Tribulaciones informáticas

Esta ha sido una semana de sobresaltos. Hace ya un tiempo que procuro elegir los programas, aplicaciones y sistemas operativos mas adecuados para el holgazán informático en que me estoy convirtiendo. No quiero problemas, no quiero andar haciendo de fontanero no quiero saber informática y romperme la cabeza, solo quiero usar el ordenador.
Me temo sin embargo que mi propósito es vano y los sobresaltos me obligan a andar arreglando tripas del ordenador, reinstalando cosas y reconfigurando o restaurando.
Hace unas semanas cambié de Ubuntu a Debian para no tener que seguir el ritmo frenético de los cambios de versión de Ubuntu, esperando encontrar en Debian estabilidad conservadora. En realidad he encontrado …otros problemas. Con la tarjeta de sonido, el micrófono, el monitor, el HDMI y la tarjeta gráfica XFX Radeon 5750 que no acaban de funcionar de forma adecuada.
Eso después de desterrar a Iceweasel e instalar Firefox. De Evolution no se como deshacerme sin provocar un caos en Gnome, aunque ya he instalado Thunderbird.
Por si las tribulaciones propias de una mudanza de distribución eran pocas, la semana pasada una tormenta me destrozó el router. Es algo así como el cuarto que muere en medio de una tormenta y hasta ahora los que había instalado eran procedentes de telefónica con lo que su configuración era trivial consultando la red, pero esta vez me he comprado un Netgear DGN2200, con la esperanza de que llegue algo mejor la señal a la salita donde normalmente está Mercedes con su portátil.
Pensé que la configuración sería trivial. Sin embargo el configurador automático no funcionó porque tengo IP fija. Llamé a Telefonica/movistar y me dijeron que un técnico me llamaría en 15 minutos. Era viernes por la noche y nunca más se supo.
El sábado me levanté paciente y animado para tratar con el servicio de atención telefónica. De hecho les contó cuatro llamadas que perdiera la paciencia. No me explico como pueden encontrar personal tan inútil para cubrir todos los turnos. A la mitad no se les entendía, pues debían hablar algún tipo de dialecto andino. Y de los cuatro creo que solo la segunda, una mujer me dio algún dato util, aunque no acertó a darme la clave que me mantuvo hasta ayer desconectado.
El eje de la discusión eran la máscara de red y la puerta de acceso. Excepto la segunda operadora, los demás insistían en que no necesitaba esos datos (efectivamente, los routers de telefónica no la piden) aunque mi router no me dejaba ponerlo en blanco. La mayoría de los operadores estaban empeñados en preguntarme por el sistema operativo de mi ordenador y en darme las indicaciones para configurar mi red doméstica que confundían con la red de Telefónica a la que me conecta el router y de la que yo necesitaba los datos.
Bueno, cualquiera que haya tenido que bregar con un servicio de tele-desquiciamiento se imaginará mi desesperación. Quince minutos después de colgar la ultima llamada sin resultados me llamaron para preguntarme por mi insatisfacción declarada en la encuesta de fin de llamada.
Procurando cuidadosamente no usar ni insultos ni palabras mal sonantes les dije que contratasen personas que supieran hablar y lo que es una IP y que me dejasen en paz que no tenía tiempo para atenderles.
Como el martes sábado por la tarde asistí a los actos de celebración de la Virgen del Carmen, patrona de la Armada y el domingo por la mañana Mercedes salía de viaje, hasta el domingo por la tarde no le pude dedicar atención de nuevo al tema. Una búsqueda en Google me dio la clave. Mientras que la operadora más competente me había dicho que el encapsulamiento era RFC-1483, ‘pero de ningún modo PPPoA’ de lo que encontré en la red deduje que era lo mismo. Los teleinútiles no se pudieron de acuerdo en si necesitaba usuario y password o no y en eso como en otros temas, tuve que recurrir al viejo método del ensayo-error.
Mientras estaba desconectado se me jorobó el sonido de forma que ni siquiera aparecía el dispositivo para configurarlo. Curiosamente volvió a aparecer y funcionar cuando instalé el gestor de monitores grandr.
Y por fin esta tarde, intentando actualizar la base de datos del blog a la versión 5.0 casi llego al estado de crisis nerviosa cuando creía haber perdido todos los datos y artículos almacenados en la base de datos.

