Seguridad informática en el hogar

El pasado jueves, a las 20:30 en el Teatre Jardi de Figueres (Girona), tuvo lugar la conferencia del ciclo del Museu de la Técnica del Empordà , que esta vez era a cargo del Dr. Gonzalo Álvarez Marañón editor del Criptonomicón, Doctor en Informática e Ingeniero Superior de Telecomunicación, Consejo Superior de Investigaciones Científicas CSIC – Instituto de Física Aplicada, Departamento Tratamiento de la Información y Codificación y que tenia por título «Seguridad en Internet»

Interesante conferencia. Por la mañana tuve la ocasión de charlar con Gonzalo, que además de editor del Criptonomicón fue el promotor del desafío de Hacking ‘Boinas Negras’. La larga e interesante charla giró en torno a muchos temas de los que sería muy difícil hacerse eco en este breve espacio pero comentaré que me sorprendió cuando me dijo que las claves de los diferentes niveles del desafío ‘Boinas Negras’ se vendían en la red. ¿Que interés puede tener comprar una clave de un desafío? eso nos muestra que hay gente que pretende pasar por hacker y no ha entendido nada.

Por la tarde la charla fue estupenda. El nivel era básico, dirigido a usuarios domésticos, pero los peligros potenciales, los principios de la seguridad y las medidas de protección estaban explicados de forma magistral y accesible. Quizás el aspecto que menos me gustó fue el uso que dio al término ‘hackers‘ que permitía confundirlos con los ‘crakers’ o piratas que roban contraseñas y realizan intrusiones en ordenadores domésticos pues si bien puede ser una simplificación a nivel coloquial, una persona con un nivel como el suyo, debería hacer algo más por separar los conceptos de hackers y crakers.

Como, modestamente, la charla estaba por debajo de mi nivel, yo me fijé sobre todo en la presentación. Gonzalo tiene una web dedicada a las presentaciones denominada ‘El Arte de Presentar’ sumamente interesante y os aseguro que sabe de que habla ya que es un auténtico maestro en ese arte. Podéis ver la presentación que sirvió de base en su web personal. Es la versión utilizada en otra conferencia pero muy similar ya que la que usó en Figueres aun no está en la web.

Nota 01/02/2013: Repasando entradas antiguas he visto que la presentación de la conferencia ya esta en la red, así que he decidido incluirla aquí:

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Sesión de fotos en los Aiguamolls

Aunque no he hecho un ‘anuncio oficial’, creo que he mencionado que tengo un nuevo equipo fotográfico. Me habría gustado escribir un bonito artículo contando los pros y los pocos contras de mi nueva cámara, pero me parecen un poco estúpidas todas esas opiniones que se emiten en los foros correspondientes diciento: «mi nueva cámara es fantástica, me la he comprado esta mañana y es lo mejor del mundo«. Ya sabemos que el coche nuevo siempre es bueno, porque nadie se compra un coche pensando que es malo, los defectos no le salen el primer día de uso y si el propietario los detecta se los calla porque nadie quiere pasar por tonto: «Mira, me he comprado un coche porque vi un anuncio y resulta que era todo mentira, me han engañado como a un imbécil«.
Pues eso. La cámara de fotos es compleja, han pasado varias semanas y aun estoy aprendiendo como salirme del «automático» porque ya se sabe que, según me decía Fermín el otro día: quien se compra una cámara reflex digital para usarla en automático, es idiota. Pues eso, yo no es que sea muy listo, pero me esfuerzo por no ser idiota y aprender a usar la cámara, pero por el momento solo me considero un aprendiz. Aunque ya he tenido dos reflex ‘de carrete’ en propiedad y usaba la ‘Contaflex’ de mi padre desde muy joven, las digitales tienen sus peculiaridades.

Y después de todo este rollo sobre la cámara nueva -por cierto una Canon EOS 450D- y por qué no he hecho un artículo «de experto» sobre la misma, contaré lo que está a mi nivel que son los experimentos.

