tiempo que decidimos hasta donde ha de llegar la línea, cuanta sombra hay que aplicar en una zona o como representaremos ese detalle diminuto pero significativo.
También me he acordado, leyendo el libro y observando los dibujos, del manifiesto de los Urban Sketchers. Cuando se habla de que «Nuestros dibujos cuentan la historia de nuestro entorno, de los lugares donde vivimos y donde viajamos» (Pto 2) y que «Al dibujar documentamos un lugar y un momento determinado» (Pto. 3), pero sobre todo, «Somos fieles a las escenas que presenciamos» (Pto. 4). No me caba duda de que muchos años antes de que Gabi Campanario enunciase su manifiesto, el desconocido MM fue un practicante del mismo, levantando testimonio del holocausto «dibujo a dibujo». Mi homenaje de respeto a todas las víctimas y agradecimiento para él.

Actualización 04/02/208. Naturalmente tenía claro que no soy el único al que se le había ocurrido hacer una reseña de este magnífico libro en su blog. Sin embargo al hacer una búsqueda por la red para satisfacer la petición de Lluisot de que ampliase las imágenes con vistas a incluirlas en su ya famosa newsletter que informa de novedades y calendario de atividades en el ámbito de los Urbansketchers en Cataluña, encontré dos datos que creo que no puedo dejar de mencionar en esta reseña.
El primero es constatar que como humanos estamos acostumbrados a la ley del mínimo esfuerzo. Por eso, después de buscar el libro en Amazon.es y no encontrarlo, pensé que no sería posible comprarlo a través de la red. Craso error. No solo le he encontrado en la librería online polaca E&M Books sino que además está a un precio fantástico, y que incluso con los gastos de envío incluidos sale a 6,23€ más barato de lo que a mi me costó en la librería del campo.
El otro dato es un artículo de el diario El Pais titulado «El arte que se escondía en Auschwitz, la mayor fábrica de la muerte de la historia» y en el que se hace referencia, no solo a los dibujos de «MM» recogidos en este libro sino también a otros artistas, de los cuales muestra en la galería de fotos algunas obras preciosas y testimonios igualmente impresionantes sobre el holocausto.

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Auschwitz

Hace ya algún tiempo que estuve en Auschwitz. De una forma intencionada dejé pasar el tiempo para escribir la crónica de la visita. No quería dejarme llevar por las impresiones del momento. Antes de ir ya sabía que iba a ser desagradable, no iba a una fiesta ni a satisfacer una curiosidad morbosa, lo asumí como una experiencia en la que podría aprender algo importante en la vida, porque los sucesos acaecidos en aquel lugar eran un hito en la historia de la humanidad.

Un dibujo mio de Auschwitz

Mi impresión de la visita, o mejor dicho, de la musealizacion de la visita fue muy negativa.

Me pareció una dramatización sobreactuada. Creo que cuando intentan convencerme o dirigir mi opinión hacia algunas conclusiones me resisto por una cuestión de salud mental, de higiene cognoscitiva. Todo en Auschwitz estaba montado para causar pena y horror. Puede que yo ya sea suficientemente empático y no necesite esos estímulos, pero algunos aspectos de la exhibición me parecieron absolutamente fuera de medida.

Quizás en los años de postguerra la magnificación de un holocausto ya de por sí horrible le pareció necesaria a las nuevas autoridades para hacer comprender al mundo la auténtica medida de aquella atrocidad, desde los vecinos que habían convivido con el horror a pocos metros de las vallas como a los seres humanos más ajenos a la guerra desconocedores incluso de la existencia del pueblo judío.

Después fue necesario recordar las atrocidades del holocausto como una forma de compensación a las víctimas de las cuales el pueblo judío era el principal representante.

Pero hoy en día la «didáctica» aplicada a la visita del campo de concentración me parece algo trasnochada. Sé que me arriesgo a que me llamen desde antisemita a negacionista, porque hay gente que le gusta leer solo hasta donde puede encontrar un supuesto agravio en el que justificar su ira crónica.

De ninguna manera me parece que haya dudas sobre la magnitud, crueldad y maldad de los crímenes cometidos. Mi crítica se centra en que a mí me pareció que el objetivo de la muestra era dar pena y asco, cuando yo creo que lo que hay que promover no es la meditación, no sobre algo que resulta obvio y es conocido, y que es el hecho de que los crímenes fueron cometidos por los nazis contra judíos y otros grupos deportados a los campos de exterminio sino por la meditación más profunda de que esos crímenes abyectos fueron realizados por unos seres humanos contra otros.

Lo que el holocausto debería advertirnos es sobre los pliegues sucios oscuros y malolientes del alma humana. Debería hacer que nos preguntemos, que si eso pudo ocurrir una vez, podría volver a ocurrir otra, debería animarnos a buscar las debilidades de los sistemas democráticos porque Hitler fue «democráticamente» elegido líder de Alemania y alertarnos sobre los peligros del comportamiento gregario, de la manipulación de la información, de la educación y de la moral. Si tanta gente se convenció de que «la culpa era de los judíos» como para ser capaces de cerrar los ojos a una gigantesca operación de exterminio y a los atroces crímenes y horrores que la acompañaron, habría que pensar como erigir defensas efectivas que protejan a la humanidad de semejante aberración. Y no solo de sufrirla, también de cometerla.