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El portal

Salíamos de casa de mi hermano en Lleida, y estaba en el portal esperando a que bajasen los demás. Las tulipas de la luz son metálicas y curvadas, por lo que ofrecían una visión panorámica del portal. No pude resistir al tentación de hacer una foto.

Portal.jpg

No sé por qué las imágenes ejercen sobre mi esa atracción. Me encanta hacer fotografías y me gustan las fotos extrañas. Por suerte la fotografía digital nos ha liberado del peaje del carrete y el revelado.
Sin duda alguna se que no soy un genio de la fotografía, no creo que mis fotos sean excepcionales solo que me gusta tomarlas y me gusta probar nuevos ángulos, nuevos -para mi- enfoques técnicas y sujetos. Es divertido.
Al hacer panorámicas, fotos con técnicas HDR, usar cámaras estenopeicas o colocar la cámara en vuelo o sumergida se obtiene un nuevo punto de vista una forma diferente de ver lo mismo, de valorarlo, un elemento más de información que nos permite formarnos un criterio más sólido sobre la realidad, de alguna manera, cada foto es un portal hacia la vida y la verdad.

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A martillazos con la historia

El pasado sábado estuve paseando por los escenarios de la guerra aérea durante la guerra civil española en el Ampurdán. Se trataba de charlar de un interesante proyecto con Lluis Astier mientras visitabamos los campos de Figueres Nord y Vilajuïga.
Al llegar a la lápida o ‘stele’ que recuerda la muerte de Friedrich Windemuth, me llevé un disgusto al comprobar que algún vándalo la había manchado y causado desperfectos con un martillo o algo así.

Vandalismo

No encuentro palabras para expresar el desprecio que la gamberrrada me produce. Me parece imposible que pueda compartir el sol con gentuza sin cultura, sin respeto, sin asomo de moral ni inteligencia.
Por el símbolo representado en el acto vandálico no cabe la menor duda de a que rebaño creen seguir los borregos. Por mucho que pueda discrepar de las ideas de alguien, me cuesta creer que pueda alentar semejantes comportamientos y creo que cualquier partido debería desautorizar y desmarcarse de esta gentuza cobarde y vil que usan la violencia contra objetos inanimados con un ímpetu que son impotentes de mostrar positivamente en la vida real para crear riqueza, generar bienestar o procurar el bien común.
No sé como voy a contárselo a José Falcó. As de la caza republicana, este anciano es de una vitalidad inagotable y una nobleza propia de los caballeros del aire y ha sido el principal cuidador de la lápida del piloto al que derribó el día 06/02/2011, en el último combate aéreo sobre el cielo de Cataluña. Aunque últimamente ha tenido que espaciar sus visitas, siempre que viene por aquí limpia las inmediaciones de la lápida y coloca unas flores en un acto de homenaje y respeto al enemigo de ayer y de interna meditación sobre los graves sacrificios que nos impone el deber.
Los vándalos desconocen la nobleza de los auténticos caballeros que con lealtad y valor defendieron la legalidad y la libertad en los cielos de España. Los vándalos solo practican la violencia, enemiga de la libertad, la legalidad y la democracia como auténticos neofascistas, lacra de la sociedad, basura inmerecida por un pueblo que presume de su sentido común, laboriosidad y respeto.

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GoPro Hero HD

Creo que la fotografía es una gran ocasión para dejar expresarse a nuestra creatividad. A veces solo consiste en obtener una imagen que refleja la realidad desde un punto de vista personal u original, otras se trata de llenar el encuadre de belleza y armonía, pero otras veces simplemente la forma de tomar la foto o la preparación necesaria para hacerla, es la parte más importante del acto fotográfico.
Prácticamente siempre llevo llevo encima mi Panasonic Lumix TZ7, con la que ya he hecho, si las cuentas no me fallan, más de 12.000 fotografías. La Canon 450D la tengo infrautilizada ya que suelo llevarla a exhibiciones aéreas y excursiones de fotografía de la naturaleza, pero su volumen y peso la hacen incómoda para viajar con ella, especialmente cuando el peso del equipaje es un problema.
A pesar de que uno de mis propósitos veraniegos era perfeccionar mi manejo de la Canon, no he podido resistirme a comprar una cámara con la que llevaba soñando algún tiempo, la Gopro Hero HD.