El domingo hacía sol. Y yo tenía ganas hacía mucho tiempo de acercarme al parque natural de los «Aiguamolls de l’Empordà» (Marismas del Ampurdàn) a fotografiar aves de las muchas que por alli recalan. Me había encontrado al director del parque de copas por Figueres la semana anterior y le pregunté cuando era buena época. «¡Ahora!» me dijo con el entusiasmo que le caracteriza. Es cierto que las migraciones se producen antes de lo que creemos. Aqui de hecho son las aves las que señalan la primavera y no el calendario el que marca su paso. Y además en el espacio protegido de los Aiguamolls, hay una fauna residente todo el año que proporciona interesantes observaciones.

El domingo hacia sol. Lo repito porque hacía un sol fantástico de invierno. A pesar del frio nos fuimos al Cortalet y en el primer refugio de observación a apenas 30 metros de las oficinas del parque -cerradas en ese día festivo- me aposté con el teleobjetivo y me puse a hacer fotos. Como era un paseo dominguero, salimos tarde y con algun contratiempo nos retrasamos más. En el poco tiempo que estuve alli hice apenas cincuenta fotos de las que he subido algunas a Flickr no todas buenas, pero alguna prometedora. Especialmente esta del Mosquiter comú. Es el anzuelo que te engancha y te anima. Tengo que volver a hacer una sesion más larga, más tranquila, más planificada.

Para un lego como yo, no ha sido fácil encontrar los nombres de todos los bichos estos, pero ampliar conocimientos es uno de los agradables complementos que tienen estas actividades. No puedo pasar por delante de una parcela de conocimiento sin interesarme en ella. Cada rincón de la ciencia es un tesoro de entretenimiento. Espero que os guste la foto del Mosquitero. Me estuvo esquivando un buen rato, pero al final lo pillé ‘en pose’.

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El ocultamente furibundo Javier Marías

Llegué al artículo de Javier Marias el mismo día de su publicación a través de un comentario en Twitter.

Me pareció algo explosivo, provocador o pretencioso, pero la verdad es que el insigne académico tiene que perdonarme, yo soy uno de esos ignorantes que navegan por la red y no ha leído jamás uno de sus libros. Me sorprendieron varias cosas en el artículo que no me animan a leer nada del mismo autor. Así que esperé a ver que decían los que seguramente le conocen más.

El hecho de que sea un neurótico adicto a un modelo de máquina de escribir no me impresiona. A Cela le gustaba escribir con pluma en el reverso de papeles usados y como dice Serrat, cada quien es cada cual…

Lo que me sorprende del artículo lo explica estupendamente Escobar en su blog, en un artículo titulado Despreciar cuanto se ignora. Es básicamente lo mismo que me llamó la atención desde la primera lectura del artículo. El autor, que es miembro de la Real Academia asegura no haber navegado jamás por la red y cuando lo hace, en media hora se forma un criterio. No hace falta darse cuenta de que confunde foros con blogs (y el culo con las témporas) para sospechar que emite un juicio aventurado y que es tecnofóbico.

La siguiente conmoción me la produjo la aversión al dialogo y al comentario. A este señor le preocupa que «cualquiera» pueda comentar su obra o «se inmiscuya» en sus estupendos razonamientos con insultos y descalificaciones. Con suma habilidad de principiante debe haber recorrido el camino de los trolls en el que no crece flor alguna. A mi el troll me parece que es él, engreído en su maquina de escribir que imagino chapada en oro, mayestático en su sillón académico, magistral en sus sentencias, indiscutible señor de sus elucubraciones.

No creo que se trate de una maniobra, porque de serlo lo sería en un estilo excesivamente digital, el de los que escriben provocaciones o comentarios con el único fin de obtener una respuesta, un alud de visitas o iniciar una polémica. Si no puedes impresionarles, al menos que te lapiden, versión suicida del «que hablen de mi, aunque sea mal«. O quizás, después de todo, esta práctica no sea algo tan digital, sino que lo oculto y lo furibundo en realidad forma parte de la vida y la red es únicamente el medio que usamos para enviar el mensaje.

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Despide 2008 como se merece

No me pregunteis como he llegado a esa página. Sé que el enlace lo he visto en el blog Estrafalarius, pero no tengo claro como he llegado alli. Creo que buscando una definición para una mala práctica en el mundo de los blogs que esperaba poder citar como si la hubiera sabido de toda la vida en un artículo que iba a salir aqui ho pero seguramente saldrá mañana aunque lleva cociéndose cosa de un mes.
Si desde la mitad del párrafo anterior has saltado aquí, estás de suerte, poque no te has perdido nada realkmente interesante y el meollo de este comentario viene ahora. ¿Que te parece este calzado?