Para mí Auschwitz no es una historia de nazis y judíos, ni de alemanes contra alemanes, es mucho más, es una historia de seres humanos víctimas de la naturaleza humana, capaz de grandes gestas y de hechos aberrantes.

Garita de vigilancia Garita de vigilancia

Cuando alguien usa los medios de mentira y manipulación, las ideas supremacistas o manifiesta un exacerbado nacionalismo o xenofobia, si se le acusa de ser fascista o nazi siempre hay algún idiota que alude a la «vanalización» del holocausto, la «denigración de las víctimas» o la «exageración maliciosa» de la comparación.

Nos dicen que no se debe tomar el nombre del holocausto en vano ni tildar del peor de los adjetivos, «nazi» o «fascista», a alguien simplemente porque es algo radical en su ideogía. No es «políticamente correcto» porque resulta blasfemo mentar el nombre de la bicha».

Yo me cisco en lo políticamente correcto y digo que si alguien miente mil veces, usa las reglas de propaganda  de Goebels, estimula el nacionalismo, el supremacismo y pone su verdad por encima del respeto a las normas emanadas de la voluntad democrática, es un nazi. Puede que vomite cuando vea una svástica o se crea muy «rojo», pero está en el camino que lleva a Auschwitz. Y eso hay que denunciarlo. Precisamente por respeto a todas las víctimas del Holocausto.

Hoy es el 73 Aniversario de la liberación del campo. Quería escribir sobre el libro que compré el día de la visita, pero la introducción se ha convertido en un artículo, el comentario del libro quedará para otra ocasión.

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La Amenaza rusa

España aceptó el 05/10/2016 el despliegue en la Base de Rota, del componente naval del escudo antimisiles de la OTAN, participando activamente en esta nueva capacidad de la alianza.
El Jefe de Estado Mayor ruso, Nikolái Makárov, en declaraciones realizadas el 03/05/2017, afirmó que Rusia contempla la posibilidad de autorizar ataques preventivos para destruir el escudo antimisiles de Estados Unidos desplegado en territorio europeo, “si ve amenazada su seguridad”.
Dado que el sistema de defensa antimisiles tiene como objetivo destruir misiles que serían lanzados por Rusia, es difícil entender como una defensa de un ataque Ruso puede suponer una amenaza para Rusia.

Por otra parte, no resultaría muy lógico pensar en destruir baterías antimisiles usando misiles. ¿Que arma podría ser utilizada para anular estos sistemas?. Una acción de ciberguerra podría ser un escenario plausible.
El Ejército del Aire ha participado también en el marco de los acuerdos que nos unen con nuestros aliados de la OTAN, en la misión de la Policía Aérea del Báltico (BAP, en inglés) para “evitar y controlar incursiones” de aviones rusos en las fronteras con los países bálticos, desplegando aviones de caza en Estonia.
Unos 300 militares del Ejército de Tierra, dotados de vehículos blindados, se encuadrarán en un Batallón liderado por Canadá y cuya base se emplazará en la ciudad de Adazi, próxima a Riga, la capital de Letonia.
Junto a canadienses y españoles, participarán en el despliegue militares de Italia, Eslovenia, Polonia y Albania en el marco de la operación “Presencia Avanzada Reforzada” (eFP) de la OTAN.
Estas actuaciones de España en el marco de la alianza nos ponen en el punto de mira de los rusos y la portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajarova, no dudó en hacer veladas advertencias ante los periodistas en su visita a Madrid el pasado 17/05/2017, asegurando que “España está amenazada por el terrorismo internacional, pero por alguna razón la OTAN considera que no se debe defender ante esa amenaza y prefiere ocuparse de amenazas virtuales inexistentes, lo que sería hasta gracioso si no fuese porque es peligroso”.
El concepto “terrorismo” es el espantajo que engloba al enemigo universal.
Cualquier país que se ve amenazado cree que asegurando que sus enemigos son “terroristas” obtendrá el apoyo inmediato y la simpatía del bloque occidental.
Lo cierto es que bajo esa capa de terrorismo se pueden ocultar muchas acciones encubiertas.
Y no pocas veces se procura tirar la piedra y esconder la mano asegurando que las acciones han sido realizadas por grupos de “espontáneos” e “incontrolados”.
Y el dominio ideal para realizar acciones encubiertas de alcance geográfico ilimitado y efectos opcionalmente devastadores es el dominio cibernético.
Por esta razón, al adquirir un papel significado en la política de defensa europea, España no debe descuidar la dotación, formación y entrenamiento de sus fuerzas de ciberdefensa.
La protección de los sistemas de comunicaciones, las redes de Mando y control, las infraestructuras críticas y la economía que depende de las tecnologías de la información no se puede improvisar, los recursos estratégicos, los expertos civiles y estatales, (CNI, CFSE, FAS…) deben estar reclutados, entrenados y coordinados para actuar en el mismo momento en el que se produzca un ataque, que no solo no sabemos de donde puede venir sino que aun después de rechazado es poco probable que consigamos averiguarlo. Independientemente que no saber a donde dirigir la represalia es una situación poco disuasoria para un potencial agresor, esta no es quizás para nosotros la cuestión principal, pues muy por encima de ella está la cuestión de sobrevivir al ataque.

Articulo publicado inicialmente en Revista de Aeronáutica y Astronáutica Núm 865 correspondiente a julio-agostode 2017

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