Manejable Tamaño

Se trata de una cámara de acción cuyos complementos tienen como objeto principal que puedas colocar la cámara sobre un casco, vehículo, tabla de surf, o cualquier otro lugar peligroso sin que reciba daño.
Su carcasa resiste inmersiones de hasta 60 mt. bajo el agua -os aseguro que es poco probable que yo vaya a comprobarlo- y como cámara de vídeo registra en varios tamaños incluido el llamado ‘full HD’ o 1920×1080 puntos. Estas dos características, unidas a su precio , la hacen enormemente atractiva, ya que por lo que me ha costado todo el equipo que he comprado, no habría podido comprar una carcasa para hacer sumergible una compacta de consumo.

Gopro Hero HD

Como cámara de fotos tiene una óptica fija con una apertura de 170º que la convierten prácticamente en un ojo de pez y que deforma bastante las imágenes, que son de 5 megapixels. Lo más llamativo es su función de disparo a intervalos de 1, 2, 5, 10,30 y 60 segundos. Ello permite crear series de fotografías para timelapses.
No hay control sobre el enfoque o la exposición, los parámetros configurables se reúnen en un menú bastante tosco y dentro de la carcasa de protección el sonido registrado es muy malo. Sin embargo ha tenido un enorme éxito de ventas como cámara de acción. Tal y como se encargó de recordarme Mercedes cuando dije que iba a comprarla, yo no voy a saltar en paracaídas con ella ni a hacer surf, esquiar, o hacer puenting, barranquismo o mountain bike, pero tengo ya una larga lista de experimentos fotográficos y de artilugios para hacerlos posibles que espero me mantendrán entretenido gran parte del verano y de los que daré cumplida cuenta en este blog. El primero de ellos ya dió lugar el otro día al comentario sobre la foto del Ruiseñor en mi jardin. Espero que pronto vendrán más.
El torrente de ideas que ha acompañado a la Gopro ha sido tal que he llegado a pensar en hacer un blog solo con ese tema, pero por suerte encontré que alguien se había tomado ya el trabajo de hacerlo.
Sobre la compra en si, diré que aunque en España hay distribuidor, yo la compré en USA a través de un amigo, con un importante ahorro que me permitió comprar bastantes complementos.
La camara sola en un kit que llaman ‘naked’ costaba 259,99 USD ->179,50 €. Había dos kits básicos, para coche (Con ventosa) y para casco. El precio de ambos era el mismo $299,99->207,12 € y supone un ahorro de $30 sobre la compra de lo que lleva incluido por separado.
Valoré cuanto me costaría comprar un kit y lo que llevaba el otro que no llevase el que ya había comprado, para ver cual era la opción más barata. Resultó ser comprando el kit ‘Motor’ y a los otros aditamentos sueltos le añadí el adaptador para trípode (con rosca universal) que no venía en ninguno. Luego, comparando vi que el kit ‘Motor’ estaba más barato en Amazon, asi que lo compré allí y el resto en la casa Gopro. Toda la compra que puede verse en la fotografía han sido unos 240 € con gastos de envío (dentro de USA).

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La rotuladora

Uno de los mantras del GTD es ‘comprarás una rotuladora’. La calificación de mantra no la he usado con fines literarios, realmente es «un instrumento para liberar la mente del flujo constante de pensamientos que la confunden». Yo nunca llegaría a tener rotulados los elementos cotidianos, poniendo letreros como ‘plato’, ‘silla’, ‘retrete’, ‘teclado’… aunque si me gustaría tener letreros en los cajones del armario para poner ‘calcetines’, ‘jerséis de lana’, ‘calzonzillos’, ‘pijamas’…y no lo hago para que mi santa no me ponga de vuelta y media. El secreto para disfrutar de un largo y feliz matrimonio es ceder en los pequeños detalles. Pero a mi me resultaría más fácil la vida sobre todo en ese periodo de transición entre el sueño y el mundo real que es precisamente cuando me visto.