Zapatos

Como dice el comentario al píe puedes elegir el que consideres que te identifica mejor o simplemente encuentres más cómodo o te resulte más curioso. Los fetichistas pueden elegir su oscuro objeto del deseo y en general, todo el mundo, prepararse para pasar un rato divertido. Breve, pero muy divertido.
No espereis ser originales, tres millones y medio de personas han disfrutado ya de la experiencia, este no es un blog de vanguardia, donde las cosas se comentan cuando están aun calentitas en la red, aquí se medita sobre el sentido de la vida, el universo y todo lo demás y eso requiere un tiempo. Disfrutad.

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Taxonomia documental digital

Aunque su referencia más común es la taxonomía biológica, que trata de la ordenación de las especies, la taxonomía es “la ciencia de ordenar elementos (taxones) en un sistema de clasificación compuesto por una jerarquía de elementos anidados” Yo añadiría que basándose en una regla. En biología el taxón básico es la especie y la regla su origen: Las especies se agrupan según su origen común. Si aplicásemos la taxonomía a un disco duro el elemento básico sería la carpeta o conjunto de archivos, pero la regla que tendríamos que definir como la afinidad o el tema común es mucho más difícil de definir o expresar en una regla clara y sin excepciones, de forma que cada archivo solo pueda pertenecer a una sola carpeta y por tanto ser encontrado en ella si tal archivo existe.
Esta reflexión viene a cuento de que una vez más me enfrento al problema de ordenar mi documentación en un disco duro. Cuando se trata de un ordenador con un número limitado de funciones, la organización de su disco duro no resulta complicada. Si se tiene la prudencia de reunir todos los datos en un directorio, el traslado o copia de seguridad de los mismos garantizará su supervivencia y accesibilidad con una probabilidad razonable. Por otra parte una búsqueda ambigua puede provocar el acceso a un numero limitado de carpetas y una búsqueda exhaustiva puede efectuarse en un tiempo razonable.
Pero cuando hablamos de las fotos digitales de ocho años más las escaneadas de cuarenta años más, de documentación referente a materias diversas, copias de documentos fuente de información, artículos y escritos, informes y correspondencia, listados, cuentas, colecciones, curiosidades, chistes, aplicaciones, programas, diseños, código y herramientas estamos hablando de la información asociada a una vida. Información que por su carácter digital comprende la materia prima, la herramienta y el producto.
En definitiva el problema es que es difícil encontrar una regla clara de ordenación. Las fotos que yo he hecho, las ordeno por años, una carpeta por año en la que los directorios empiezan por la fecha invertida («20090111_» para hoy 11 de enero) seguida de una breve descripción del contenido. Para mayor facilidad, un día puede tener varios directorios con fotos de temas o cámaras diferentes ya que cámaras de la misma marca pueden nombrar y numerar las fotos igual, lo que provocaría un «pequeño» caos en caso de copiarlas en el mismo directorio.
Otros asuntos como la correspondencia pueden agradecer un archivo ordenado cronológicamente, pero la clasificación temática es más habitual. Aunque intentemos acogernos aquí a algún estándar, lo cierto es que siempre nos encontraremos con los temas frontera, como por ejemplo la sociología con la antropología social…Sin llegar a tanta profundidad científica yo me encinetro con muchos de estos problemas al dudar si clasificar unas fotos de la historia aeronáutica local en «Aeronáutica/Fotos», «Aeronáutica/Historia», «Historia/Aeronáutica», «Historia/Local», «Historia/Fotos», etc, etc…
El problema viene cuando después del tiempo suficiente como para haber olvidado la elección, hay que archivar otros documentos del mismo tema, porque es muy probable que la elección sea diferente y acabemos teniendo documentos sobre el mismo tema en carpetas o unidades de archivo diferentes.
La clasificación por etiquetas es útil e interesante y su aplicación a corpus documentales como un blog, las etiquetas de Delicious o las fotos de Flickr, es muy útil. Pero generalizar su uso a cualquier documento en nuestro ordenador requeriría la existencia de una aplicación que si existe yo no conozco y que si alguien decide crear debería hacer enfatizando su facilidad de uso y sobre todo de introducción de los datos, ya que la mayor parte de las veces el principal enemigo del orden es…la pereza.

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Epílogo navideño

Bueno, después de escribir los artículos sobre la Navidad está claro que lo que quería era ‘acabar de una vez por todas con la Navidad’ o al menos con la forma en que mucha gente entiende la navidad.
Yo no estoy en contra de la paz el amor y la familia, que se supone que es el objeto de estas fiestas. Estoy en contra de que esa devoción por tan reclamados valores se haga de una forma hipócrita, falsa y limitada. No hay que ser buenos en Navidad, hay que intentarlo todo el año. Ser buenos padres no tiene nada que ver con darles caprichos a los hijos bajo el disfraz de los Reyes, las tradiciones no tendrían que servir de excusa para comprar compulsivamente, en definitiva a mi lo que me fastidia es la «tontuna» de la Navidad, la dulzura empalagosa de decorado de pelicula barata como las que se hartan de poner en la televisiones por estas fechas.

(c) Francisco Moreno

Naturalmente no pretendo ser perfecto ni dogmático y muchas veces me sorprendo atrapado en estas mismas estupideces navideñas, por costumbre, por respeto a los que me rodean, por debilidad y pocas ganas de discutir y otras -reconozcámoslo- sencillamente porque me gustan.
Por ejemplo me gusta encontrar una excusa para llamar o enviar una felicitación a mis amigos. Lo hago con una pizca de remordimiento pensando que podría hacerlo más a menudo y contento cuando son los amigos los que me felicitan, por saber de ellos aunque sea de año en año.
Una buena amiga me decía en su felicitación de este año: «Los amigos son como las estrellas, aunque a veces no las veas, sabes que están ahí». Gracias Nuria. Creo que hay otra vuelta que dar a este símil y es que aunque las estrellas salen cada noche, hay muchas noches que no miramos al cielo y deberíamos mirar más a menudo.
Entre todas las felicitaciones que he recibido este año he elegido para ilustrar este texto la de otro buen amigo, Francisco Moreno. La he escogido porque tiene varias de las cosas que me gustan en lasfelicitaciones de navidad: Un texto personl, no simplemente el estereotipado ‘Feliz Navidad’ y un trabajo personal y original ya que la felicitacion es una acuarela pintada a mano en la postal por el propio Francisco, que es un gran artista que me ha enseñado muchas cosas sobre el grabado y la pintura pero cuya maestría en esta técnica es difícil de alcanzar.
Asi que quiero darle las gracias a él y a muchos más amigos, incluso a aquellos que son tan despistados como yo y se olvidaros de felicitarme, e incluso a los que yo mismo me olvidé de felicitar. A todos, muchas gracias por estar ahí, no en Navidad, sino todo el año.

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Los Reyes son los padres

Por fin llegamos a los últimos fastos de las fiestas navideñas, la Epifanía del Señor, la festividad de los Reyes Magos de Oriente o la Pascua Militar que todo es uno el día 6 de enero.
Antes de resignarse a la dura escalada que supondrá la cuesta de enero la costumbre es regalar juguetes a los niños, segun la tradición, en recuerdo de los regalos que los magos de oriente llevaron a Jesús.