Rotuladora Brother P-touch 1090

No obstante en mi área de influencia mayoritaria, siempre he tenido razonablemente etiquetadas las cosas. Cierto que mi método era rotulador y mano alzada, sobre las carpetas de cartulina, las cajas de cartón o en posits, etiquetas y otros papeles situados sobre los elementos a nombrar. Tengo cierta habilidad en la rotulación para escribir letreros regulares en tamaño y bastante legibles, además de ajustados al espacio que deben ocupar, debido al uso del sencillo método de ‘ver’ en el papel escrito el texto antes de apoyar el marcador sobre él.
Pero lo de la rotuladora me pareció estupendo y eso de que todos los rotulos sean uniformes, perfectos, mismo tipo de letra y color, fascinante.
David Allen dice que la rotuladora ideal para GTD debe alimentarse mediante fuente de alimentación y no pilas o baterías, y que no debe ser de las que se conectan al ordenador. Además recomienda la marca Brother.
Lo de las pilas es porque tienen tendencia a agotarse justo cuando no puedes conseguir otras y más etiquetas has de rotular. Lo del ordenador es para que no te distraigas ni necesites desplegar la artillería para poner una simple etiqueta. Lo de la marca brother no se por qué lo recomienda. Yo conozco esta marca y la Dymo y ambas me parecen muy similares, en prestaciones, calidad y precio.
Finalmente me decidí por la Brother que nuestro proveedor habitual decía tener disponible. Y digo decía porque obtener un modelo parecido al que elegí ha sido una odisea en el que ha abundado el surrealismo comercial, aderezado de muy buenas maneras y mucha amabilidad pero algo kafkiano. No se como un comercio puede hacer una oferta de un artículo que no tiene disponible.

Comparar

Después de uno o dos meses, ha llegado a mis manos la rotuladora brother 1090. Al elegirla he tenido en cuenta varios factores. El primero el precio de las cintas. El segundo la posibilidad de usar modelos de cintas diferentes, que van desde las transparentes, las de fondo de color con más o menos resistencia hasta las de tela. Y todo ello en diferentes anchos. Lo de los tipos de letra, las lineas múltiples y otras funciones me parecen más triviales para el uso que voy a darle. Las prestaciones que dependen del software se distribuyen por los fabricantes igual que las posibilidades de usar cintas de anchos diferentes en función del uso doméstico o profesional que ha de tener la máquina a fin de argumentar una diferencia de precios y las diferencias entre las gamas, pero para el noventa y mucho de los mortales una rotuladora básica tiene más funciones de las que usaría en su vida el más friqui de los rotuladores.
Mientras llegaba la mía he usado una rotuladora de mesa que me prestó el proveedor y una de mano que compré para mi hijo bajo el epígrafe de ‘material escolar’.
La de sobremesa tenía un teclado QWERTY que para alguien que sepa mecanografía debe ser una ventaja. La Brother 1005 de mi hijo es bastante cómoda y la que he comprado solo tiene alguna pequeña mejora en el diseño que la hace más manejable. Ambas tiene un teclado en orden alfabético e imprimen etiquetas en diferentes anchos de cinta y tamaños de letra.
No me he lanzado a la rotulación compulsiva porque las urgencias las he ido resolviendo y a pesar del las recomendaciones del GTD y de su gurú, creo que voy a seguir manteniendo algunas costumbres sobre rotulación, como por ejemplo escribir con marcador en las carpetas de expediente o usar ‘posits’ con letreros a mano para el etiquetado provisional.

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El Ruiseñor

La semana pasada llegó por fin desde Estados Unidos mi cámara GoPro. Estos dias he estado haciendo pruebas y aprendiendo su funcionamiento. Pocas de estas pruebas pueden verse todavía, pero hoy he tenido una pequeña alegría, en medio de los disgustos que me ha dado la actualización del sistema operativo del ordenador.

Ruiseñor

Después de algunos miles de fotos al aguardo, por fin una avecilla se dignó a pasar ante el objetivo de mi GoPro, plantada en el jardín cual firme y silencioso centinela.
Se trata de un Ruiseñor Común, según me ha explicado Jose Luis que tiene una web sobre pájaros.
La cámara ha estado durante dos horas haciendo una foto cada cinco segundos y no sé si habría encontrado las fotos del ruiseñor si no fuera porque lo he visto delante de la cámara desde la ventana. He mirado la hora y he buscado en las fotos de ese momento.
Pronto podré poner una reseña completa de la compra, de la cámara con la que espero poder hacer fotos, videos y ‘time lapses‘ de lo más interesantes.