Dia 6 de Enero

Por alguna razón que no llego a explicarme a los niños se les dice que los regalos los traen los propios magos de oriente. Supongo que en la antiguedad esta costumbre estaría relacionada con la afición por lo mágico, lo misterioso y lo milagrero. Hoy en día tengo que suponer que su pervivencia está relacionada por la tendencia que impulsa al ser humano para seguir costumbres ancestrales por extravagantes que sean antes que adoptar otras nuevas más racionales. Si esta tendencia no existiera o fuera combatida con decisión el progreso de la humanidad se aceleraría hasta hacernos llegar a limites de racionalidad hoy considerados utópicos.
En el cuento chino -perdón, oriental- de los Reyes Magos hay tantas incongruencias que apenas adquieren un mínimo uso de razón, a los niños les mosquea todo el entramado. De forma incomprensible para una moral que dice amar la verdad, se les engaña miserablemente respondiendo con mentiras a preguntas tan sagaces como «¿De donde sacan tanto dinero los reyes?», «¿Como pueden estar en tantos sitios a la vez?», «¿Como pueden entrar en casa sin que nos demos cuenta?», «¿Donde viven el resto del año?», pero sobre todo una duda terrible que cuestiona todo el sistema: «¿Como puede ser que si he sido razonablemente bueno no me hayan traido lo que pedí y al gamberro de mi vecino que según mis padres es ‘de la piel de Barrabás’ le hayan colmado todas sus peticiones?»
Mienten los padres, los abuelitos y los hermanos mayores, mienten los curas y los maestros, los periodistas, los políticos y hasta los guardias urbanos. Una autentica conspiración hace crecer a nuestros hijos en sus años decisivos entre un jardín de mentiras.
Encima si a alguien se le ocurre decir la verdad la sociedad mentirosa lo lapida, acusándole de destruir la ‘ilusión infantil’ o la propia esencia de la infancia. Seamos serios: La ilusión a la que se refiere no es la de los niños. A los niños les gusta recibir regalos y que sus padres les quieran y los espantajos de barbas blancas o caras pintadas de betún les importan un bledo.
¿Por qué no decirles simplemente que sus padres les quieren y que en estas fechas, como en su cumpleaños, les regalarán unos juguetes porque desean que sea felices?
Mi experiencia personal no fué traumática. Después de caer en la cuenta de varias incongruencias sobre la hitoria oficial e incluso de llevarme algún cabreo por la falta de diligencia y acierto de la burocracia de SS.MM. los Reyes de Oriente al entregar los regalos que yo había pedido oí comentar en el colegio que los reyes eran los padres. Aquel mismo dia le pregunté a la fuente más fiable de información de las que disponía si tal cosa era verdad. Mi madre me contestó sin rodeos: «si hijo mío, esos regalos los compran los padres». Y lloré. No lloré de desilusión ni desencanto, lloré de alegría.
Los dichosos reyes que supuestamente disponían de recursos ilimitados me habian parecido cicateros y cortos de entenderas al interpretar mis deseos, pero yo era consciente de que mis padres, sin ser pobres eran de escasos recursos y de pronto, todos aquellos regalos me parecieron un esfuerzo sublime y una muestra inmensa de su amor por mí. Y lloraba de alegria al comprender cuanto me querían mis padres y un poco de verguenza por mi mezquindad al criticar la falta de celo y exactitud en cumplir mis deseos. Mi madre me consolaba sin entender demasiado de lo que le explicaba pero yo tenía que asimilar un shock de amor paternal que no había sido consciente de recibir en mis cortos años.
Ya desde pequeño tenía la determinación de no ser apóstol y no fui corriendo a convencer a otros de la verdad recién revelada. Sencillamente me guardé mi conocimiento y dejé que cada cual pensase lo que quisiera. Pero poco después tuve que afrontar una cuestión de conciencia. En clase el maestro preguntó simplemente quienes creían que los reyes eran los padres y quienes creian que eran los magos de oriente. La encuesta era a mano alzada y yo no me planteé ni por un momento la posibilidad de mentir a mi maestro, el Sr. Rueda, un chico joven con un sorprendente tupé y pelo largo de hombre moderno de principios de los sesenta.
Aquel sencillo gesto de sinceridad me fue duramente recriminado. Mis mejores amigos de esa época, los hermanos Ramón y Eduardo Marchetti me recriminaron durante mucho tiempo haberles arrancado de la idílica inocencia infantil. Y al parecer no tenía excusa, porque al parecer ante mis amigos tenía mas crédito mi simple opinión que las afirmaciones de muchos adultos. Lo curioso es que muchos años después, ya con nuestras carreras acabadas, el punto de vista de Ramón seguía siendo el mismo y de nada servían mis racionales justificaciones.
En definitiva. Todos los psicólogos y pedagogos afirman que los tres primeros años de la vida son fundamentales en la formación del carácter y la educación de la persona, y que lo asimilado en la infancia es muy difícil de sustituir posteriormente. Y he aquí que la sociedad se empeña en que los niños vivan rodeados de una mentira absurda que les impide saber lo mucho que les quieren su padres y les hace creer que cualquier cosa que deseen puede ser concedida por un espíritu de recursos ilimitados pero estúpido y rencoroso que por algún incidente menor puede llenarles los zapatos de carbón. Pues yo digo que ojalá derroquen pronto y pacíficamente a los Reyes Magos y se instauren repúblicas de verdad en el Oriente Mágico.

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Año nuevo, mentiras viejas

Por mucho que intentemos hacer nuestras listas de buenos propósitos cada año seguimos repitiendo las mismas estupideces porque en realidad nos resistimos a cambiar lo fundamental. De hecho a mi lo que me gustaría ahora mismo es repetir el artículo que ya escribí el año pasado sobre el «propósito de enmienda» que nos asalta en cada año nuevo, pero mencionado el tema y enlazado el mismo dejo al inteligente arbitrio del lector la posibilidad de releerlo.

Nochevieja

Y voy a aprovechar para desear que a alguno de los que son importantes de verdad en el mundo le de por cambiar algo, en vez de seguir contándonos las mismas mentiras. A ver, que cambien de mentiras, porque estas ya no cuelan. Por ejemplo, está claro que la guerra va a continuar en Iraq y en Afganistán, por mucho que el imperio cambie de presidente.
Siempre nos pasa lo mismo, en España creemos que los demócratas son ‘progres’ y los republicanos ‘carcas’, pero luego resulta que ‘más o menos’, las cosas no cambian tanto, entre otras cosas porque no pueden cambiar. ¿A alguien se le ocurre la forma de sacar los miles de soldados que tiene Estados Unidos en esos países, de una forma más o menos segura, salvando la cara y sin que se forme un guirigay peor que el que hay ahora?.
Y está claro que después de inflar el globo de la especulación sin sentido y el crédito a plazos y vencimientos inimaginables, la pelota tenía que estallar. Lo ha hecho y se apretarán el cinturón los de siempre mientras los que se hartaron de ganar dinero lloran sus ‘perdidas’ que en realidad son freno de las ganancias. Cuando los pobres ya se hayan recuperado del bache y hayan pagado con sus impuestos la tranquilidad de los gordos, volverán a trabajar para seguirlos engordando. A eso se le llamará ‘salir de la crisis’ pero se le podría llamar ‘correr otra vez detrás de la zanahoria’.
Solo hay algo inmutable: el deseo de que cada año que empieza sea mejor que el anterior. Y hay una verdad garantizada: mi deseo de que sea así. Feliz año nuevo.

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En la mesa de Herodes

Si José y Maria obecedian las órdenes de los burócratas de un imperio invasor, se tuvieron que refugiar en el establo de una posada con overbooking y luego tuvieron que huir de un tirano asesino, nuestra celebración de la Navidad, en realidad a quien debería ensalzar es al Rey Herodes, un déspota ambicioso que habria encajado perfectamente en el perfil de hombre moderno, alienado y consumista, depredador de cuanto bueno y justo pueda quedar por el mundo.

Herodes

Nadie parece haberse dado cuenta que para comer langosta, huevas de esturión, foie pato o de oca, langostinos o percebes, lechón o asado de cordero es estúpido elegir el día del año en que va más caro. Por supuesto que me parece estupendo que toda familia decida hacer un exceso al menos un día al año y se reúnan bien avenidos alrededor de una buena mesa. Pero una buena mesa no necesariamente tiene que ser una mesa cara. ¿Por qué no cenar un buen potaje, una paella o un guiso de pollo en navidad? Tenemos todo el resto del año para comprar caros los manjares exquisitos, no hace falta que los compremos «extremadamente caros» simplemente porque «todo el mundo lo hace» o porque «siempre se ha hecho así», que son dos de las razones más estúpidas que pueden darse para hacer algo.
Esto quizás nos permitiría centrarnos en uno de lo que debería ser el objetivo de la navidad: meditar sobre el amor, afecto y amistad que hemos recibido durante el año y como podemos derrocharlo durante el año próximo repartiéndolo a diestro y siniestro.
Porque solo los espíritus pobres y rastreros intentan ser más bondadosos en Navidad. Son muy abundantes, por eso el resto del año no faltan cabronazos dispuestos a jorobarte.
Los espíritus elevados usan la navidad solo como zona de reavituallamiento y rampa de lanzamiento para comportarse rectamente todo el año, intentando amar a semejantes y diferentes, ayudar a quien lo necesite y compartiendo el mundo como si fuéramos una gran familia.
En este sentido quiero desearos a todos una feliz y fructífera Navidad que nos dé fuerza y salud para que solventar las dificultades y problemas que han de venir con el año nuevo nos hagan más ricos, más sabios y más felices.