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Precios de crisis

Hace cosa de un año, en una exhibición aérea en Inglaterra (esa parte de la Gran Bretaña y por tanto del Reino Unido) vi una silla plegable al precio de seis libras. Como la ocasión lo requería y resultaba más económico que alquilar una silla en el area VIP, compré una. Al final de la exhibición otros clientes del mismo producto lo dejaron abandonado. A mi no me cabía en el equipaje que la aerolinea low cost con la que había viajado me permitía, así que se la regalé a mi amigo John Partridge.
Al llegar a España pensé que quizá sería un buen complemento para las sesiones de spotting, que acertadamente alguien propuso traducir al castellano como «aguardos» ya que como en la caza al aguardo, los spotters pasan mucho tiempo en las inmediaciones de los aeropuertos esperando «cazar» con sus cámaras algun avion interesante.
Me sorprendió que los precios fueran sensiblemente iguales a los de Inglaterra pues vi, creo que en varios comercios, la silla a 9 euros.

Silla de Spotter

La semana pasada la vi en Decathlon por 15,95 Euros y me sorprendió que estemos hablando de crisis y este producto haya subido de 9 a casi 16 euros, una subida de un 80% de su precio hace alrededor de un año.
Curiosamente a través de Amazon, vendida por Bonnington Plastics he podido encontrarla como «Dispatched from and sold by Low Low Prices» por 5,52 Libras, al cambio unos 6,29 Euros
Quizás Decathlon piensa que los que van de camping son ricos y pueden pagarlo, pero en realidad buscando a través del servicio Shoping de Google solo la he encontrado un poco más barata en Priceminister (15,25 €) y sin olvidar que hay que añadir el transporte, mientras que en otros comercios como Posters Point la ofrecen por 24,32 euros.
Como conclusion, no parece ser un capricho de Decathlon, sino que un articulo tan aparentemente sencillo y poco sujeto a modas como una silla de aluminio y tela sintética ha sufrido -salvo saldos- una importante subida de precio en una época en la que los comerciantes se quejan de el consumidor prescinde de todo lo superfluo y la cifra de negocio baja.
Para alguien como yo, que no soy un analista de mercados, se trata de un misterio de la economía y me sugiere una conclusión clara: hay que dar mil vueltas a cada compra y analizar las diferentes posibilidades de comprar al lado de casa o por internet, pues la búsqueda frecuentemente te recompensa con precios más baratos.