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Papa Noel es un impostor

Cuando llega la Navidad intentamos disfrazar la dura realidad cotidiana con un halo de beatitud difuso y supuestamente romántico, como las fotografías de David Hamilton. Pero si observamos fotografías de la época victoriana con misma temática, con menos vaselina en la lente, nos parecerán pobres intentos de idealizar una realidad cutre cuando no viciosa.
Si nos desprendemos del atontamiento general que la Navidad nos produce, y de las imágenes estereotipadas con las que nos bombardea machaconamente la sociedad el panorama es desolador. Para empezar, tras los relucientes escaparates y las invitaciones al regalo se esconde un feroz consumismo que espera cuando menos un cuarto de sus beneficios anuales, tras la iluminación de las calles o las pistas de hielo en medio de la ciudad están los políticos sin vergüenza que gastan en fastos inútiles el dinero público y además dilapidan y fomentan el consumo irresponsable de recursos energéticos en una iluminación innecesaria y contaminante y en formar hielo donde se podría patinar sobre ruedas o realizar cualquier otra actividad lúdica o cultural. Son los mismos que sacuden el espantajo del calentamiento global o nos animan a reciclar la basura pero que luego no se preocupan de procesarla, enviándola la mayor parte de las veces al mismo vertedero.
Es fácil entender que en la mayoría de los casos los políticos no actúan así por maldad sino por vagancia, estupidez y desidia ya que esconder el polvo debajo de la alfombra es más fácil que barrer y más barato que pasar el aspirador.
Por eso como efecto de la globalización es fácil que los rasgos distintivos del folklore, es decir la identidad de un pueblo o una cultura, sean fácilmente exportados cuando no impuestos a muchas otras, como un elemento uniformador, como una pauta de aborregamiento y domesticación que no implica ninguna mejora pero hace bueno el refrán aquel de que mal de muchos, consuelo de tontos. Y si queríamos las lavadoras y los coches, los «bungalows» y las cortadoras de césped de los americanos, ahora tenemos las hipotecas basura, el efecto invernadero y un follón en Afganistán.

Papa Noel Caganer?

Por eso conviene distinguir lo personal de lo social, lo local de lo global y los deseos de las ambiciones. Aquí cantábamos villancicos delante de los belenes con su caganer que nos recuerda que todos somos humanos mientras el «Tronc de Nadal» cebado por los abuelos de golosinas se arrimaba al fuego para recibir su sarta de palos y cagar turrones finalizando con un arenque salado que nos recuerda que todo lo bueno se acaba justo antes de reunirnos a la mesa y disfrutar de una cena en familia.
Se trata de una forma tan buena y respetable como cualquier otra de exaltar el valor de la familia, recordar las propias raíces y renovar nuestros buenos deseos empezando por los que tenemos más próximos.
Dejemos que en otros lugares donde los abetos crecen sin control y hay que arrancarlos para que no oculten los caminos usen este símbolo, que les visite el viejo de barba blanca que lleva naranjas para los niños como promesa de un calor estival que volverá. Aquí todos esos papanoeles de plástico, esos abetos manchegos esos montones de cajas enormes con lazos y esas ofertas que invitan al gasto, a la ostentación, a la envidia y por tanto a la infelicidad y la depresión son impostores navideños impuestos por las sanguijuelas avariciosas y mercantilistas, fomentados por los políticos a los que financian sus campañas y bendecidos por los que quieren mantener nuestras mentes sumidas en la estupidez y la ignorancia.
Abramos los ojos al conocimiento, reunamos elementos de la realidad para formar un criterio propio y empecemos reconociendo que Papa Noel es un impostor.

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