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Series de Televisión

No me gustan las series. Ya se que es un tópico innecesario, porque a todos nos gustan los documentales, las noticias y las películas buenas, el teatro y los conciertos o la ópera. Pero luego acabamos viendo las series porque ‘en la tele no hay otra cosa’.
Decimos eso tan convencidos como cuando solo existía la Televisión Española en la versión de VHF y la de UHF, sin tener en cuenta que la amenaza actual a nuestra integridad cultural como televidentes es mucho mayor.
Vale, pues a mi no me gustan las series, pero las veo. Ya lo he confesado al principio. Esta aparente contradicción tiene en realidad una explicación sencilla.
Para empezar no me gustan las series por su propia naturaleza serial. Cuando leía tebeos odiaba el ‘continuará’. Cuando leo un libro suelo hacerlo en varias sesiones maratonianas y lo suelo acabar en uno o dos días después de haberlo empezado. Si me interesa lo leo de un tirón. No puedo leer unas páginas cada noche en la cama porque tengo que empezar por leer alguna de las que leí el día anterior para acordarme de por donde iba. Y dos páginas atrás y tres adelante no es un ritmo para acabar un libro ni en un año ni me da la impresión de haber leído nada congruente. Introducción, nudo y desenlace, todo de una sentada y a otra cosa. Ni que decir tiene que el teatro me gusta por eso, toda la trama en una representación. ¿Alguien se puede imaginar que al acabar una sesión de teatro saliera paseando por el escenario un actor con un letrero que ponga «continuará»?. Y todo el público emplazado al día siguiente o a la semana siguiente para ver el siguiente capítulo de la obra teatral. Pues no. La cosa no funciona así. Y no veo porqué tiene que funcionar así en la Televisión, salvo para que veas más anuncios.
Así que mi primer desacuerdo es hacia el aplazamiento de la trama que me obliga a utilizar alguna de mis escasas neuronas de memoria a recordar de que iba esto la semana pasada.
El segundo aspecto que repruebo en las series de la tele son los patrones. Si hay algo peor que una serie con una trama interminable, inconcebible y completamente absurda es una serie que repite semana tras semana el mismo capítulo con diferentes personajes y diálogos. Se vuelven tan predecibles que resulta un auténtico martirio verlas. El protagonista es el único imbécil incapaz de predecir la trama que se repite episodio tras episodio. El caso se agrava cuando el patrón cae en gracia al público y los guionistas se ven obligados no ya a repetirlo sino a exacerbarlo y retorcerlo, produciendo personajes sobreactuados interpretándose a si mismos hasta el delirio, convirtiendo lo que te hizo gracia en los primeros capítulos en un tostón repelente. Uno de los primeros personajes con estas características que recuerdo fue el teniente Colombo. Solo los estúpidos criminales se tragaban el papel de tonto despistado. Igual de repulsiva resulta la cínica inmoralidad de House, la torpeza emocional de la doctora Brenan o tantas otras características que pretendieron sorprendernos en los treinta o cuarenta primeros capítulos de una serie pero que después de los cuatro o cinco primeros ya se apuntan como el patético patrón de la misma.
Y ya solo citaré una más de las características que hacen insoportables las series. Se trata del sesgo. No es que pretenda que las series debieran ser una representación realista de la vida. La ficción es ficción. Pero a mi me sorprende que la inmensa mayoría de las series traten de abogados, médicos, policías, monstruos y vida corriente.
Naturalmente, estos temas referidos al corazón del imperio, que es de donde proceden la mayoría de las series que vemos.
Desde Perry Mason, las series de abogados deforman nuestro concepto de la justicia no solo porque pretenden idealizarlo sino porque nos dan la versión estadounidense del mismo. Enfrentarse a una cuestión judicial con la cultura proporcionada por las series de abogados puede ser tan peligroso como ser paciente de House, que por suerte en la vida real estaría procesado desde el primer capitulo.
Parece una paradoja que el quinto tema de las series sea ‘la vida cotidiana’ y que a pesar de eso yo afirme que introducen un sesgo. Pues si. Primero porque es la vida cotidiana de los norteamericanos, porque en esa hipotética vida cotidiana ocurren problemas estúpidos inconcebibles en el mundo real y a los que se enfrentan con ademanes de tragedia griega unos personajes que aportan otra dimensión del sesgo ya que en su afán de representar todos los «sectores, sensibilidades y opciones» de la audiencia -es decir, del mercado- los guionistas se centran en lo diferente. Porque la vida cotidiana no tendría ningún interés salvo que sea la de adúlteros, estúpidos, gordos, homosexuales, frikis, polígamos, maníacos asesinos, mentirosos compulsivos…
Naturalmente que todas esas características forman parte de la ‘vida cotidiana’, pero no creo que sea en la proporción en la que aparecen en las series y tampoco creo que estas sean una fuente fiable para aumentar nuestro conocimiento de las aspectos más pintorescos de la sociedad.
Y voy a resistirme a la tentación de escribir sobre el aspecto moral en las series y el cine, porque sería tanto como iniciar otro artículo en lo que debería ser el final de este.
Podría renunciar a verlas, pero es que no las veo solo para indignarme y poder escribir sobre todas su carencias. Las veo porque son lo que ponen a última hora del día, cuando ya estoy cansado y he pasado la mayor parte de la jornada delante del ordenador. Se trata de estar un rato en el mismo sofá que Mercedes (la dueña del mando), sin más esfuerzo intelectual que impedir que se adormezca en exceso la conciencia y resistir despierto lo suficiente para poderle contar a mi sufridora el final del episodio, que a ella la pilla casi siempre en los dulces brazos de Morfeo.

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